La flotilla con los 629 inmigrantes se enfrenta a olas de cuatro metros

Un miembro del 'Aquarius' atiende a uno de los inmigrantes heridos./Reuters
Un miembro del 'Aquarius' atiende a uno de los inmigrantes heridos. / Reuters

Los tripulantes del 'Aquarius' prevén que no llegarán a Valencia antes del sábado por la noche

J. A. MARRAHÍ

El que para ellos es el viaje de la esperanza está resultando un 'vía crucis' a nivel naval. Náuseas, mareos, mala mar, previsión de peor tiempo y necesidad de abastecimiento marcaron ayer el avance de las tres embarcaciones con 629 inmigrantes que avanzan rumbo a Valencia. La situación puede empeorar, con olas de más de cuatro metros y vientos superiores a los 65 kilómetros por hora. La parte positiva es ver cómo el final se acerca con cada ola que les golpea o algo tan sencillo como poder disfrutar de una ducha, la primera desde que fueron rescatados tras su huida de Libia.

Tras dejar la costa de Malta el martes por la noche para iniciar el trayecto hacia España, la jornada de ayer transcurrió próxima al litoral del sur de Sicilia. En parte, por la necesidad de recibir con lanchas nuevos alimentos esenciales para la tripulación y los inmigrantes que navegan en las tres embarcaciones. En el 'Aquarius' viajan las personas enfermas, las mujeres con niños y sus maridos. Son 109, de los que 10 son menores. En los otros dos buques, el 'Luigi Dattilo' y el buque de guerra 'Orione', se han instalado 123 menores no acompañados y más mujeres, junto al resto de hombres. En suma, una Babel repartida en tres barcos que agrupa unas veinte nacionalidades.

Tras una madrugada de mar picada, el campamento flotante del 'Aquarius' amanecía con una nueva ilusión. «Todos han podido ducharse por primera vez desde que los salvamos el sábado», explicó el Médico David Beversluis, de la ONG Médicos Sin Fronteras. Hasta el martes, el espacio de las duchas lo ocupaban los 629 inmigrantes ahora reubicados. También pudieron lavarse los dientes y recibieron calzado adecuado ante los tambaleos del oleaje. «Estoy feliz de ir a España», declaraban varios africanos a bordo del 'Aquarius'. El desayuno se repartió con pop anglosajón en megafonía. Al mal tiempo, ritmo para alegrar el alma.

Nectarinas podridas

A media tarde, hubo que hacer una parada cerca del límite oeste de Sicilia para recibir alimentos. Las lanchas de los guardacostas italianos aportaron naranjas, nectarinas (algunas podridas), barras de cereales y pan. «Son entregas muy bienvenidas, pero todavía estamos preocupados por las necesidades de alimento en los días que nos quedan», explicaron desde Médicos Sin Fronteras. Además, las previsiones meteorológicas del doctor Beversluis para la noche tampoco eran buenas. «Se prevén olas de cuatro metros. Tenemos medicamentos para mareos y vómitos pero aun así un viaje tan largo en estas condiciones es difícil. Y, sobre todo, innecesario. Lo mejor sería un puerto seguro más cerca», reconoció.

¿Qué mar y qué cielo espera al convoy a partir de ahora? Según José Ángel Núñez, responsable de Climatología de AEMET en la Comunidad Valenciana, su situación será hoy también bastante complicada, aunque irá mejorando de cara a su llegada. «Entre Sicilia y Cerdeña habrá viento del oeste, de cara a la dirección de su travesía». El experto augura «olas de hasta tres metros con fuerte marejada a mar gruesa». El viento podría soplar con una fuerza de hasta 65 kilómetros por hora, aunque a partir de mañana, «irá amainando en su ruta y, con ello, también la altitud del oleaje al norte de Argelia, entre Cerdeña y las Islas Baleares». Su llegada a Valencia no se espera hasta entrada la noche del sábado.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, avanzó ayer que la flotilla será escoltada por buques españoles una vez que entren en aguas territoriales. Mientras tanto, en la capital del Turia se trabaja contrarreloj para ultimar el dispositivo de llegada, que en un primer momento correrá a cargo de Cruz Roja. Hoy está previsto que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, viaje a la ciudad para reunirse con el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, con el fin de analizar todos los aspectos relativos al desembarco de los refugiados y su atención sanitaria.

El drama de estos 629 inmigrantes ha activado los resortes de los más desaprensivos. Las autoridades alertaron ayer mismo de que han empezado a circular mensajes, especialmente a través de las redes sociales, de personas que solicitan donativos para colaborar con el dispositivo de ayuda humanitaria. «No hagan caso. Ya hay algún espabilado por ahí», avisó la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra.

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