Satisfacción en Euskadi por el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña

Central nuclear de Garoña. / AVELINO GÓMEZ

El Gobierno central anuncia siete días antes de la fecha límite la decisión de «denegar la autorización de continuidad» del reactor de Burgos

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Indisimulada satisfacción en Euskadi con la decisión del Gobierno de central de decretar el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña. Tanto el lehendakari, Iñigo Urkullu, para quien «a partir de hoy» los vascos vivirán «más seguros», como todos los partidos del arco parlamentario de Euskadi mostraron su acuerdo con la decisión del Ejecutivo de Mariano Rajoy, que por otra parte llevaban años reclamando, especialmente en Álava. También el PP vasco se congratuló, pero no así sus compañeros de Castilla y León, partidarios del mantenimiento del reactor nuclear.

El Gobierno ha deshojado por fin la margarita: Garoña cierra para siempre. El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, ha comunicado esta mañana que la vida del reactor nuclear del valle de Tobalina, el más antiguo del actual parque nuclear español, ha llegado a su fin. No habrá marcha atrás. El dirigente popular no ha ocultado en su intervención que el Gabinete de Mariano Rajoy hubiera deseado otro desenlace para las instalaciones. Según ha dicho, el Gobierno «hubiese preferido otro tipo de debate, más sosegado», sobre la energía nuclear y el modelo energético que se quiere para España, «pero ­–a su entender– no lo ha habido». El amplio rechazo político y social que las instalaciones han cosechado en los últimos años pudo, quizás, haberse visto contrarrestado por el informe a favor de la continuidad que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió el pasado mes de febrero. Pero el Ejecutivo, en minoría parlamentaria, perdió la pasada primavera todo margen de maniobra. La negativa a seguir adelante con el proyecto anunciada por uno de los dos socios de Nuclenor, Iberdrola, propietario del 50% de la compañía, no dejó ya espacio para más decisión que la anunciada.

Más información

El ministro Nadal ha desgranado en rueda de prensa las razones que han llevado al Gobierno central a adoptar esta decisión. En su intervención, ha querido dejar claro que la «denegación de la continuidad de la explotación» no responde a los intereses del Partido Popular, pero que «las circunstancias actuales», ­en referencia al clima político, económico y social, no garantizan la suficiente «certidumbre» como para apostar por otra vía. Sus palabras se contraponen, sin embargo, con las del PP vasco, que a través del actual vicesecretario de Acción Sectorial del partido, Javier Maroto, se ha manifestado «muy satisfecho» por la clausura, después de «muchos años trabajando por el cierre de Garoña. Quienes hemos luchado por ello, celebramos hoy haberlo conseguido definitivamente».

«De manera unilateral»

Todo el discurso de Nadal antes de anunciar la decisión del Gobierno apuntaba a que el reactor burgalés no volvería conectarse a la red de suministro eléctrico. El ministro ha comenzado su intervención recordando que Santa María de Garoña es un reactor nuclear «de primera generación», cuya reapertura estaba condicionada a la realización de «fuertes inversiones» para adaptar las instalaciones a las exigencias internacionales impuestas tras el accidente de Fukushima, en Japón. En los últimos años, Nuclenor había invertido ya 358 millones de euros para mantener la planta. Cumplir con las condiciones del CSN requería un nuevo desembolso de 205 millones más.

Después, el ministro se ha referido a los acontecimientos que en los últimos años han marcado del devenir de la planta. El Gobierno de Zapatero, según su relato, prorrogó la actividad de la central hasta 2013, con la condición de que «no se autorizaría» una nueva licencia. En diciembre de 2012, antes de cubrirse el plazo, Nuclenor optó «de manera unilateral», por cesar su actividad, una decisión que le valió una sanción administrativa de 18,4 millones por parte de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC), ratificada por la Audiencia Nacional. En 2014, Nuclenor ­–propiedad de Iberdrola y Endesa– solicitó una prórroga al Gobierno hasta 2031. La compañía vasca, sin embargo, ha anunciado este año su intención de abandonar el proyecto. Las cuentas no le salían.

Álvaro Nadal se refirió a continuación al «contexto político» y recordó que «todos los partidos» del arco parlamentario han reclamado en el Congreso el cierre de la central nuclear. Ese movimiento, ha argumentado, se vio reforzado en febrero con una proposición de ley en el mismo sentido, promovida por el PSOE. «Esto fue muy importante», ha precisado el ministro, quien ha destacado también que cualquier proyecto empresarial de la envergadura de Garoña «necesita certidumbre».

Un «símbolo político»

La ‘guinda’ a los deseos del Gobierno la han puesto las «17 alegaciones» planteadas por instituciones y colectivos sociales (agrupaciones ecologistas fundamentalmente) al informe del Consejo de Seguridad Nuclear, la mayoría de ellos, con la salvedad de los escritos del Gobierno de Castilla-León y de la y la Asociación de Municipios de Áreas con Centrales Nucleares (AMAC), contrarios al mantenimiento del proyecto. Santa María de Garoña, se ha lamentado el ministro, ha sido utilizada como «un símbolo político» contra el Gobierno de Mariano Rajoy, que una vez analizados «los pros y los contras» del asunto se ha visto en la necesidad de «denegar» la licencia a la explotación.

La continuidad de las instalaciones nucleares del Valle de Tobalina se presentaba como una misión imposible para un gobierno en minoría, necesitado de mucho apoyo parlamentario, entre ellos el del PNV, claramente a favor del desmantelamiento de la planta. El amplio rechazo social que durante estos años ha acumulado Garoña ha contado con el apoyo del Gobierno vasco, el Parlamento de Euskadi, la Diputación de Álava, El Gobierno de Navarra e incluso el Gobierno de La Rioja, que han manifestado su rechazo a la central, a través de distintas alegaciones. Ni uno sólo de los partidos vascos, incluido el PP, defendía ya a Garoña.

En la campaña electoral de 1999, el candidato popular Mariano Rajoy, que se convertiría en presidente por mayoría absoluta, viajó al valle de Tobalina para defender la continuidad de Garoña. Su ministro de Energía ha anunciado hoy su final. El calendario energético de España tiene una nueva fecha para la historia: 1 de agosto de 2017, cierre de Garoña.

Fotos

Vídeos