Javier Urra: «Para vivir mejor debemos plantearnos qué cosas vamos a olvidar o maquillar»

Javier Urra, ayer durante su primera ponencia del curso en el Palacio Miramar./MICHELENA
Javier Urra, ayer durante su primera ponencia del curso en el Palacio Miramar. / MICHELENA
Javier Urra, psicólogo

Propone a los participantes en el curso de verano de la UPV un juego, que al mismo tiempo es una reflexión sobre la condición humana: preguntarse '¿Si volviera a nacer?'

TERESA FLAÑO

«'Si volviera a nacer', es una invitación para abrirse en canal, para sincerarse con uno mismo, para afrontar nuestros fantasmas», explica el psicólogo Javier Urra respecto al curso que dirige estos días en el Palacio Miramar de San Sebastián, donde invita a que las personas se pregunten constantemente sobre todo lo que les rodea y también sobre el pasado, para poder encarar el futuro con las mejores herramientas. «Un curso para volverse a mentir, para creer que incidimos en los demás, en la historia. Un curso para reírnos, para llorar», comenta.

- Si volviera a nacer es una idea sobre la que casi todo, por no decir todo, el mundo ha especulado más de una vez. ¿A la hora de plantear este curso a la organización, qué buscaba?

- Es una mirada retrospectiva de lo que fue, de lo que pudo ser, de quien siendo vulnerable e incapaz de determinar su destino, juega a ser un dios todopoderoso, para corregir o no errores, elecciones, silencios y acciones. Quiero que los que acuden a este curso se pregunten: Y si volviera a nacer ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿con quién compartiría mi vida?, ¿me privaría de sin sabores o de vacuos aplausos? El espíritu de 'Si volviera a nacer' es hacer una parada técnica. Mirar qué hemos hecho hasta ahora en nuestra vida, en lo razonable, en lo sentimental, en lo emocional. Hasta este momento podemos decir que la vida ha sido un tobogán y esta parada tiene que convertirse en un trampolín. 'Si volviera a nacer' no es para sentarse en un sofá y elucubrar sobre qué haríamos si la vida nos diera otra oportunidad desde el principio, es reflexionar sobre el tiempo que nos queda por vivir -no sabemos si mucho o poco-, buscar lo esencial. Es la actitud: disfrutar de la naturaleza, de los seres queridos, de tener un tiempo que no es puramente cronológico sino psicológico y emocional para disfrutar. Pero siempre sabiendo que el sufrimiento es parte de la vida, que el dolor es consustancial porque sabemos que vamos a perder a los seres que más queremos. Hay que ser agradecidos a la vida.

- Le veo muy positivo.

- Hay que ser optimista. Nos tenemos que mostrar agradecidos a la vida. La palanca del optimismo es muy importante, pero sin pedirle a la vida más de lo que te puede dar. Hay que tener en cuenta la esperanza, pero sabiendo que habrá momentos de aburrimiento, de gente que te ridiculice. La vida no es un parque temático. Creo que para vivir mejor debemos plantearnos qué cosas debemos olvidar o, por qué no, maquillar. Quiero trasmitir que el pasado nos genera psicohistoria y nos permite, en algo, anticipar el futuro. No podemos cambiar el pasado, pero no debe hipotecarnos el presente y mucho menos el futuro. A veces nos quejamos por cosas banales cuando lo que tenemos que hacer es aprender a disfrutar. La vida es atractiva, aunque las pérdidas y las incomprensiones son parte de la existencia. Nuestros niños tienen que aprender a aburrirse, a manejarse en la soledad, y así en el futuro serán hombres o mujeres más satisfechos. También hay que dotarles de ideales y tenemos que educarlos para que sean adaptables, elásticos, para que cuando caigan vuelvan a levantarse y tengan capacidad para mirar a la vida de frente.

Buscar respuestas

- ¿Pero mirar al pasado, aunque sea para maquillarlo, no puede llevar a la insatisfacción o incluso a la depresión?

-Creo que no. Solo con pensar 'hemos hecho' ya es importante, está bien. ¿Qué hemos hecho?, ¿qué hemos dejado de hacer?, ¿hemos de quitar lo que está mal?, ¿hemos de quitar lo que nos ha hecho sufrir? La vida es un dominó y muy azarosa, pero cómo sería sin azar que es lo que nos da libertad. No tenemos muy claro por qué hemos nacido, dónde hemos nacido y para qué hemos nacido. Yo creo que no hay que buscar respuesta a esas preguntas sino aprender a llenar de contenido la vida, saber que podemos hacer muchas cosas, sobre todo con los otros, con los demás, para hacer bien el trabajo... El ser humano es muy esperanzado, se separa, se vuelve a casar, incluso hasta tres veces, sigue creyendo en la institución. La persona tiene unas características que le pueden llevar a la angustia, e incluso a la depresión como me ha preguntado, pero eso es algo puntual. Una cosa es pensar, otra es sentir y otra hacer. Tiene que haber un vínculo entre las tres. Dicho esto, pararse a pensar no es para mirar al retrovisor, es una parada técnica para reflexionar sobre lo esencial de lo que he hecho, qué es lo esencial de mi obra. Pueden ser cosas aparentemente pequeñas como cuidar la casa o hacer bien tu trabajo. Esto no va a cambiar el mundo, pero ¿quiero pasar a la historia? Cada uno debe saber sus limitaciones y lo que quiere para empezar a hacerlo de forma coherente.

«El miedo no puede paralizarnos sino impulsarnos a salir de la zona de confort»

«La vida es muy azarosa, pero cómo sería sin azar, que es lo que nos da libertad»

- ¿Algunos de los asistentes a su ponencia le han preguntado por cómo se puede superar el vivir con miedo?

- No se puede vivir con miedo. La respuesta es: antes de nacer no estábamos mal. Claro que se puede tener miedo a sufrir un accidente o a perder un ser querido, pero no nos puede paralizar sino impulsar. Las personas nos solemos establecer en una zona de confort de la que nos cuesta salir, tendemos a ir a los mismos lugares, estar con la misma gente, leemos las mismas revistas. En general, a la gente no le gusta cambiar. El impulso del que hablo nos tiene que empujar a hacer cosas distintas, a no ser tan artrósicos como somos en general. También tenemos que tener claro que nunca vamos a ser perfectos, eso no es posible.

«El sufrimiento es parte de la vida, el dolor es consustancial, pero hay que ser agradecidos»

- Usted habla de volver a empezar como una opción, pero muchas veces es una imposición: una persona se queda en paro y, si tiene suerte, tiene que empezar en un nuevo trabajo o la pareja le abandona y debe comenzar otra etapa que no se planteaba.

- Es que la vida también es incertidumbre. La pregunta es quién eres como persona, no qué haces o con quién estás. Las cosas te pueden remover y volvemos a hablar del azar como algo fundamental, algo que nos diferencia de otras especies animales. Una vaca puede estar todos los días paciendo tranquilamente y está encantada viviendo el presente.

- Hay veces que queremos ser vacas.

- Claro, pero esa vaca nunca recordará lo que ha vivido, lo que ha sido y lo que va a ser. El ser humano vive con el ayer y con el futuro y hay algunos que no buscan enriquecerse con otras personas sino que se conforman con rumiar. A esos animo a que se planteen la pregunta, ¿si volviera a nacer?

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