El Gobierno vasco acelera las obras del TAV para acabar el tramo guipuzcoano un año antes

Viaducto paralizado a la altura del polígono Akarregi de Hernani, en el tramo hasta Astigarraga, del que solo se ha ejecutado un 35%.
Viaducto paralizado a la altura del polígono Akarregi de Hernani, en el tramo hasta Astigarraga, del que solo se ha ejecutado un 35%. / MICHELENA

Quiere rematar cuanto antes los seis tramos que faltan para completar los 68,7 kilómetros de ‘Y’ vasca en el territorio y para ello contempla rescindir contratos

AMAIA CHICO

El ramal guipuzcoano de la ‘Y’ vasca estará finalizado en el primer trimestre de 2019, un año antes de la última previsión que el Gobierno vasco manejaba hasta ahora. Así lo ha dicho el departamento que encabeza Arantxa Tapia, que ha decidido imprimir máxima velocidad a las obras bajo su gestión y ha reestructurado el mapa de ruta para acelerar unos tiempos siempre sujetos a imprevistos y que ya han obligado, en muchas ocasiones y tramos, a alargar plazos, rehacer proyectos y modificar los planes de una infraestructura, que a día de hoy, tiene fijada su fecha de inauguración en 2023.

El nuevo reto que se autoimpone el Gabinete Urkullu, de hecho, también nace algo cojo. La pretensión de rematar en el próximo año y medio los seis últimos tramos que se encuentran en construcción entre Bergara y Astigarraga no se va a cumplir en su integridad, asume de inicio el propio departamento. Y es que las innumerables modificaciones que ha sufrido el proyecto en el tramo Hernani-Astigarraga han generado importantes desavenencias con la UTE adjudicataria y, a día de hoy, la obra se encuentra prácticamente paralizada y a las puertas, si no se alcanza un acuerdo en próximas semanas, de que se rescinda el contrato y se reinicie el proceso de redacción y adjudicación de un proyecto actualizado, en lo técnico y en lo económico, donde al final radican las diferencias.

El viaducto de Hernani, donde el TAV emerge a la superficie tras el túnel de Urnieta, se encuentra a medias -como se aprecia en la imagen- y la obra, iniciada en 2012, apenas ha avanzado un 35% en su ejecución. El retraso viene acumulado también por interrupciones anteriores, de hasta un año, en la tramitación administrativa de numerosas cuestiones derivadas de cambios de alta relevancia en el proyecto inicial, como el hecho de que la estación principal del TAV se haya trasladado a San Sebastián o que las soluciones constructivas para enlazar con el acceso a la capital hayan sufrido modificaciones sustanciales. «Están previstas nuevas reuniones con las empresas que conforman la UTE, pero si no hay acuerdo con celeridad -eminentemente económico-, no se descarta recurrir a la rescisión del contrato para desbloquear la situación», explican desde el departamento, donde se muestran decididos a adoptar una decisión drástica y a licitar de nuevo la obra para que, «al menos», pueda estar finalizada a mediados de 2022.

Este tramo de 2,4 kilómetros se ha convertido en el principal escollo de una obra ejecutada por el Gobierno vasco, por encomienda de Fomento, que «se está demorando en el tiempo bastante más de lo que hubiera sido deseable». Por eso, la consejera ha ordenado «dar un impulso definitivo» al ramal, imprimir «velocidad de crucero» a los trabajos y ajustar al máximo los plazos en los tramos más avanzados para que en 2019 el departamento «tenga sus deberes hechos y afronte nuevos retos».

Doce galerías de emergencia

Pese a los contratiempos, la mitad del trazado guipuzcoano de 68,7 kilómetros ya está terminado. Y en los próximos meses, antes de que acabe este año, ETS -la empresa pública vasca que gestiona la obra- confía en entregar a Adif (la gestora estatal) un nuevo tramo de 3,4 kilómetros entre Antzuola y Ezkio Este, la mitad de los túneles paralelos, uno para cada sentido de circulación, que a lo largo de casi seis kilómetros discurrirán a 170 metros de profundidad bajo Zumarraga, y que estarán conectados mediante doce galerías de emergencia. Es el más largo de toda la ‘Y’ vasca.

Los técnicos de Adif revisaron el pasado miércoles los trabajos, y en próximas semanas serán inspectores del Ministerio de Fomento los que tengan que dar también el visto bueno final. Quedarán entonces otros cuatro tramos, descontando el ya descolgado de Hernani-Astigarraga, para completar la infraestructura en Gipuzkoa. Los cuatro se encuentran en diferente grado de ejecución, aunque lo suficientemente avanzados para pisar el acelerador y cumplir el nuevo cronograma de los tajos.

A lo largo del próximo año, deberían terminar las obras entre Urnieta y Hernani (al 98,7% de ejecución), entre Hernialde y Zizurkil (al 84,3%) y la otra mitad del túnel entre An-tzuola y Ezkio Oeste, que se encuentra al 85% de ejecución, con la cavidad horadada, pero a falta de completar la estructura interior.

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