Los forenses «ven compatible» con una violación las lesiones que presentaba la joven asaltada en Sanfermines

El furgón policial que traslada a ‘la manada’ abandona ayer el Palacio de Justicia de Pamplona./EFE
El furgón policial que traslada a ‘la manada’ abandona ayer el Palacio de Justicia de Pamplona. / EFE

Los especialistas que la examinaron señalaron que estaba «callada» y «confusa», algo normal en personas que denuncian una agresión

P. SAN JUAN

Uno de los principales argumentos de las defensas es que la joven que denunció la violación grupal de los Sanfermines de 2016 no tenía lesiones -tan solo un pequeño eritema (enrojecimiento) en la vagina-, algo que a su juicio no se corresponde con la «brutalidad» de los hechos que narró. Los forenses que la atendieron afirmaron ayer en la sexta sesión del juicio que una violación no tiene por qué provocar necesariamente lesiones en la víctima. Sobre el eritema que presentaba, concluyeron que era compatible tanto con una agresión sexual como con unas relaciones consentidas, aunque añadieron que cuando vieron a la joven se encontraba «callada» y «confusa», algo normal en personas que denuncian una agresión sexual.

Los peritos descubrieron como única lesión dicho enrojecimiento, del que dijeron en su informe que era «compatible con un rozamiento, no siendo en sí mismo un hallazgo que indique violencia». Las acusaciones les preguntaron si era compatible con una agresión sexual y respondieron que sí. La misma contestación que dieron cuando las defensas le cuestionaron si la lesión encajaba con unas relaciones consentidas.

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Los abogados de los cinco acusados también preguntaron a los peritos si la levedad de la lesión era coherente con el relato que denunció la víctima: que todos la violaron varias de veces de forma anal y vaginal. El médico forense contestó que una violación no implica dejar necesariamente lesiones. Y especificó las tres reacciones que, según está constatado, pueden experimentar las personas que sufren este tipo de violencia. La primera opción es rebelarse, gritar, pelear, resistirse. La segunda, explicó, es adoptar una actitud pasiva y mostrar dos reacciones: rigidez o relajación. La tercera variante posible es adoptar cierta complicidad con los agresores para así evitar daños mayores. Sobre la ausencia de lesiones, la joven ya afirmó que los acusados no emplearon violencia con ella. Si en su primera declaración durante la investigación explicó que la habían agarrado y metido a la fuerza en el portal, en el juicio afirmó que no, que la tomaron del brazo sin violencia y que ella les acompañó al interior del portal porque pensaba que iban a fumar unos porros.

Los especialistas también reflexionaron sobre la presencia de alcohol en la víctima. En las muestras que le tomaron el 7 de julio -a las seis de la mañana, casi tres horas después de los hechos-, presentaba 0,91 gramos de alcohol por litro en sangre (0,5 es el máximo permitido para conducir), por lo que concluyeron que en el momento de los hechos presentaría entre 1,2 y 1,3.

No consumió burundanga

Las defensas preguntaron a los forenses si esa presencia de alcohol implicaría dificultad para hablar -las policías que la atendieron reflejaron que le costaba articular las palabras-, y ellos respondieron que los síntomas del alcohol tienen más que ver con el habla «pastosa y farfullante». Los expertos también buscaron restos de burundanga en la analítica de la joven -sustancia que anula la voluntad y los recuerdos-, aunque confirmaron que el resultado en este caso fue negativo.

Ella no habla en la grabación, pero los acusados dan instrucciones «imperativas»

La joven no habla en ningún momento en los 96 segundos de vídeo grabados por los acusados. Entre víctima y procesados no hay diálogos, pero ellos sí que expresan algunas instrucciones, que a juicio del agente de la Policía Foral que compareció ayer en el juicio pueden ser «imperativas». Algunas van dirigidas a la joven y tienen un componente sexual, y en otras se instan entre ellos a organizarse: «Turno ahora, déjame». El agente afirmó que se oye el sonido «como de un cachete», pero que en ningún audio se aprecia violencia ni amenazas, algo que ya reconoció la joven madrileña en su declaración.

En uno de los vídeos se escuchan sonidos similares a quejidos que, según el agente, pueden ser emitidos por la joven, si bien matizó que no podía asegurarlo. También se escucha a los acusados decir frases como «venga, ven» y «todos, todos». En otro vídeo sí que aprecian ciertas indicaciones relativas al hecho de grabar y a la búsqueda de un lugar en el portal. «Al fondo, al fondo», se oye.

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