Juegos judíos

Más de 10.000 atletas compiten estos días en las vigésimas ‘olimpiadas’ hebreas. Cincuenta de ellos son judíos españoles

INÉS GALLASTEGUI

En 1912, durante las Juegos Olímpicos de Estocolmo, el adolescente Yosef Yekutieli, de origen bielorruso pero emigrado a Palestina, tuvo una visión: los judíos necesitaban su propia Olimpiada. Durante años llamó a innumerables puertas y chocó con otros tantos obstáculos. En 1921 creó la Unión Macabi Internacional, una organización deportiva que rinde homenaje a Judas Macabeo y sus hermanos, los héroes nacionales que en el siglo II a. C. proclamaron el primer reino judío independiente, en cuyo recuerdo se celebra cada año Jánuca. Dos expediciones de jóvenes en motocicleta recorrieron Europa, de Tel Aviv a Amberes en 1930 y a Londres en 1931, anunciando la celebración de la primera Macabiada en 1932. Era el 5692 del calendario hebreo. Se inauguró en marzo y participaron atletas de 17 nacionalidades. Desde entonces, es una cita puntual: cada cuatro años en Israel y cada dos en otros países. El nadador Mark Spitz y el entrenador de la NBA Larry Brown son algunas de sus viejas glorias. Estos días, la 20ª edición de las ‘olimpiadas’ judías reúne en Jerusalén a 10.000 atletas de 80 países. Cuarenta modalidades deportivas se disputan en 68 complejos deportivos por todo el país.

Cincuenta de ellos son judíos españoles. «Es el tercer evento deportivo más importante del mundo, por el número de gente que mueve, después de la olimpiada y la universiada, pero en España aún es muy desconocido», lamenta Kevin Estiz, presidente de la organización en nuestro país. Quizá porque la comunidad hebrea en España, unas 45.000 personas, es relativamente pequeña comparada con la de Estados Unidos, 5 millones, o la de Francia, unas 500.000. «En otros países los participantes reciben más apoyo del Estado y de las federaciones deportivas -admite Estiz-. Esperamos que poco a poco la Macabiada se vaya haciendo más popular. Al fin y al cabo, representamos a España en un evento internacional».

Cincuenta personas componen la delegación española.
Cincuenta personas componen la delegación española.

Lo cierto es que, desde que se inauguraron los juegos en el estadio Teddy el 6 de julio, con más de 30.000 entusiastas espectadores en las gradas, Jerusalén es una fiesta. La ciudad, que celebra este año el 50º aniversario de su reunificación, es un hervidero de jóvenes que hablan distintos idiomas pero tienen «un solo corazón», como reza el lema del encuentro. Aparte de competir, los contendientes aprovechan para conocer los principales atractivos turísticos de Israel y convivir con otros deportistas que comparten su religión aunque procedan de las culturas más diversas. «Se respira deporte, respeto, tolerancia y valores positivos», afirma el representante de la delegación española. ¿Y la seguridad? «Está todo muy cuidado. No te das cuenta, pero sabes que estás siempre protegido», añade Estiz.

El hijo de Ronaldo

Aunque la condición indispensable para participar en los juegos es ser seguidor de la Torá, cada país tiene sus propios criterios de selección. La laxitud brasileña, por ejemplo, ha permitido jugar en el equipo de fútbol sub-18 a Ronald, hijo del que fuera astro del balón Ronaldo Luís Nazario de Lima. El chico y su madre pertenecen al club Hebraica de Sao Paolo y «han estado acercándose al judaísmo cada vez más», justifica Avi Gelberg, presidente de Macabi Brasil.

LOS JUDÍOS Y EL OLIMPISMO

Macabiada sionista
Aparte de reafirmar su identidad nacional a través del deporte, fue una reacción al antisemitismo en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
Veto en Berlín 1936
La esgrimista Helene Mayer, exiliada en EE UU por su origen judío, compitió por la Alemania nazi y, al recoger su plata, saludó a Hitler brazo en alto. Marty Glickman y Sam Stoller, judíos y miembros del equipo de relevos americano, fueron reemplazados en el último minuto.
Sangre en Munich 1972
El 5 de septiembre, once atletas israelíes fueron asesinados en el asalto a la villa olímpica de nueve terroristas de Septiembre Negro, facción de la Organización para la Liberación de Palestina. Las competiciones continuaron y varios países árabes se quejaron de que las banderas ondearan a media asta. En el memorial por los fallecidos, el presidente del COI no mencionó a las víctimas, que no fueron homenajeadas hasta los Juegos de Río de 2016. Londres 2012 se negó a conmemorar el 40º aniversario de la masacre con un minuto de silencio.

El caso prueba, en todo caso, que estos juegos no giran solo en torno al deporte o la religión, sino que son todo un acontecimiento cultural. Otro ejemplo: la competición de cocina kósher. Los chefs españoles Roberto Hierro (La Taberna del Alabardero) y Toni Piña -descendiente de chuetas mallorquines- participan con un falso tomate de salmorejo andaluz, escabeche ligero de pescados y verduras del mediterráneo, costrada de noodles, carré de cordero relleno de setas y torrija sefardí.

La delegación española, integrada por deportistas de entre 14 y 50 años, compite en once disciplinas, su récord hasta ahora: fútbol, fútbol sala, tenis, voleibol, atletismo, judo, tiro con arco, equitación, golf, triatlon y media maratón. El martes, cuando regresen a casa, traerán en las maletas, además del recuerdo de una experiencia irrepetible, al menos dos medallas: el oro en tiro con arco y el bronce en judo. Mazal Tov!

Un milagro judío

Cuando los primeros juegos judíos se presentaron en el Congreso Mundial Macabeo de Praga de 1929, el antisemitismo bullía en Europa y en Palestina no había un solo estadio, una piscina ni una pista de atletismo. El tenaz genio de Yosef Yekutieli encontró un aliado imprevisible: el nuevo comisionado del Protectorado Británico, Arthur Wauchope, era un gran amante del deporte y mucho más comprensivo con las aspiraciones sionistas que su antecesor. En un tiempo sin internet, televisión ni radio internacional, el épico e innovador viaje de los once ‘Motosikliztim’ para anunciar la Macabiada 1932 resultó ser un enorme éxito. Los judíos de Oriente Medio, Turquía y Europa los recibie ron como héroes.

La expedición macabea Tel Aviv - Amberes.
La expedición macabea Tel Aviv - Amberes. / R.C.

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