¿Esta foto está manipulada?

Una de las imágenes usadas en el experimento. /sophie Nightingale
Una de las imágenes usadas en el experimento. / sophie Nightingale

Un estudio hecho a través de internet demuestra que somos bastante malos detectando imágenes alteradas digitalmente

LUIS ALFONSO GÁMEZ

¿Cree que es capaz de identificar una foto falsa, si alguien ha insertado, quitado, sustituido o cambiado algo en una imagen? Mire la de arriba y decida si ha sido alterada digitalmente y, si es así, dónde. Investigadores de la universidad inglesa de Warwick han probado experimentalmente que somos muy malos en esa tarea. Solo identificamos como tales las imágenes alteradas digitalmente en el 60% de los casos y, de esos, solo en el 45% somos capaces precisar qué es lo que está mal, informan en la revista ‘Cognitive Research: Principles and Implications’.

«Vivimos en un mundo en el que prácticamente cualquiera puede crear y compartir imágenes falsas», advierten Sophie Nightingale y sus colaboradores. Ese fenómeno, propiciado por la disponibilidad de herramientas informáticas potentes y baratas, puede afectar a la política, el periodismo, la publicidad y hasta la seguridad de un país, añaden, y por eso consideran fundamental saber hasta qué punto somos buenos en descubrir engaños de esa clase. Para averiguarlo, hicieron una serie de experimentos a través de internet.

«Las manipulaciones de imágenes podrían alterar lo que creemos y recordamos» Derrick Watson

A partir de diez imagenes sacadas de la Red, crearon cuarenta sometiendo seis de las originales a cinco tipos de manipulación digital diferentes, incluida alguna cuyo resultado era físicamente increíble. Luego, mostraron diez fotos al azar -cinco retocadas y cinco originales; nunca la misma en las dos variantes- a 707 internautas. «¿Piensas que esta imagen ha sido alterada digitalmente?». Una media del 60% -por encima de lo esperado por azar, el 50%- de las fotos manipuladas fue identificada como tal, pero, de entre los que habían acertado, solo el 45% pudo precisar dónde había sido alterada la imagen

«Aunque la gente es capaz de detectar que algo está mal, no puede identificar con seguridad qué es exactamente lo que está mal. Las imágenes tienen una poderosa influencia en nuestros recuerdos. Así que, si no podemos diferenciar entre detalles auténticos y falsos en una foto, las manipulaciones de imágenes podrían alterar lo que creemos y recordamos», indica Derrick Watson, uno de los autores. Ya en 2007, científicos italianos y estadounidenses demostraron que fotos de hechos históricos retocadas pueden alterar nuestro recuerdo de esos sucesos y nuestra actitud futura hacia otros similares.

Por cierto, en el original de la imagen que ilustra estas líneas no había ningún bote.

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