Arrestan a un falso 'chapuzas' en Gipuzkoa que podría haber actuado en Bizkaia

Estos son algunos de los pasquines que el detenido ha ido distribuyendo por buzones, portales y bares de Gipuzkoa. /
Estos son algunos de los pasquines que el detenido ha ido distribuyendo por buzones, portales y bares de Gipuzkoa.

El acusado pedía un adelanto del presupuesto y tras cobrar abandonaba la vivienda dejándola destrozada. Vivía entre la localidad guipuzcoana de Aizarnazabal y Portugalete

JAVIER PEÑALBA

Sus ‘huesos’ descansan desde hace cuarenta y ocho horas en los calabozos de la Guardia Municipal de San Sebastián. La Unidad de Investigación de dicho cuerpo llevaba meses tras sus pasos. El miércoles dieron con él y los agentes procedieron a su arresto. Sobre su persona recae una imputación genérica de estafa. Se dedicaba presuntamente a las reparaciones y reformas en viviendas. En realidad lo que hacía no era otra cosa que auténticas ‘chapuzas’ y dejar en la estacada a los clientes. Eso sí después de haberles cobrado un porcentaje del presupuesto. Algunos de los afectados han llegado a adelantar hasta 18.000 euros. De momento hay diez denuncias, si bien los investigadores estiman que el número de perjudicados podría ascender hasta el medio centenar.

El arrestado tiene 35 años, se llama Josue. Las iniciales de sus apellidos son S.J. Vive a caballo entre Aizarnazabal y Portugalete. Se anunciaba como mejor podía o sabía; bien mediante el depósito de tarjetas en buzones, a través de la colocación de anuncios pegados junto a los portales o dejando incluso propaganda en bares. Se ocultaba detrás de varios nombres comerciales: Reformas Josetxu, K-2 y Donostia. En los pasquines que distribuía facilitaba varios números de móvil.

Comenzó a trabajar en Gipuzkoa el pasado año. Su método era sencillo, básico: en cuanto recibía la llamada de un posible cliente, el acusado acudía al domicilio donde, después de una primera inspección, efectuaba un presupuesto, siempre atractivo, dado que resultaba francamente económico. Pero como recoge el dicho: lo barato muchas veces termina siendo caro. «Nosotros teníamos que hacer una reforma en el caserío, en Tolosa. Cuando el ahora detenido vino a mi casa nos presupuestó las obras en 27.000 euros y me pidió un adelanto de 9.000. Un día se presentó con cuatro albañiles y empezaron a trabajar. Desde el primer momento me dio la impresión de que no conocían bien el oficio. Tenían que levantar una pared y algunas de las cosas se las tenía que decir yo como se hacían»,

Un adelanto del 20 al 30%

El caso de esta mujer es un claro ejemplo del ‘modus operandi’ que el presunto estafador ponía en práctica. La aceptación del presupuesto por ambas partes daba lugar a la segunda fase del plan, en la que el investigado exigía una aportación inicial de dinero que, según advertía, era para la adquisición de los materiales de obra. La cuantía solía oscilar entre el 20 y el 30% del presupuesto global. Los pagos se efectuaban por lo general la jornada en la que el sospechoso acudía a la vivienda ya con su equipo de ‘albañiles’ para dar comienzo a los trabajos. Era un grupo integrado por personas sin apenas formación ni capacitación para acometer las labores. Lo que mejor hacían era destrozarlo todo.

Tras el cobro del adelanto, los trabajos empezaban con el derribo de los espacios a reformar. Las labores, sin embargo, duraban muy poco, ya que, por lo general, una vez terminada la fase de demolición los operarios se ausentaban dejando la casa como si de un campo de batalla se tratase. «Eran muy sucios; lo dejaban todo tirado y sin recoger nada», relata Koro. «De mi casa se fueron después de que le diera un segundo pago de 9.000 euros. Cuando vio que habían conseguido ya 18.000, dio las instrucciones a los miembros de su banda para que no regresaran más. Lo dejaron todo allí y no volvieron. Dejaron la casa destrozada», explica la perjudicada.

El arresto del presunto estafador se llevó a cabo el miércoles de la semana pasada. Los investigadores citaron al acusado en la sede de la Inspección donostiarra, donde tras informarle de las imputaciones que pesaban sobre él, le leyeron sus derechos y procedieron a su detención. Previamente, los agentes al frente del caso habían tratado de concertar una cita con la finalidad de sorprenderle con las manos en la masa. Si embargo en todos los intentos el hombre se mostró muy huidizo.

100.000 euros en total

Según fuentes de la Guardia urbana de la capital guipuzcoana, por el momento se contabilizan diez casos, aunque los investigadores creen que el número de perjudicados es muy superior. En este sentido, estiman que podría aproximarse o incluso superar el medio centenar.

Por ello, la Policía local donostiarra pide a todas aquellas personas que han sido víctimas de la acción de este individuo se comuniquen con el cuerpo para formalizar la denuncia. Los agentes piden asimismo que si los damnificados no residen o no frecuentan Donostia, contacten con la Policía Municipal o Ertzaintza de su localidad.

Aspecto en el que quedó una de las viviendas.
Aspecto en el que quedó una de las viviendas.

Las personas que por el momento han puesto los hechos en conocimiento de la Guardia Municipal han adelantado sumas que oscilan entre los 3.700 euros y los 18.000. No obstante, los investigadores creen que el monto total de lo estafado supera los 100.000 euros.

Este individuo ha actuado en diferentes localidades del territorio. Además de en Donostia, la Policía tiene conocimiento de la existencia de perjudicados en Urnieta, Errenteria y Oiartzun.

Fuentes consultadas señalan que el acusado también ha buzoneado en poblaciones vizcaínas, como Durango y Zornotza, donde también podría haber afectados.

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