El Gobierno vasco pide suelo y pisos a bajo coste al 'banco malo' para reforzar el alquiler público

Un tercio de los bienes inmuebles con que cuenta el Sareb corresponden a viviendas./IGNACIO PÉREZ
Un tercio de los bienes inmuebles con que cuenta el Sareb corresponden a viviendas. / IGNACIO PÉREZ

La sociedad que asumió los bienes de entidades financieras para evitar su quiebra dispone en Euskadi de 350 propiedades

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Ahora que la alegría ha vuelto a la construcción, el Gobierno vasco no quiere quedarse rezagado. Con más de un millar de pisos en proceso de construcción, ha puesto la directa y recupera ritmos de edificación previos a la crisis, tras un lustro negro que frenó el sector público autonómico hasta tocar fondo en el primer trimestre de 2017 (el peor de la historia de la vivienda protegida con solo 50 pisos terminados). Pero sabe que su margen de maniobra es limitado. No puede competir en el mercado libre con lo que están dispuestas a pagar las promotoras privadas por el suelo, por mucho que el Ejecutivo lo necesite para levantar inmuebles que multipliquen la oferta del alquiler público en Euskadi.

Por eso ha pedido apoyo al 'banco malo'. Que le venda los solares y pisos de los que, en los peores trances de la recesión económica, se desprendieron las entidades financieras para evitar su quiebra y que dieron lugar a la creación de esta sociedad de gestión de activos 'tóxicos', Sareb, con fondos públicos (45%) y privados (55%). Eso sí, la vicenconsejería necesita que la oferta sea a la baja. Nunca a precios de máximos y en tendencia al alza.

El director de Planificación de Vivienda, Mario Yoldi, recuerda que esos suelos eran «invendibles» hasta hace bien poco. «El sector estaba muy parado», remarca. Pero ahora empieza a desperezarse. Las grúas vuelven a formar parte del 'skyline' de las ciudades e incluso antiguos proyectos urbanísticos privados que la crisis obligó a desechar o paralizar recobran antiguos bríos en Euskadi. Sólo en en Bizkaia se ha retomado el plan para levantar 1.300 viviendas en el solar de la antigua fábrica de Sefanitro (Barakaldo), otro en Derio que contempla una promoción de 546 casas con un campo de golf detrás del aeropuerto de Bilbao, 400 inmuebles más en el mismo Loiu, en Álava 228 en Llodio, otros 78 en Ermua...

«Es normal que estos terrenos que se habían quedado sin desarrollo se muevan ahora porque la mayoría de ellos están en manos de entidades financieras que han podido aguantar este tiempo de espera, pero que quieren obtener beneficios cuanto antes», reconoce Yoldi. El responsable autonómico asegura que el Sareb en Euskadi también busca vender sus propiedades al mejor postor pero, al contar con financiación pública, sus pisos, y sobre todo sus suelos, «podrían convertirse en una gran oportunidad para levantar vivienda protegida, aunque no sea al 100% para el alquiler».

Al detalle

150
euros recibe el 'banco malo' por cada una de las diez viviendas cedidas hasta la fecha, que Lakua destina al alquiler social.
0,3%
de los 118.681 bienes inmuebles de que dispone el Sareb están ubicados en la comunidad autónoma, apenas 350.
2017
Fue el peor año de la historia en cuanto a construcción de vivienda protegida, con sólo medio centenar de pisos terminados.

Desde el 'banco malo', en cualquier caso, apuntan a que no disponen de muchos bienes inmuebles en la comunidad. Apenas 350, un 0,3% de los 118.681 de su cartera total en el conjunto de España. Menos de un tercio corresponden a casas, aunque las características de algunas no se ajustan a priori al perfil del Ejecutivo autonómico, que busca ponerlas a disposición de los vascos con menos recursos. En Gipuzkoa, por ejemplo,la sociedad de gestión vende en su página web un caserío de tres plantas por 436.000 euros, o una vivienda en Hondarribia por 225.000. También oferta centenar y medio de garajes, además de varios locales comerciales y oficinas, sobre todo en Bizkaia.

«Relación fluida»

En cualquier caso, Yoldi no pierde de vista las posibilidades de las parcelas edificables de la sociedad de gestión en barbecho «y que suele ser de lo que más cuesta deshacerse». En su portal inmobiliario aparecen media docena, cinco en Bizkaia y otra en Álava. En el parque Serralta de Barakaldo, por ejemplo, tiene tres solares con uso residencial autorizado que suman 11.423 metros cuadrados y en los que se podría edificar inmuebles hasta duplicar esa cifra. En Barrika también es titular de un solar de 5.865 metros cuadrados donde se podrían levantar chalés adosados y en Sukarrieta de otro más de 728 metros cuadrados. En Vitoria, por su parte, cuenta con un solar de 1.500 metros cuadrados que casi multiplica por cuatro esa superficie útil a la hora de levantar viviendas.

«Esos suelos eran invendibles hasta hace bien poco, el sector estaba muy parado» Mario Yoldi. Director de PLanificación de Vivienda

Responsables de Sareb remarcan la «relación fluida» que existe entre la entidad y el Gobierno vasco, y que se ha traducido ya en la cesión al Ejecutivo autonómico de diez viviendas para necesidades sociales durante cuatro años prorrogables (2.360 en once comunidades autónomas y seis ayuntamientos de toda España). Los pisos, que ya gestiona la sociedad pública Alokabide, se ubican en Barakaldo, Sestao, Basauri, Galdakao, Vitoria-Gasteiz, Oyón, Araia y Peñacerrada. Según el convenio firmado entre ambas partes, Sareb recibe 150 euros mensuales por cada una y la vicenconsejería las destina al alquiler social.

Quince años para vender todos los activos

Desde la sociedad de activos 'tóxicos', Sareb, remarcan que el mandato por el que en 2012 el Gobierno de España aprobó por Real Decreto-ley la creación de un 'banco malo' (participado en un 55% por capital privado y el resto por público a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), fijó en 15 años el tiempo para vender todos sus activos buscando «la máxima rentabilidad posible. Eso no quita que no puedan mirarse otros intereses como los que plantea el Gobierno vasco porque, si podemos ayudar, lo haremos», puntualizan.

«Ya cuando se negoció aquel convenio, el Gobierno vasco mostró interés por adquirir viviendas de la sociedad, pero no hay nada cerrado ahora mismo», reconocen las mismas fuentes. En ese sentido, una operación conjunta no se descarta de salida, más viendo que en 2017 la sociedad de gestión ha vendido apenas «una docena de viviendas, que se suman al centenar que habremos traspasado en años anteriores». Y en cuanto a suelo, las transacciones realizadas «tampoco han sido significativas, menos de una decena».

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