Euskadi oferta 317 plazas de MIR para el examen más disputado en cinco años

Más de 14.450 graduados en Medicina se han inscrito al examen que abre la puerta a estudiar una especialidad mientras se trabaja./AFP
Más de 14.450 graduados en Medicina se han inscrito al examen que abre la puerta a estudiar una especialidad mientras se trabaja. / AFP

La prueba, en la que se han inscrito 14.450 graduados en Medicina, 826 de ellos vascos, es este sábado a las 15.30 horas en toda España

María José Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

Tres y media de la tarde (dos y media en Canarias) del próximo sábado. Ese día y a esa hora, 14.450 jóvenes con el grado de Medicina, 826 de ellos vascos, están convocados en todas las comunidades para realizar el examen -225 preguntas a contestar en 5 horas- que les abre la puerta a una plaza de médico interno residente (MIR), es decir, a adquirir una especialidad de cuatro o cinco años. Sin este periodo de formación mientras se trabaja no es posible ejercer en la sanidad pública. Esta es la diferencia sustancial de esta carrera respecto a Enfermería.

Estos 14.450 titulados superiores se pelearán por las 6.513 plazas -317 en Euskadi en un examen que se celebrará en el campus de Leioa de la UPV/EHU-. La adjudicación de cada una se realiza en función de la nota. A mejor puntuación, más posibilidades de elegir especialidad, hospital y ciudad. Es decir, el examen -que supone el 90% de la calificación final frente al 10% del expediente académico- va a decidir su futuro.

Cada año hay miles de plazas menos que aspirantes. Pero en la actual convocatoria, la ratio de 2,21 candidatos por puesto es la más baja del último quinquenio. Y por ello será la más disputada: 7.937 aspirantes se quedarán en la calle. ¿De qué depende que se saquen más o menos puestos? De las necesidades de los hospitales. «Cada comunidad tiene que acreditar ante el Ministerio de Sanidad su capacidad docente porque no solo se trata de tener médicos residentes, sino de garantizar que se cumplen los programas formativos con cada uno de ellos», comenta la directora de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitaria del Departamento vasco de Salud, Nekane Murga.

«El engranaje -explica esta cardióloga- es tremendo porque hay que disponer de tutores suficientes por si alguno de ellos cae de baja, hay que asegurar que los ‘mires’ rotan por los servicios que tienen que rotar. Tenemos que tener en cuenta las jubilaciones previstas en cada especialidad. Son muchas cuestiones a encajar». También el número de residentes que hay. «En Osakidetza tenemos 1.265 en este momento y en mayo finalizan 270».

Una vez realizado este análisis, el Servicio Vasco de Salud ha sacado 317 plazas. De ellas, 91 son para la especialidad de Familia y Comunitaria, con el fin de garantizar el relevo generacional que se avecina. «Para el próximo año sacaremos 93 y hemos pedido que nos dejen acreditar 14 más».

«En Osakidetza tenemos 1.265 residentes, y en mayo terminan 270» Nekane Murga - Dtora. Planificación Dpto. Salud

«Una carrera de fondo»

Para conseguir una plaza, miles de jóvenes han dedicado hasta doce horas diarias al estudio. «El MIR es una carrera de fondo. Los mejores resultados suelen obtenerlos los alumnos que antes comienzan a estudiar, habitualmente coincidiendo con el sexto curso de Medicina», comenta Antonio Martín, director del claustro de Profesores MIR del Grupo CTO, uno de los centros especializados en preparar un examen tan transcendental.

Durante la primera etapa, como coincide con el último año de carrera, se pide al alumno que estudie tres horas a la semana. «No es mucho, pero se trata de que adquiera la filosofía MIR». Tras la graduación, «se recomienda unas ocho horas diarias. Esto permite desconectar y tener tiempo para hacer deporte, descansar o lo que el alumno prefiera. Los descansos -resalta- son clave, por ello durante toda la preparación, el domingo es descanso obligado».

DOS ASPIRANTES

Patricia Fernández Elordui - De Bilbao «Esta semana es muy dura; me relajo corriendo»

Como muchos estudiantes de Medicina, no sabe lo que es suspender. Lo suyo son, como poco, los notables. Confía en pasar el examen MIR, pero claro, no sirve con aprobar. Porque para elegir la especialidad y el hospital cuanto más nota, más oportunidades. «Lo que hace diferente a este examen es que importan los resultados de los demás y siempre hay gente mejor», comenta con humildad esta bilbaína.

Patricia Fernández Elordui quiere formarse como psiquiatra o como médico de familia. «Cualquiera de estas dos especialidades me gustan porque suponen un contacto estrecho, un seguimiento del paciente, que es lo que me gusta». Para poder tener opción a elegir lleva preparándose desde octubre de 2016, al mismo tiempo que cursaba el último año de la carrera. Desde el pasado verano, ha ido a a diario con otros compañeros a la biblioteca de La Alhóndiga para estudiar. «Quedamos allí porque es una forma de salir de casa», comenta. Estas últimas semanas ya no. Se ha encerrado en su habitación doce horas al día. «Voy en la cuarta vuelta (repaso). ¿Que cómo me relajo? Salgo a correr», dice esta alumna de CTO que sueña con hacer la especialidad en Bizkaia.

Nagore Menoyo Martínez - De Vitoria «Me examino en Logroño para estar más tranquila»

Ginecología es la primera opción y Medicina Familiar y Comunitaria, la segunda. En cualquier caso, lo que esta vitoriana quiere es sacar plaza en el País Vasco o en zonas limítrofes. «Estoy independizada y comparto hipoteca con mi pareja, así que ni me planteo irme muy lejos». Nagore Menoyo Martínez es mayor que sus compañeros de promoción porque, por determinadas circunstancias, dejó la carrera de Medicina un tiempo. Se puso a trabajar y luego la retomó con horario de media jornada en el restaurante Zurbano. «Lo he tenido que dejar para dedicarme en exclusiva al examen», dice con pena esta alumna de CTO porque «me han tratado genial». Pero nueve o diez horas diarias de estudio -«y doce en la recta final»- le impiden compaginarlo con una actividad laboral.

«Estoy muy nerviosa. Me he llegado a bloquear, así que he ido a mi médica a que me dé un tranquilizante, y me lo tomo cuando lo necesito». El examen lo hará en Logroño «porque hay menos gente que en Leoia y prefiero quitarme el estrés de la multitud». Irá a la capital riojana de víspera para evitarse el traslado el mismo día. «Tengo que estar tranquila. Me lo juego todo en un examen», resalta.

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