Jone Conde: «En Nueva York incentivan las nuevas ideas y el trabajo bien hecho»

Jone le ha sorprendido la gran diversidad de EE UU./E. C.
Jone le ha sorprendido la gran diversidad de EE UU. / E. C.
Vascos de altos vuelos

Esta joven bilbaína ha disfrutado de una beca en la sede estadounidense del Guggenheim

LEIRE FERNÁNDEZ

Jone Conde solo tiene 23 años, pero las ideas muy claras. Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la UPV, durante la carrera ha cursado varios semestres en Milán y Lisboa y ha estudiado Comunicación en Moda en el Central Saint Martins de Londres. Hasta hace poco ha trabajado en Nueva York con una beca Basque Internships del Museo Guggenheim en los departamentos de Marketing, Comunicación Global y Medios, y ya tiene preparada la maleta para volar a Lisboa y comenzar una nueva aventura en una ‘startup’ de marketing.

«Buscando en internet, vi que el Guggenheim de Bilbao ofrecía dos plazas de becas en las oficinas de Nueva York y me pareció una oportunidad inmejorable para aplicar mis conocimientos en comunicación dentro de una institución que ha cambiado la forma en la que todos viven nuestra ciudad», comenta. «Nuestra generación ha crecido mano a mano con el museo y se ve identificada en lo que representa. Lo hemos visto transformar la ciudad en la que crecimos: de una villa gris e industrial ha pasado a ser una urbe vibrante con mucho que ofrecer. Los bilbaínos hemos tenido un papel esencial en esta transformación, que hubiese sido poco realista sin el apoyo de la Fundación Guggenheim. Me inquietaba saber qué había detrás y, como buena bilbaína, había que hacerlo a lo grande. Puse mucho empeño en el proceso de selección y en mayo ya estaba embarcando en un vuelo a Nueva York».

Durante la beca, Jone vivió en Brooklyn, «los alquileres en Manhattan son terroríficos», y cada día acudía en metro a las oficinas que la fundación tiene en One Liberty Plaza, un rascacielos ubicado en el distrito financiero. «La jornada laboral comienza a las 10.00 y acaba a las 17.30 como muy tarde. En el museo estamos una vez por semana, cuando celebramos eventos de relaciones públicas o hay coberturas de medios. Es una maravilla poder trabajar de primera mano con periodistas de ‘New York Times’ o de la BBC, por ejemplo», relata Jone.

Entre las cosas que más han llamado la atención a la bilbaína está la diversidad dentro del equipo de trabajo. «La plantilla cuenta con una riqueza cultural increíble: para que te hagas una idea, mi compañera de mesa venía de Alburquerque, pero es de Japón; el empleado de IT que configura las impresoras es ruso y el señor del ‘check-in’ es segunda generación de inmigrantes italianos. La diversidad está a la orden del día».

La ciudad nunca duerme

En lo referente a las similitudes que se pueden encontrar entre Estados Unidos y Euskadi, Jone considera que es difícil compararlos dada la diferencia de extensión. «Aun así, me llevo la impresión de que tanto vascos como norteamericanos incentivan el espíritu emprendedor, las nuevas ideas y el trabajo bien hecho. También me he dado cuenta de que nos unen una apreciación especial por el arte y la cultura en general, además de la inclusión de las tradiciones con lo nuevo. Somos dos territorios llenos de contrastes. Por otro lado, a pesar de que los americanos son muy sociables, es difícil entrar en su núcleo de amigos, y puede llegar a verse como intromisión. Esto me recordó al archiconocido fenómeno de las ‘cuadrillas’ en Euskadi. Aunque ya sabes lo que se dice: un amigo vasco es para toda la vida y un americano supongo que también. Pero si hay algo en lo que somos igualitos, es en que estamos muy orgullosos de donde venimos».

En cuanto a las anécdotas que ha vivido en este tiempo, Jone se queda con una que le llamó la atención. «Lo de que Nueva york es la ciudad que no duerme sonará a cliché, pero es una realidad que comprobé desde el primer día. Llegué a Brooklyn del aeropuerto un miércoles a las dos de la madrugada para darme cuenta de que supermercados y restaurantes seguían, no sólo abiertos, sino abarrotados. Esto hace que aumente la sensación de seguridad al andar de noche, pero amigos trabajadores hacen turnos para cubrir todo el horario en tiendas y restaurantes», lamenta.

¿Volverá a Bilbao? Jone considera que es demasiado pronto para hablar de regresos definitivos. «Con mi edad, me conformo con saber dónde voy a estar en seis meses. Ahora toca buscar oportunidades con las que seguir aprendiendo», subraya.

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