«Formaban una pareja llena de vitalidad; afable, cercana y con inquietudes»

Diego Verdejo y Loli Kintana estaban llenos de vitalidad./E. C.
Diego Verdejo y Loli Kintana estaban llenos de vitalidad. / E. C.

Los conocidos de Diego Verdejo y Loli Kintana, residentes en Vitoria, no se explican «cómo no vieron el peligro»

SALVADOR ARROYO y RAMÓN ALBERTUS

La ola que se llevó en Mutriku las vidas de Diego Verdejo López, 67 años, y Loli Kintana Martínez, 65, difícilmente borrará la profunda huella que esta pareja ha dejado en Vitoria, ciudad en la que residían. El mar les mató el pasado miércoles cuando se hallaban en el espigón de Ondarbeltz en el momento álgido del temporal y en plena alerta naranja por olas de hasta 5 metros de altura. La pareja se había acercado hasta la escollera para observar la bravura de las aguas cuando fueron tragados por un golpe de mar. Varios testigos intentaron socorrerles -uno de ellos tuvo que ser rescatado por los servicios de emergencia-, utilizando incluso una cuerda que se acabó rompiendo.

Un trágico suceso que ha causado una profunda conmoción en la familia y amigos de Diego y Loli. No se explican «cómo no vieron el peligro». Los dos sexagenarios se encontraban en una nueva etapa de sus vidas -habían enviudado y mantenían una relación sentimental desde hacía casi un año-. Eran compañeros. Y compartían todo, incluso, «la tremenda vitalidad» que ayer ensalzaban quienes les conocían. Y eran muchos. Afables, cercanos, y con inquietudes. Son otros rasgos que definen a esta pareja del barrio vitoriano de Judizmendi a la que sus allegados despedirán esta tarde en una ceremonia que tendrá lugar a las 19.30 horas en la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza.

El Ayuntamiento de Mutriku cerrará a partir de ahora el acceso al rompeolas de Ondarbeltz con alertas por temporal.
El Ayuntamiento de Mutriku cerrará a partir de ahora el acceso al rompeolas de Ondarbeltz con alertas por temporal. / Ander Salegi

Diego, natural de Eibar, aunque vecino desde hace años de la capital alavesa, acudía casi a diario al Pub Betilo; un local de ambiente irlandés situado justo enfrente de su casa. «Era muy sentimental y familiar», cuenta el encargado y también amigo, quien ayer compartió con los hijos del fallecido (Virgina, Javier y Diego) en el mismo bar el dolor que sentía. «No comprendo lo que ha pasado, no me lo explico», insistía una y otra vez. «Si es que era una persona super prudente. Hemos viajado mucho juntos con el Alavés y casi se podría decir que era el padre de todos. Nunca nos dejaba correr ningún tipo de riesgo».

Significado especial

El propietario del Betilo relató que el lugar en el que falleció la pareja fue «el mismo» en el que «habían esparcido las cenizas de la mujer de Diego», Pilar, que murió en 2014 a los 62 años. Ayer, uno de sus hijos despedía a su padre en una red social con una foto familiar tomada en el mismo espigón y un escueto y sentido mensaje acompañado por el emoticono de un corazón: «Siempre te llevaremos dentro». Era un lugar con un significado especial.

En el fallecido coexistía su incondicional sentimiento alavesista con un «cariño especial por su ciudad natal y nuestra S.D. Eibar», como ayer recordaban desde la peña Eibar-Gasteiz Elkartea, a la que pertenecía. A Diego le gustaba mucho «hacer almuerzos y comidas». Y la Sociedad Gastronómica Denok Lagunonak era su referencia. «Un tío estupendo, como amigo y como todo», rememora Silvestre Aracama, compañero en la sociedad y, por supuesto, amigo. «Si le pedías un favor, vamos.... era un caso».

Las claves

Diego Verdejo (67 años).
Era «muy activo» en la Sociedad Gastronómica Denok Lagunonak y en la peña Eibar-Gazteiz
Loli Kintana (65 años).
Escribía en verso, participaba en Poetas en Mayo y era una mujer «llena de entusiasmo»

Loli Kintana también era muy activa y llegó a participar en 2015 en el evento deportivo más grande de Europa que se celebra en Vitoria, la carrera de las mujeres. Acabó en el puesto 438 de un total de 5.128 competidoras. «Tenía una gran vitalidad y contagiaba su ánimo», rememora Elisa Rueda, que fuera primera directora del Festival de Poesía Internacional ‘Poetas en Mayo’. Porque los versos eran también su pasión. «Era una más dentro de la familia de poetas de Vitoria». Guillermo González, un amigo que conoció en el Club de Mejora de la Caja Vital, destinado a mayores de 55 años, recuerda que «le gustaba ponerse un gorrito de lana cuando recitaba». Llegó a acompañarla con la guitarra en algunos de sus recitales.

Los dos acudían también al Aula de la Experiencia de Álava de la Universidad del País Vasco (UPV). Y firmaron varios artículos en la publicación ‘La voz de la experiencia’, la principal herramienta de los alumnos del Taller de Prensa. Loli, en mayo del pasado año -el de su graduación en Ciencias Humanas después de cuatro cursos-, recordaba lo que supuso para ella la entrada en la universidad y el «entusiasmo» con el que afrontó este nuevo reto en un artículo que llevaba por título ‘Recorriendo la vida’. Y lo cerraba con estas palabras: «Bueno pues, hasta aquí mi recorrido por la vida. Un saludo, gracias y hasta siempre amigos».

San Sebastián multará con 200 euros a quienes no respeten las zonas de seguridad

A partir de ahora, las imprudencias supondrán una multa de 200 euros a las personas que se salten los cortes de seguridad en casos de alerta meteorológica en San Sebastián. La decisión la ha tomado el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana en vistas a que, temporal tras temporal, siempre hay una parte de la ciudadanía que hace caso omiso a las indicaciones. La muerte de los dos vecinos de Vitoria ha sido determinante. En este caso, y no es un detalle menor, la zona -un rompeolas al que se accede desde la carretera-, no estaba perimetrada, pero la preocupación de las autoridades por los peligros de exponerse a un mar embravecido se ha acrecentado y ha empujado a redoblar las medidas de precaución y control. De hecho, el Consistorio de Mutriku cerrará el acceso a partir de ahora cuando se activen los avisos por temporales de mar.

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