Un millar de cristianos acusan al obispo Munilla de «descomponer» la diócesis

El obispo José Ignacio Munilla durante la celebración de una misa. /J. A. LÓPEZ
El obispo José Ignacio Munilla durante la celebración de una misa. / J. A. LÓPEZ

El sector crítico rechaza su reforma en Gipuzkoa y vuelve a mostrar la oposición al prelado públicamente

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

Quizá lo verdaderamente noticioso fuese que la polémica que envolvió el nombramiento del obispo Munilla en 2010 se hubiera disipado con el tiempo, pero lo que se mantienen latentes son las críticas entre parte del clero y la comunidad cristiana de Gipuzkoa. Esta vez, la herida ha vuelto a supurar públicamente tras la reforma de los arciprestazgos emprendida en verano por el máximo mandatario de la Iglesia de Gipuzkoa.

En una carta fechada ayer y firmada por casi un millar de cristianos, entre los que hay 19 sacerdotes, 27 religiosos y 907 hombres y mujeres laicos, el sector crítico acusa a José Ignacio Munilla de «descomponer» la diócesis con una reforma de la organización territorial que busca, según ellos, «poder controlarla mejor». El Obispado rehusó ayer responder a estos reproches, pero en octubre, cuando se completó la reestructuración interna, justificó la medida para «ser más operativos y hacer frente a los nuevos tiempos y a los nuevos retos que se presentan en nuestra sociedad».

El manifiesto, que también ha sido entregado en el Obispado donostiarra, está rubricado por nombres como Felipe Mujika, Iñaki Iraola, José Ignacio Eguskitza, Ion Etxezarreta, José Mari Iturriotz, José Luis Aperribay, Carmen Méndez, José Ramón Trebiño, Inma Jauregi, Joanixabel Aramendi y Lontxo García, agrupados en el colectivo Eutsi Berrituz, que surgió como contestación al nombramiento de Munilla hace ya siete años.

En el documento muestran su discrepancia con la reforma de los arciprestazgos -que han pasado de trece a seis-, y aseguran que no cuenta con el apoyo mayoritario de la diócesis. Los arciprestazgos son una especie de comarcas dentro de la organización eclesial, cuyo papel es el de intermediar entre el Obispado y las parroquias para coordinar las acciones y mensajes. El nuevo esquema «ha nacido sin futuro alguno, sin vida posible», dicen. Un vaticinio que sustentan en los resultados de una encuesta realizada, a petición de los responsables de la Diócesis, para elegir a los nuevos arciprestes. Según los firmantes, la abstención ha sido del 50,8%, el 9,1% ha votado en blanco, el 1,5% ha sido nulo y solo el 38,6% ha propuesto un nombre en la papeleta. «Esta reestructuración tampoco tiene el amparo de los candidatos a ser arciprestes. Más de uno, cuando el obispo le ha propuesto ser arcipreste, ha dicho que no. Además, en varios consejos, religiosas y laicos han presentado su dimisión porque no están de acuerdo», afirman.

«Divide cada vez más»

El escrito subraya que «más que una reestructuración es una descomposición impuesta por decreto». «¿Por qué desmantelar la diócesis en esta reforma que viene de arriba a abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas desde abajo hacia arriba?», se pregunta el sector crítico, que atisba la respuesta. «¿No tendrá como fin último el contar con un consejo de arciprestes más reducido para poder controlarlo mejor?». Según los firmantes, este nuevo mapa interno no va a mejorar la situación pastoral en Gipuzkoa. «La relación entre los sacerdotes no va a mejorar, ni se va a renovar la ilusión por el trabajo en común, ni van a asistir más sacerdotes a los encuentros de formación organizados por la diócesis».

Acusan a Munilla de tener «poca sensibilidad hacia los pueblos pequeños», frente al criterio de proximidad que ha regido en la organización eclesial. «En nuestra diócesis los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad de participar a la comunidad, se le ha escuchado. La actividad de este obispo, que aun teniendo gente en contra continúa adelante, está dividiendo cada vez más al presbiterio y a la diócesis, alejando cada vez más al obispo del ‘conjunto del Pueblo de Dios’ de Gipuzkoa», concluyen.

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