El Gobierno central eleva el listón para ser profesor universitario

Estudiantes universitarios en el campus de Leioa de la UPV/EHU./JORDI ALEMANY
Estudiantes universitarios en el campus de Leioa de la UPV/EHU. / JORDI ALEMANY

Los sindicatos docentes critican que los nuevos criterios, que entraron en vigor ayer, priman el número de publicaciones sobre la experiencia

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Los docentes universitarios que quieran convertirse en funcionarios o promocionar, a través del acceso a una plaza de profesor titular o a una de catedrático, lo tendrán bastante más difícil a partir de ahora. Así lo aseguran los sindicatos docentes, que consideran que el Ministerio de Educación ha endurecido «de forma desproporcionada» los requisitos para recibir la acreditación para el acceso a estas plazas, a través de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), el organismo encargado de la evaluación de los enseñantes y programas de la educación superior.

Un adelanto de este cambio de modelo, con los nuevos requisitos, fue publicado en 2016 y ya entonces cosechó el rechazo de la oposición, los sindicatos universitarios y de los rectores. El programa ha estado congelado hasta ayer, cuando la Aneca activó las nuevas reglas.

La clave

50
publicaciones se piden a quienes aspiran a ser catedráticos de Física o Química, cuando hasta ahora eran 40.
Duras críticas
El sindicato CSIF censura que el trabajo «de hasta 24 años» de algunos docentes «se reduce a nada»

La evaluación de los méritos mínimos en docencia e investigación se ha endurecido, sobre todo en el segundo aspecto. Los nuevos criterios dan un gran protagonismo a las publicaciones de los docentes, tanto en revistas especializadas de prestigio como en monografías. En el caso de los catedráticos, se les piden más publicaciones para acreditar el bagaje mínimo investigador en 18 de las 21 áreas de conocimiento que se evalúan. Así, quienes aspiraban a ocupar una cátedra en el área de Ciencias necesitaban 40 publicaciones en revistas de prestigio internacional reconocido. Ahora varía entre los que aspiran a Matemáticas (35 publicaciones) o Física y Química (50 publicaciones), es decir, diez más. Con los profesores titulares ocurre lo mismo en 7 de las 21 áreas. En Medicina Clínica se exigen 25 publicaciones, cuando hasta ahora se pedían 21, por poner un ejemplo.

En todo caso, la Aneca permitirá que los solicitantes con el expediente aún en tramitación, que pueden superar el millar, elijan en los próximos dos meses entre continuar la evaluación según los nuevos criterios o mantener los vigentes antes el día de ayer.

El G-9, que incluye a la UPV, ya censuró la medida el año pasado

La polémica por los nuevos parámetros marcados para acceder a una plaza de profesor titular o catedrático no es nueva. Las universidades que conforman el denominado G-9 -que incluye a la UPV/EHU- ya rechazaron los criterios de acreditación de la Aneca en la reunión que celebraron en diciembre del año pasado en Pamplona, donde reclamaron que se acordasen con la Conferencia de Rectores. No ha sido así.

Las instituciones académicas públicas del País Vasco, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Oviedo, Navarra y Zaragoza denunciaron que las exigencias fijadas ahora «ponen en riesgo» la obtención de la acreditación y, con ello, «la sostenibilidad de las universidades públicas en el futuro».

Para los sindicatos CSIF y UGT, la aplicación de estos nuevos criterios supondrá que muchos enseñantes podrían quedarse sin ascenso. La primera central fue contundente y afirmó que introducir «el nuevo modelo sin una transición ordenada desde el anterior es dejar en el camino a un grupo numeroso de profesorado que ha venido desarrollando hasta ahora una labor de gran calidad, encaminada a alcanzar los méritos que se le exigían hasta hace un año». A su juicio, el peso de la experiencia «será residual», por lo que el trabajo desarrollado hasta ahora por estos docentes, «en algunos casos hasta los 24 años», queda «reducido a absolutamente nada» en el nuevo sistema, «o como mucho a un simple mérito complementario o específico más». CSIF espera que el Ministerio de Educación «rectifique» y abra un proceso «verdadero» de negociación.

«Cariz agridulce»

Para UGT, el nuevo documento tiene un «cariz agridulce». Si bien considera que algunas de las propuestas de los sindicatos se han atendido parcialmente, sobre todo en la rama de Arquitectura e Ingeniería, señala que son más las propuestas que no han sido incorporadas, como las referidas a las Ciencias Sociales y Jurídicas. Este sindicato también exigió que se forme una comisión de seguimiento -en la que participen también los agentes sociales-, dedicada a evaluar periódicamente las acreditaciones de los docentes. Además, UGT recalcó que «cualquier intento de mejora del nivel docente e investigador de la enseñanza universitaria en España debe partir de un diagnóstico sobre su situación presente».

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