La madre que se niega a entregar a sus hijos: «Van a tener que quitármelos a palos»

Juana Rivas rompió a llorar ayer en la rueda de prensa. / EFE

Juana Vargas debe entregar hoy a sus dos hijos por orden judicial a su exmarido italiano después de huir del país alpino con sus vástagos tras maltratarla

ANA ÁVILA

«Tengo esperanza, creo en los milagros y hay gente que nos puede ayudar». Lo dice Juana Rivas en tono conciliador, la madre granadina que hoy debe entregar a su exmarido, condenado por maltrato, a su dos hijos -de 3 y 10 años- por orden judicial. Y como su antigua pareja es un ciudadano italiano se los llevará a su país. Ahí es cuando a esta mujer se le saltan las lágrimas y lanza: «Me los tienen que quitar a palos». Y todo este drama mientras el Tribunal Supremo todavía no se ha posicionado sobre el caso tras el recurso de Juana y con los ecos del pacto de Estado contra la violencia de género.

La jueza ha señalado la entrega de los dos menores para las 16.30 horas de hoy en el Punto de Encuentro Familiar de Granada, al que deberán ser llevados por la madre a fin de que sean entregados al progenitor y trasladados a Italia, donde tiene su «residencia habitual». La jueza argumenta la decisión en la necesidad de «garantizar que la restitución de los menores se hace sin peligro», después de que el padre presentara el pasado viernes un escrito en el juzgado reclamando la ejecución de la sentencia en la que se acordaba esta medida y pidiendo medidas urgentes para ello, dado que la madre no los había entregado en el plazo previsto, después de que la Audiencia Provincial de Granada rechazara su recurso. «Mis hijos no quieren irse. Mi hijo mayor quiere ser escuchado, anoche no podía dormir, ellos han visto cómo me hacia barbaridades», relataba la madre de los menores sobre cómo vivían esos últimos días juntos en Italia. Hasta que decidió regresar a España con ellos.

«Este caso no admite versiones. Fue un secuestro interparental» Habla el abogado del padre

Y es que ahí radica el problema. Por lo menos, así queda reflejado en la sentencia: «No cabe tomarse la justicia por propia mano. Los menores, hijos de la apelante, y, no lo olvidemos, también de su padre, residían en Italia desde el año 2013, el menor desde su nacimiento, y están sujetos a las normas de aquel país», subraya el fallo, que no hace referencia alguna a la condena por maltrato al progenitor.

Protección policial

Ante la posibilidad de que la entrega de los menores sea «obstaculizada» por la madre, la jueza pide auxilio a la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional para que «garanticen» que se cumple el mandato judicial, «adoptando las medidas administrativas precisas».

Juana Rivas ofreció ayer una rueda de prensa donde enfatizó que se vio obligada a «escapar» de la isla de Carloforte, en Cerdeña, donde residía con el padre de sus hijos, por la violencia tanto física como psicológica a la que estaba sometida. «La justicia y la legalidad no siempre van de la mano», subrayó la responsable de Igualdad del municipio granadino de Maracena, Francisca Granados, que acompañó a la madre en la comparecencia para mostrarle su apoyo. «Vamos a luchar hasta el último momento y vamos a agotar todas las posibilidades en el marco de la ley. Aquí se han cometido una serie de ilegalidades tan evidentes que creemos que esto demanda una respuesta extraordinaria», insistió.

El abogado Adolfo Alonso, que representa al exmarido de Juana Rivas, se quejó de la «instrumentalización» de este procedimiento al afirmar que se trata de un «secuestro interparental y no de un caso de violencia de género». El letrado subrayó que el asunto «no admite versiones». Y dejó claro que el asunto debió dirimirse desde un principio «donde corresponde», la justicia italiana, dado que es en este país donde los niños tienen fijada su «residencia habitual».

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