La garrapata más antigua del mundo es cántabra

En la imagen de la izquierda, la garrapata y otros insectos fosilizados en el trozo de ambar. A la derecha, una ampliación de la garrapata. /DM
En la imagen de la izquierda, la garrapata y otros insectos fosilizados en el trozo de ambar. A la derecha, una ampliación de la garrapata. / DM

Científicos españoles descubren, en el yacimiento de ámbar de El Soplao, un ejemplar fosilizado hace más de cien millones de años | Los expertos todavía no le han puesto nombre

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Científicos españoles han descubierto en el yacimiento de ámbar de El Soplao (Cantabria) un ejemplar de garrapata que es «seis millones de años más antigua» que las encontradas en Birmania, en las que se hallaron evidencias de la relación de parasitismo entre las garrapatas y los dinosaurios hace 100 millones de años.

Así lo han puesto de manifiesto este miércoles los científicos Antonio Arillo, de la Universidad Complutense de Madrid; Xavier Delclos, de la Universitat de Barcelona; y el doctor Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), durante la presentación en España de la garrapata de Birmania conservada en ámbar, cuya especie ha sido bautizada como 'Deinocroton draculi', que ha demostrado la coexistencia parasitaria con dinosaurios.

«En el ámbar de España hemos encontrado, en el yacimiento de El Soplao en Cantabria, una garrapata seis millones de años más antigua que las de Birmania, es el ejemplar más antiguo del mundo. Este ejemplar es excepcional, está lleno de insectos», ha asegurado el doctor Peñalver, destacando que esta información «novedosa» todavía «no está publicada» porque faltan algunos detalles, como ponerle nombre a la «nueva especie».

Concretamente, los expertos han afirmado que la pieza de ámbar contiene «aproximadamente 40 bichos y restos vegetales» junto a la garrapata española. «Probablemente la garrapata se cayó de su huésped de un árbol», ha comentado Peñalver.

«Es un ejemplar muy pequeño que no está dando muchos problemas para su estudio. Hemos conseguido ver algunas partes de la superficie de la garrapata y comprender parte de su anatomía», ha explicado el científico, al tiempo que ha subrayado que «parece ser» que la garrapata española «sería de la misma familia que las de Birmania».

«Los palpos de la nueva familia son muy extraños y este ejemplar tendría los palpos de la nueva familia. Ahora la investigación es buscar ejemplares que estén perfectamente encapsulados y que no nos den ningún problema, para que no haya ninguna otra fuente de hierro que no sea el de la hemoglobina de la sangre que chupaban», ha apuntado Peñalver.

La presentación de estas piezas de ámbar en España se enmarca en la exposición 'Amberia: El ámbar de Iberia', que se podrá visitar en el Museo Geominero desde el próximo 22 de diciembre hasta el 25 de septiembre de 2018.

Las piezas encontradas en Birmania

«El ejemplar es un tesoro de Norte América, son los referentes de una nueva familia de garrapata. Nos lo han mandado para la investigación y lo tenemos que llevar el año que viene», ha señalado Peñalver, en referencia a las piezas encontradas en Birmania, pertenecientes al Museo Americano.

Además, ha añadido que la pluma que hay en el ámbar «es de un dinosaurio emplumado». «Que la garrapata esté agarrada a la pluma es evidente lo que pasó. Podemos relacionar estas garrapatas con los dinosaurios por cuestiones directas o indirectas», ha precisado el experto, destacando que lo «bueno» hubiese sido «encontrar algún tipo de evidencia de sangre» en los ejemplares.

En la misma línea, Xavier Delclos ha manifestado que un ejemplar de garrapata con una pluma de dinosaurio «sólo hay uno en el mundo», y que las probabilidades de volver a encontrar otro «son bastante reducidas».

«Directamente no se puede analizar la sangre, pero sí podíamos intentar buscar algún elemento, en este caso el hierro, que nos permitiera aseverar la existencia de esta sangre de dinosaurio. Se observó que en el interior de las garrapatas había sulfuro de hierro, que no sabíamos si era porque había pirita o sangre», ha explicado el investigador.

Por su parte, Antonio Arillo ha señalado que la relación de estas garrapatas con los dinosaurios emplumados es «una mezcla de pruebas directas e indirectas». «Una garrapata aparece asociada a una pluma. Estos ejemplares son increíbles de bien conservados», ha concretado. Precisamente, ha apuntado que «se aprecia» el órgano de Haller, que «es el mecanismo que tienen las garrapatas para detectar a sus huéspedes».

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