Los expertos alertan de que los vascos toman un 25% menos del agua necesaria

Los expertos alertan de que los vascos toman un 25% menos del agua necesaria

Una inadecuada hidratación provoca un peor rendimiento físico y mental, y expone a un mayor riesgo de patología cardiovascular

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los vascos tomamos poca agua, un 25% de media menos que la necesaria. Las consecuencias para la salud de una inadecuada hidratación corporal pueden llegar a ser muy graves, según explica el profesor Lluís Serra-Majem, director de la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación, con sede en la Universidad de las Palmas, y promotor también del congreso internacional sobre hidratación que se celebra a partir de hoy en el Palacio Euskalduna de Bilbao. La falta de refrigeración es una de las causas más comunes de esos dolores de cabeza que parecen inexplicables y también de la sensación de cansancio y falta de concentración. Afecta al estado de alerta mental y, en las situaciones más graves, puede llegar incluso a ser un desencadenante de complicaciones cardiovasculares.

«Los profesionales de la salud hemos puesto poco énfasis en la necesidad de tomar líquidos para la prevención de enfermedades», detalla el reconocido médico nutricionista. En tan solo unas horas, según detalla, la falta de agua en el organismo se manifiesta en forma de mareos, debilidad y somnolencia. A largo plazo, afecta al rendimiento físico y la capacidad cognitiva. Provoca, además, la pérdida de conciencia, el estreñimiento y la patología cardiaca.

IZANIA OLLO

Las mujeres se hidratan mejor que los hombres, pero ambos sexos están carentes de refrigerio. Ellas ingieren una media de 1,6 litros diarios frente a los dos que, de media, necesitarían para funcionar bien (es decir un 20% menos). Ellos -según un informe publicado en la revista 'Nutrients', referido al conjunto de España-, 1,7, cuando deberían ingerir 2,5 litros. Casi un tercio menos de los que el organismo del varón necesita para vivir y funcionar correctamente.

No es sólo cuestión de edad

Las cifras referidas a las necesidades son, lógicamente, medias aportadas por la Organización Mundial de la Salud, que luego cada uno debe adaptar a sus condiciones físicas y estilo de vida. Las necesidades de un oficinista no son las mismas que las de un albañil que trabaja a diario a pleno sol. Todos necesitan refrescar su cuerpo, porque las células del organismo requieren estar bien hidratadas para cumplir sus funciones de manera correcta. Dependen de ello la buena marcha del cerebro y la capacidad intelectual, el tracto digestivo, el corazón, los riñones, músculos, articulaciones, la piel y su función defensiva frente a las infecciones. Es decir, todo.

Foro internacional con más de 300 expertos en nutrición

Más de 300 expertos en nutrición relacionados con diferentes especialidades médicas -como endocrinología, salud pública, tecnología de los alimentos, enfermería, bioquímica y biología, entre otros-, participan en el tercer congreso internacional de hidratación y quinto de ámbito nacional, que se ha celebrado de sábado a martes en el Palacio Euskalduna de Bilbao. El foro cuenta con la participación de especialistas de primera línea de Estados Unidos, México, Portugal, Italia y, por supuesto, España, entre otros países. La cumbre permitirá conocer las últimas evidencias científicas en este ámbito y analizará aspectos concretos, como la necesidad de una correcta hidratación en los pacientes crónicos, su impacto en la salud renal y el consumo de agua en las distintas etapas de la vida. El agua representa el 60% del volumen de un hombre y el 55% del de la mujer, más rico en grasa. La pérdida de un 1% de masa corporal debido a la pérdida de líquido se considera ya deshidratación.

Las necesidades de hidratación, detalla Serra-Majem, no se refieren sólo a la cantidad de líquidos (bebidas sin alcohol, lógicamente) que deben ingerirse, sino que todas esas cifras incluyen también el agua contenida en los alimentos, que viene a ser entre el 25% y el 30% del aporte diario. Una alimentación equilibrada -rica en verduras, frutas y hortalizas-, cubre más de 0,5 litros de las necesidades hídricas diarias.

Los niños, como las personas mayores, deben acostumbrarse a beber agua, aunque no sientan la necesidad. En unos por inmaduros y en los otros debido al envejecimiento, el mecanismo regulador de la sed no les funciona bien. Pueden deshidratarse sin sentir las más mínimas ganas de beber. «En los críos, es importante aprovechar los momentos de hidratación para complementar su dieta con zumos o batidos naturales de fruta», detalla.

Jóvenes y deportistas han de tener en cuenta que 20 minutos de ejercicio no justifican la toma de una bebida isotónica, «como si fuera atletas de élite». El refresco que mejor repone líquidos después de realizar ejercicio es el agua. Las bebidas rehidratantes están pensadas para gente que realiza, como mínimo, una hora de ejercicio diario.

Las mujeres embarazadas o que dan pecho han de tener en cuenta que su bebé siempre tendrá cubiertas sus necesidades hídricas a través del alimento materno. Las madres, en cambio, pueden deshidratarse sin darse cuenta. «Hay mucho mito sobre la cerveza, y uno de ellos es que mejora la lactancia. El alcohol deshidrata», recuerda el experto. «Y las bebidas de más de 10 grados, incluido por tanto el vino, están desaconsejadas como forma de hidratación», concluye Lluís Serra-Majem.

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