Gin-tonic, el combinado que no pasa de moda

El gin-tonic no necesita más ingredientes que una buena ginebra, una tónica, dos o tres piedras de hielo y un cítrico para perfumar la mezcla. / E.C.

El gin-tonic, una bebida creada por el ejército británico en La India, cambió las viejas costumbres del trago largo y revolucionó el mercado de la tónica y la ginebra para seguir siendo el auténtico rey de la noche y la sobremesa

DIEGO RUIZSantander

Su consumo se puso de moda ya hace bastantes años y va en aumento. No pierde pasos. Desbancó a los tragos largos e incluso cortos de la noche y, además, ganó partidarios por la tarde, después de la comida y antes de la cena. El gin-tonic revolucionó en pocos meses, en primer lugar, el mercado de la ginebra. Aparecieron muchas marcas nuevas con atractivas botellas y etiquetas de diseño, y las de siempre se sumaron al carro de la modernización y la innovación. Hoy, en todo el mundo, se fabrican buenas ginebras, elaboradas en su mayoría para su consumo con tónica. Pero no hay que olvidar que aún existen personas que prefieren beberla sola o con otros refrescos, como la cola o el limón. Forma parte, además, como base de muchos cócteles y de algunos aperitivos, como el vermut preparado.

Y si el gin-tónic revolucionó el mercado de la ginebra, no menos lo hizo con el de la tónica. De un par de marcas dominantes se pasó en muy poco tiempo a poder elegir entre numerosas opciones, con nuevos sabores y sofisticadas elaboraciones.

Incluso, se descubrió que muchas frutas, además del limón, 'casaban' perfectamente con esta mezcla. Y se le añadieron limas, pimientas negras y rosas, hojas de menta, canela, regaliz y cardamomo, hasta rodajas de pepino. Surgieron por todo el mundo bares especializados en la preparación de este combinado y 'bartenders', campeonatos internacionales y nuevas palabras como premium, copas de balón, bayas de enebro, etc.

¿Qué es el gin-tonic? ¿De dónde procede? ¿Cómo se prepara? ¿Cuáles son sus secretos?...

De todos es sabido que esta bebida tan de moda es una mezcla de ginebra y tónica que se acompaña de hielo y una rodaja de limón, lima o naranja.

Cuenta la historia que en 1783, un joyero alemán que vivía en Ginebra (Suiza), descubrió la forma de introducir burbujas de dióxido de carbono en el agua embotellada. Años más tarde, fundaba en Londres una empresa que triunfó entre las clases más altas con el agua con gas y las sodas con frutas. La marca Schewppes, en 1870, decidió añadir a su invento original quinina, un producto que sirve para combatir el paludismo y la malaria.

Fue entonces cuando el ejército de su majestad l reina se llevó a la India esta bebida. Allí, abundaban estas enfermedades entre la tropa. Dicen que un oficial británico decidió mezclar la tónica con ginebra para celebrar los triunfos sobre el enemigo. De esta forma, además, se mejoraba el sabor ácido de la tónica.

Desde entonces, el gin-tonic ha evolucionado considerablemente. Pasó, como señalan algunas publicaciones, de ser una bebida de viejos, periodistas y borrachos, a un brebaje casi de culto, para sibaritas y gente bien. El protagonista de las mejores fiestas de la jet-set, en las que se comía poco y se bebía como si el mundo se fuera a acabar. Y es que para algunos, a diferencia de otras combinaciones, que el gin-tonic no embriaga.

Su preparación

Preparar un buen gin-tonic parece sencillo, pero, como todo, tiene una serie de reglas. Se puede preparar en casa siguiendo el método tradicional de poner hielo en un vaso, añadir la ginebra, una rodaja de limón, y echar la tónica encima. Sin embargo, los grandes especialistas recomiendan unas pautas a seguir. Primero, elegir una copa de balón. Dicen que es en este recipiente donde mejor se van a apreciar todos los aromas y sabores del combinado. El hielo deber ser duro y duradero. Por eso se recomienda el hielo industrial. Ese que se vende en supermercados, tiendas 'chinas' y gasolineras. El hielo de la nevera se derrite y suele absorber los olores de los productos comestibles que también se guardan en su interior.

Después llega el momento de elegir una ginebra y, aquí, se aplica el dicho de qué 'para gustos se hicieron los colores'. Sergio Estévez, un conocido 'bartender' autor del libro 'Gin-tonic para Dummies', clasifica en cinco esta bebida originaria de los Países Bajos, allá por el siglo XVII: De corte clásico, donde abunda el enebro (Seagram´s, Plymouth, Tanqueray...); Cítricas: Tanqueray Ten, Van Gogh, London #1, Larios 12...; Especiadas: Magellan, Brecon, Citadelle...; Herbales: Gin Mare, Blackwoods..., y Afrutadas o florales: G'Vine Floraisson, Fifty Pouns, Geranium...

Una vez en la copa de balón el hielo (tres o cuatro piedras son suficientes) y la ginebra -se recomienda una porción similar a la de un chupito- viene el momento de poner la tónica. Las mejores diez marcas de esta bebida, para muchos especialistas, son: Fever-Tree, Q-Tonic, Fentimans, 1724 Water Tonic, Schweppes, Markham, Elderflower, Original Tonic, Broker's y Abbondio.

La tónica debe dejarse caer lentamente sobre el hielo y la ginebra. Está de moda hacerlo sobre la parte más estrecha de la cucharita imperial. Pero según algunas publicaciones, esta fórmula hace que se pierda hasta un 15% de las burbujas de la bebida inventada por el relojero alemán. Por eso, lo mejor es no remover el cóctel. El toque final es aromatizar la copa, con una piel de limón, lima o naranja.

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