Las manos que mueven el mundo

Iguales en género pero distintas en vivencias: doce mujeres de distinta edad y condición dan su visión sobre el feminismo y su experiencia laboral

Arabella (57 años. Seguros): «Hay mujeres que son menos feministas que los hombres»

Arabella (57 años. Seguros): «Hay mujeres que son menos feministas que los hombres»

A sus 57 años, Arabella Martínez lleva 37 dedicada al mundo de los seguros. Aunque la situación ha mejorado -«en la antigua empresa, cuando un hombre se casaba, se le ascendía porque tenía que mantener a una familia, mientras que la mujer se 'estancaba'»-, «es evidente que todavía hay hay discrimacion en la sociedad, no lo puede negar nadie», afirma convencida. En la actualidad, sus jefes directos, tres, son mujeres. ¿Soluciones? «Es un tema educacional, tenemos que concienciarnos y ponerlas en práctica con nuestros hijos. Hay mujeres que son menos feministas que los hombres. Además, no le damos importancia al vocabulario, a las formas de hablar. Y es algo a cambiar», concluye todavía más enérgica.

Arantza (35 años. Dependienta): «Si las mujeres paramos, el mundo se para»

Arantza (35 años. Dependienta): «Si las mujeres paramos, el mundo se para»

Arantza tiene 35 años y lleva varios empleada como dependienta. Casi todas sus compañeras son mujeres y sus jefes, hombres. Sin embargo, no hay diferencias salariales por el sexo. Tampoco se ha encontrado en su vida laboral obstáculos por cuestión de género. «Quizás porque he trabajado en sectores mayoritariamente femeninos como la educadora social o psicóloga», apunta. En su opinión, el problema está en la sociedad. «Tenemos en nuestra mano educar a nuestros hijos en valores que antes no se enseñaban» afirma. Y tiene bien claro la importancia de la mujer: «Si este jueves paramos, el mundo se para».

Arrate (45 años. Señalera en el aeropuerto de Loiu): «Conciliar es lo más difícil: me paso el día haciendo cambios»

Arrate (45 años. Señalera en el aeropuerto de Loiu): «Conciliar es lo más difícil: me paso el día haciendo cambios»

Arrate Maiora es técnica de Operaciones en el Área de Movimiento (TOAM) en Loiu, lo que en el argot aeroportuario se conoce como señalera. El prejuicio puede llevar a pensar que se trata de una profesión muy masculinizada, pero todo lo contrario. «De diez señaleros, somos seis mujeres. Pero además mi jefa es mujer, la coordinadora también... ¡hasta la directora del aeropuerto lo es!» Divorciada hace 10 años del padre de su hijo, que ahora tiene 12, y casada en segundas nupcias, lo que peor ha llevado siempre es la conciliación. «Estoy todo el día haciendo cambios, me vuelvo loca». Vive en Eibar, así que que cuando entra de mañana tiene que salir de casa a las 4.30 de la madrugada; si está de tarde no llega hasta la 1.00. «He tenido reducción de jornada pero mi hijo tiene 12 años y ya no puedo mantenerla. Esa ley es muy injusta porque a esa edad todavía con unos críos».

Egi (81 años, jubilada): «Al nacer y al morir somos todos iguales. ¿Por qué no durante la vida?»

Egi (81 años, jubilada): «Al nacer y al morir somos todos iguales. ¿Por qué no durante la vida?»

Egi Martínez tiene «81 años y pico, casi 82». Jubilada y residente en Portugalete, ha tenido que hacer de todo en esta vida: ganchillo para vender, ama de casa de cinco «preciosos» hijos, cuidar enfermos... «La cosas han cambiado mucho -dice sobre la situación de la mujer-. Antes no teníamos oportunidad de salir como ahora. Tenías ideas pero no podías desarrollarlas, no había oportunidades». Sobre lo que queda por mejorar, asegura que «no debería haber ni día de la mujer ni día del hombre. Somos todos iguales». Y concluye:«Al nacer y al morir somos todos iguales. ¿Por qué no durante la vida?».

Eider (28 años): «En la carrera solo éramos 5 chicas de 25 en clase»

Eider (28 años): «En la carrera solo éramos 5 chicas de 25 en clase»

Eider Rodríguez es ingeniera por partida doble, de Minas y de Caminos. Y solo tiene 28 años. Residente en Ortuella, actualmente trabaja en una academia a la espera de que le salga un trabajo de su especialidad. Para su suerte, no ha conocido los techos de cristal ni la brecha salarial -«Mi hermana también es ingeniera y cobra lo mismo que sus compañeros», apunta, pero sí reconoce que son las mujeres las que tienen que renunciar a su trabajo cuando deciden tener familia. Y un dato llamativo sobre sus estudios, ambos mayoritariamente masculinas:«En la primera carrera éramos 25 en clase y solo 5 chicas; en la segunda, de 100, 15 y si llegábamos».

Henar (36 años. Finanzas): «Quiero pensar que sirve para algo la lucha»

Henar (36 años. Finanzas): «Quiero pensar que sirve para algo la lucha»

Henar Lazcano lleva años trabajando en un sector que tradicionalmente se ha considerado masculino, el de las finanzas. A sus 36 años, asegura que ya no es así: «En la facultad éramos muchas chicas y todas mis compañeras están trabajando». «Y tampoco me han excluido por ser mujer», completa. Henar tiene un hobbie artístico desde hace más de diez años: le encanta la pintura. «Allí estamos hombre y mujeres de todas las edades», precisa. En cuanto a la situación actual, afirma que «todavía domina el mundo masculino, pero las cosas están mejorando para la mujer. Quiero pensar que sirve para algo la lucha».

