Muere Navarro Valls, la voz de Juan Pablo II

Joaquín Navarro-Valls, en una imagen de 2005. / Afp

El laico con más poder en el Vaticano durantelas dos décadas que fue su portavoz falleció ayer a los 80 años

DARÍO MENORRoma

La comunicación eclesiástica perdió ayer a una de sus figuras emblemáticas, el cartagenero Joaquín Navarro Valls, portavoz de Juan Pablo II durante 22 años y los primeros compases del pontificado de Benedicto XVI. Director de la sala de prensa de la Santa Sede entre 1984 y 2006, falleció ayer a los 80 años en Roma, la ciudad a la que llegó siendo corresponsal del diario ‘Abc’ en 1959 y que ya nunca abandonaría. Miembro del Opus Dei, era doctor en Medicina y licenciado en Periodismo. Desde que abandonó la portavocía papal ejercía como presidente del Consejo Asesor de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma. Su velatorio tendrá lugar a partir de hoy en la sacristía de la basílica de Sant’Eugenio de la capital italiana, mientras que será el vicario general del Opus Dei, Mariano Fazio, el encargado de celebrar su funeral.

En los últimos años Navarro Valls se exhibía poco, prácticamente sólo para hablar de Juan Pablo II, cuya figura marcó su vida. «Era indudable que era un santo. Se veía cuando pensaba en los demás y se olvidaba de sí mismo», comentaba en 2011, poco antes de la beatificación de Karol Wojtyla, que sería luego canonizado por el Papa Francisco en 2014. «Todo lo refería a Dios y no a su modo humano de ver las cosas. Se veía, sobre todo, como se ve en cualquier persona que está enamorada: en su caso, lo estaba de Dios».

Considerado durante décadas el paradigma del periodista católico, el ‘dottore’ Navarro, como se le recuerda en el Vaticano, opinaba que «la misión de la Iglesia no es comunicar en el sentido comercial y mediático, sino transmitir unas verdades que ha recibido». Para ello pedía que los creyentes, fueran laicos, sacerdotes u obispos, estuvieran «presentes en el mercado de las ideas del que los medios son vehículo. Esto a veces se hace bien, otras muy bien y, a veces, bastante mal».

El ascenso del Navarro Valls a la dirección de la sala de prensa del Vaticano, el primer no italiano en conseguirlo, lo convirtió en el laico con más poder en el Vaticano. De hecho, incitaba a otros a que siguieran su ejemplo al invitar a los seglares a no esperar a que «les dieran juego» los eclesiásticos para ser protagonistas de sus comunidades cristianas. Está considerado el primer modernizador de la comunicación en la Santa Sede, un camino que luego seguiría su sucesor, el jesuita Federico Lombardi, aunque con un estilo menos protagónico que el del español.

Dos laicos tomaron el relevo de la información vaticana el año pasado: el estadounidense Greg Burke, miembro del Opus Dei, y la española Paloma García Ovejero. Fue precisamente Burke el que informó anoche del fallecimiento: «Joaquín Navarro. RIP. Gracia bajo la presión», escribió en un primer mensaje en Twitter. «Joaquin Navarro, 1936-2017. Sigue sonriendo», comentó en un segundo texto, acompañado de una foto en la que sonrié junto a Juan Pablo II.

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