Una historia de amor vascoalemana sobre el tatami

Haizea, Iratxe, Johannes y Ainhoa, posando con sus kimonos. /
Haizea, Iratxe, Johannes y Ainhoa, posando con sus kimonos.
Iratxe de la Quintana - Traductora y profesora de taekwondo en Munich

La práctica de este arte marcial y su pasión por la cultura germana llevaron a esta bilbaína a formar su familia en Alemania

J. MIKEL FONSECA

«No sé si mi historia resultará interesante», anuncia con modestia Iratxe de la Quintana González, bilbaína afincada cerca de Munich, Alemania. Su historia dice lo contrario: campeona de Euskadi de taekwondo en 12 o 13 ocasiones -ni ella misma lo recuerda con claridad-, campeona de España en la misma disciplina a los 16 años, miembro de la selección nacional, medallas internacionales... y dos hijas, Ainhoa y Haizea, que apuntan maneras como su madre.

Sin embargo, el arte marcial coreano no es la razón por la que Iratxe abandonó Bilbao para irse a vivir a Baviera en 1994, cuando tenía 22 años, aunque este deporte jugaría un papel fundamental en su vida más adelante. Fueron los estudios de la que a día de hoy es su profesión, traductora jurada de alemán. Su «pasión por la lengua y la cultura alemana» le llevaron a emigrar.

Para financiarse la estancia y la carrera, Iratxe abrió una academia de taekwondo, pero, llegado el momento, fue incapaz de renunciar a ella. «Me apasiona hoy como el primer día, entre otras cosas por su elegancia y por ser un deporte limpio. Yo he crecido con y gracias a él».

Fue sobre el tatami donde conoció a su marido, Johannes. «La ‘culpa’ la tuvo el consulado alemán de Bilbao, al que desde aquí mando un saludo», bromea. «Cuando ya había decidido a qué región de Alemania vendría, llamé al consulado y pedí que me informaran y me dieran datos de algún gimnasio de taekwondo en la zona. Los responsables de la entidad, muy amablemente, me dieron los datos del gimnasio donde mi marido era profesor ... ¡incluido su número de teléfono!». El resto, es historia.

Como no podía ser de otra manera, las dos hijas de esta pareja de cinturones negros tenía que seguir practicando el arte marcial. Sin embargo, Ainhoa, la más pequeña, tiene otra afición que le llega por vía paterna: el ajedrez. «Muy pronto su talento se hizo visible, para asombro de su aita. Ainhoa es la actual campeona de Alta Baviera y es, además, miembro de la selección bávara. En el ranking ocupa el primer lugar», relata orgullosa.

Sin mar no es lo mismo

Euskadi tiene fama de mal tiempo, pero en cuestión de frío, Alemania le gana de calle. Y eso es algo a lo que Iratxe no acaba de acostumbrarse. «Contrastes como la mentalidad, la comida, los horarios o costumbres son cosas que abracé desde un primer momento. Sin embargo, el clima es lo único a lo que un cuerpo no consigue adaptarse, por más inviernos que hayas pasado aquí». La frialdad bávara no solo se manifiesta en la temperatura, también en el carácter. «Cuidan con mucho celo su dialecto, sus tradiciones, su cultura y su manera de ser. Por eso miran a menudo de reojo al forastero que llega a su tierra. Este tiene que ‘demostrar’ ser digno de formar parte de su comunidad».

A pesar de que Munich, en pleno corazón de Europa, tiene un paisaje similar al de Euskadi -«prados de un verde muy intenso, montañas, vacas pastando y bosques frondosos»-, hay algo de lo que Baviera carece y que para Iratxe es fundamental: «Me duele tener tan lejos el mar. No se aprecia tanto cuando lo tienes a un paso, pero cuando no lo tienes, se hace largo».

Un consejo alemán para los aitas vascos

«Algo que me llama mucho la atención es que aquí la gente cuida mucho su salud, en todos los sentidos. Yo tenía un profesor en Munich que decía: ‘los alemanes son sanos y viven sano, y si se tienen que morir, se mueren, pero eso sí, mueren siempre sanos!’ (risas). Y sí hay algo de cierto en esto. No solo hacen mucho deporte, van a la compra en bicicleta y cuidan su alimentación, si no que además -¡Aitas de Euskadi, atentos!- siguen a rajatabla los consejos del médico».

«Pongo de ejemplo a mis suegros, sin ir más lejos. El abuelo, el pobre ya está mayor: cumplirá este año los 90. Fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, a los 13 años y es testigo viviente de aquel capítulo de la historia. El pobre habla poco y sale ya poco de casa. Pero mi suegra hace sus compras en bici... ¡a sus 84 años!».

La capital vizcaína no es desconocida en Alemania. «Aquí se conoce mucho Bilbao, en primer lugar por el fútbol: el Athletic. Se sabe por ejemplo que está integrado únicamente por jugadores vascos y que en toda su historia siempre ha jugado en Primera División. Cuenta con la admiración y el respeto del público alemán. Por lo demás, se conoce Bilbao por el Guggenheim, pues viene mucho turista por aquí, por los aficionados al surf y gente de negocios. ‘El lunes estoy en tu tierra, te traigo algo?’, me suele preguntar un conocido».

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