Maitane (28 años. Boxeadora): «En el boxeo todos somos compañeros, no hay distinciones por sexos»

Maitane (28 años. Boxeadora): «En el boxeo todos somos compañeros, no hay distinciones por sexos»

Maitane Rodríguez, de 28 años, sintió desde pequeña la afición por el boxeo. «Teníamos un saco y jugaba con mi hermano». Le hubiese gustado haber podido entrenar desde niña, pero los estereotipos pesaban demasiado. Aunque nunca es tarde: empezó a entrenar hace cuatro años y este 2018 va a empezar a competir en un deporte en el que «cada vez hay más mujeres, aunque somos minoría. Pero yo me siento muy a gusto porque entre nosotros no hay distinciones por sexos, todos somos compañeros, como una pequeña gran familia». Aunque no le importaría dedicarse profesionalmente al boxeo, de momento es su hobby, su «vía de evasión»: Maitane se gana la vida como dependienta en una tienda de ropa que hoy echará la persiana. «Nos queda mucho que hacer por los derechos de la mujer», opina.

María (54 años. Guardia Civil): «Somos un compañero más»

María (54 años. Guardia Civil): «Somos un compañero más»

28 años en cualquier trabajo sirven para muchas vivencias. En el caso de María, en la Guardia Civil, también. «Al principio no estaban preparados para nosotras, pero con el tiempo ha ido cambiando. Ya somos un compañero más, no un hombre y una mujer», afirma. «Si tengo que estar de jefa porque soy la de mayor antigüedad, lo estoy», añade. Pese a todo, la sociedad todavía tiene mucho margen de mejora: «Hay problemas y los seguirá habiendo, pero la actitud es la de luchar». Su lema no ofrece dudas respecto a su actitud: «Hay que mirar las cosas buenas; las malas ya vienen solas».

Miriam (33 años. Fotógrafa): «En el mundo del arte hay muchas más exposiciones de hombres»

Miriam (33 años. Fotógrafa): «En el mundo del arte hay muchas más exposiciones de hombres»

Miriam Prado es fotógrafa freelance y sufre a diario la precariedad laboral. «Cuando hay curro bien, cuando no también, y soy autónoma cuando me toca», resume con ironía. A sus 33 años, ha trabajado «en un montón de cosas»; ahora disfruta de una beca en la escuela de fotografía CFC de Bilbao. «En el mundo del arte siempre los hombres están por encima, hay muchas más exposiciones de ellos. Nosotras tenemos que ponerle muchas ganas para estar ahí». Pero es positiva: «Las cosas están cambiando, aunque sea poco a poco». Hoy tiene clase por la tarde, pero por la mañana se acercara a alguna movilización del 8-M, aunque cree que tanto a la huelga como a las manifestaciones deberían estar llamados también a participar los hombres. «La igualdad es cosa de todos», considera.

Snjezana (35 años. Monitora de gimnasio): «Somos bastante iguales, pero nos han educado de forma diferente»

Snjezana (35 años. Monitora de gimnasio): «Somos bastante iguales, pero nos han educado de forma diferente»

Snjezana lleva diez años en España. Vino de Croacia, un país «más tradicional y machista que España». Trabaja como monitora de gimnasio, quizás el prototipo de reducto masculino. «Se nota a diario. Puedes tener estudios pero da igual. Los chicos se creen que lo que hacen ellos está bien. 'Es lo mejor, créeme', te dicen», relata ya más que acostumbrada. Desde su punto de vista, la clave es la educación de los niños: «Las mismas madres son machistas. Cuando le dicen a un niño que no friegue. No se le van a caer las manos. Y las chicas podemos atornillar también, no somos inútiles», asegura. «Somos bastante iguales, pero nos han educado de forma diferente», resume.

Visi (42 años. Técnico de mantenimiento aeroportuario): «Nunca he tenido problemas por ser la única mujer en un entorno de hombres»

Visi (42 años. Técnico de mantenimiento aeroportuario): «Nunca he tenido problemas por ser la única mujer en un entorno de hombres»

Visi Martín estudió un grado superior de Electricidad y trabaja como técnica de mantenimiento en el aeropuerto. En clase siempre fue la única chica y en su entorno laboral solo hay hombres. «Nunca he tenido ningún problema, me he sentido siempre muy cómoda trabajando con compañeros». Tiene dos hijos, una chica de 11 años y un niño de 4, y logra compaginar «más o menos» sus horarios con los de su marido para atenderles, lo que no quita para que algún día necesite de apoyo familiar. Hoy tiene día libre y su manera de hacer huelga será no llevar a los niños al colegio. «Aunque está claro que nosotras tiramos mucho más del carro, afortunadamante las cosas han cambiado y ellos se han tenido que poner las pilas. Pero aún nos queda para llegar a la igualdad», reflexiona.

(Uxue, 25 años. Estudiante de Psicología: «El problema está en la educación, hay que formar en valores como la igualdad»

(Uxue, 25 años. Estudiante de Psicología: «El problema está en la educación, hay que formar en valores como la igualdad»

Uxue Fernández estudia Psicología, tarea que suele compaginar con trabajos parciales, aunque ahora busca empleo. A lo largo de su vida académica y laboral se ha encontrado con «numerosas situaciones de disriminación». «Mis docentes siempre han sido mayoritariamente profesoras excepto los cargos directivos, en manos de hombres. Y en las empresas, lo mismo: en una de ellas, la mayoría de sus aproximadamente 500 puestos de trabajo estaban ocupados por mujeres pero los dos jefes eran hombres». Estas son solo dos de las muchas razones por las que secunda la huelga de hoy, «para que nos ofrezcan las mismas oportunidades». A su juicio, el problema está en la educación. «Desde la infancia nos inculcan que somos diferentes cuando en realidad somos iguales. Es necesario educar en igualdad, sin estereotipos por cuestiones de género», recalca.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos