«La gente piensa que ser marroquí es llevar velo y ser sumisa»

Hajar El Haloui vive desde hace año y medio en Bilbao./Borja Agudo
Hajar El Haloui vive desde hace año y medio en Bilbao. / Borja Agudo
MUJER Y DE FUERA... MÁS DIFÍCIL TODAVÍA

Hajar El Haloui cambió hace año y medio Rabat por Bilbao, donde trabaja como cuidadora de niños

LORENA GILBilbao

Hajar El Haloui (Marruecos, 25 años) lleva en su piel cuatro tatuajes que resumen parte de su vida. En su espalda, un pájaro en una jaula sin puerta. Simboliza la libertad. «Me lo hice hace seis años tras acabar con una relación tóxica con un novio dominante», revela. En sus muñecas y bajo el pecho, dos mensajes en inglés: ‘Stay strong’ (Sigue fuerte) y ‘Born to be wild’ (Nacida para ser salvaje’). Y el último, en el antebrazo izquierdo, se lo hizo en Bilbao el pasado verano. Una niña y una loba aúllan subidas a una medialuna. «Es una forma de decir que la noche también es nuestra, que las mujeres también podemos salir», explica.

Hajar llegó a la capital vizcaína hace año y medio. Dejó en Rabat a sus padres y a cuatro hermanos y se unió a su hermana mayor, que fue la que abrió el camino hacia Europa hace casi una década. «Era nuestro sueño, somos como madre e hija», relata. Lo que peor lleva, la lluvia y la dificultad a la hora de hacer amistades.

Hajar habla cuatro idiomas: árabe, francés, inglés y castellano. «Cuando llegué no sabía cómo expresarme. Así que me apunté al centro de Educación Permanente de Adultos (EPA). Los dibujos de ‘Bob Esponja’ también me ayudaron. Habla tan despacio...», comparte. Ahora se defiende en castellano a la perfección. En Marruecos se diplomó en Económicas e hizo un máster de ‘Management internacional’, pero los títulos no están homologados. Se ha apuntado a la Escuela Oficial de Idiomas para poder hacer los exámenes y está haciendo un curso de la mano de la Fundación Novia Salcedo sobre sistemas de gestión. Además trabaja cuidando a tres niños. Uno por la mañana y dos por la tarde. «Disfruto mucho y las familias son encantadoras», agradece.

Pero ella se considera una mujer emprendedora. Le gustaría montar su propio negocio, relacionado con la infancia. Ideas no le faltan. Cuando lo ha comentado, la respuesta han sido dos preguntas: «¿Tú sola? ¿No hay alguien que te pueda ayudar?». A su edad, 25 años, se suma el hecho de ser mujer e inmigrante. «¿Por qué no haces un curso de limpieza?», le han comentado en más de una ocasión.

- En año y medio que lleva en Bilbao, ¿ha tenido que lidiar con muchos estereotipos?

- Sí, y con bastantes prejuicios. La gente tiene una mirada muy cerrada sobre las mujeres marroquíes. Piensan que todas llevamos velo, que venimos con nuestros maridos y que somos sumisas. Y no, no todas somos así. Hay un hombre con el que me suelo encontrar cuando voy a recoger a uno de los niños. Respeta a todas las mujeres, menos a mí, que soy marroquí y a otra, que es africana. Se ha llegado a sentar a mi lado y me ha preguntado: «¿Es verdad que los hombres en tu país se casan con cuatro o cinco mujeres?».

«Equidad»

Hajar es la tesorera de Ahizpatasuna (hermandad entre mujeres), una asociación socio cultural formada por mujeres vascas y marroquíes. En su última concentración, reclamaron igualdad a la hora de acceder a una vivienda. «Encontrar un piso de alquiler es difícil. En cuanto llamas y saben que eres mujer e inmigrante, te dicen que no tienen lo que buscas o que te va a salir más caro», critica.

- ¿Qué reivindicaría con motivo del 8 de marzo?

- A veces, incluso en demasiadas ocasiones, ponemos a la mujer de víctima y eso es lo primero que debemos cambiar. Somos todos seres humanos, todos iguales. Tenemos que dejar de pensar que unas cosas son para hombres y otras para mujeres. Yo puedo hacer lo que me apetezca. Para mí es muy importante la palabra equidad, que no es lo mismo que igualdad. ¿Por qué no voy a lograr yo las metas que me proponga? Las estadísticas, no nos olvidemos, se pueden cambiar.

8-M Día de la Mujer

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