El Gobierno da otro año de vida a las cabinas de teléfonos

Un hombre, junto a una cabina en Bilbao./MAITE BARTOLOMÉ
Un hombre, junto a una cabina en Bilbao. / MAITE BARTOLOMÉ

Algunas cabinas apenas se usan para dos llamadas a la semana

J. A. BRAVO

Casi en el tiempo extra, como ya ocurrió a finales de 2016 cuando parecía más cercana su desaparición, las cada vez menos populares cabinas telefónicas tendrán doce meses más de vida. Y eso que ningún operador quiere encargarse de su gestión desde hace dos años.

Pero el Gobierno ha hecho caso omiso por más que los tiempos -en España hay 110 líneas de telefonía móvil por cada 100 habitantes- y la cruda realidad -algunas cabinas apenas se usan para dos llamadas a la semana- parezcan aconsejar ponerles ya fecha de caducidad. De hecho, se vienen eliminando una media de 5.000 cada año en esta década.

El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ya obligó a Telefónica, como operador dominante, a mantener las cabinas dentro de los servicios universales de prestación obligada durante 2017. Ahora lo ha hecho también para el presente ejercicio y la estimación, a priori, es que vuelva a hacerlo en 2019.

Al fin y al cabo, la idea inicial del Ejecutivo era disponer de tres años para buscar una solución definitiva a un servicio claramente deficitario para las compañías -Telefónica dice que pierde dinero- con, al menos, dos tercios del parque actual de cabinas (unas 18.000) disponibles 24 horas al día. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) apoya su reivindicación, aunque rebaja el coste de mantenimiento de ese servicio que estiman en el sector: siete millones de euros al año.

La ley obliga a la concesionaria a tener, al menos, una cabina operativa en cada localidad de al menos 1.000 habitantes, y a partir de ahí sumar otra por cada 3.000 vecinos. En las guías -ahora se publican por internet y solo se mandan a quien las solicita, con apenas un centenar de peticiones anuales-, tampoco las operadoras quieren gestionarlas.

En cualquier caso, la Comisión Europea ve a las cabinas una obligación obsoleta y recomienda su eliminación. Francia, Bélgica y Dinamarca ya lo hicieron, mientras Italia está en camino.

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