La Ertzaintza descarta que la joven de Irún fuera víctima de una agresión

Dos ambulancias acudieron a auxiliar a la joven, que fue descubierta por un ciclista./F. DE LA HERA
Dos ambulancias acudieron a auxiliar a la joven, que fue descubierta por un ciclista. / F. DE LA HERA

Fuentes policiales confirman que la principal hipótesis es que fue la mujer quien se ató y amordazó antes de tirarse por un talud

A. S. JIMÉNEZ

No hubo agresión. Esa es la conclusión a la que ha llegado la Ertzaintza en el caso de la joven de Irún que el pasado martes apareció maniatada, amordazada e inconsciente en un talud cercano al parque Mendibil de la localidad guipuzcoana. Después de días de investigación, fuentes policiales han confirmado que la principal hipótesis de los investigadores es que la mujer de 24 años es la única responsable de lo sucedido, y por tanto descartan que existiera una agresión por parte de terceras personas.

El misterio ha rodeado este suceso desde el principio. La forma en la que fue encontrada la joven, atada de pies y manos con bridas y con la boca tapada con cinta americana, llevó a la convicción de que fue atacada y arrojada por una pendiente a una zona de vegetación de difícil acceso, donde permaneció varias horas hasta que fue encontrada en estado crítico.

Sin embargo, fuentes policiales afirman que las indagaciones llevaron a los agentes a descartar desde un inicio que la joven hubiera sufrido una agresión por parte de otra persona. Asimismo, señalan que existen «evidencias físicas» de la responsabilidad de la mujer en los hechos. En sus declaraciones ante la Ertzaintza en el hospital donde fue ingresada, la vecina de Irún no ha incriminado ni acusado a nadie. «Su única referencia a la implicación de un tercero es que dijo que le habían pinchado», revelan dichas fuentes, pero al mismo tiempo la joven habría reconocido su implicación. No obstante, la Ertzaintza mantiene abierta la investigación para esclarecer los detalles que rodean al caso.

En estado de coma

La voz de alarma saltó el pasado martes. Sobre las 10.30 horas, un ciclista que circulaba por la carretera GI-636 avisó de que había una mujer tirada entre los arbustos del talud que separa el parque Mendibil de la calzada. Los equipos de emergencias requirieron la presencia de los bomberos para acceder hasta ella, ya que estaba en una zona de muy difícil acceso. Estaba atada y amordazada, y en un principio se pensó que la habían arrojada desde lo alto del parque, a unos 20 metros. Se hallaba inconsciente y con síntomas de hipotermia, lo que apuntaba a que llevaba varias horas en ese lugar. Sus constantes vitales eran muy bajas, pero los sanitarios consiguieron estabilizarla y la trasladaron al Hospital Donostia, adonde llegó en estado de coma.

La chica recuperó horas después la consciencia y a partir de ese momento ha ido evolucionando favorablemente. Una persona muy allegada afirmó el viernes a este periódico que la joven se encuentra «físicamente bien», confirmó que no presentaba ningún tipo de lesión más allá de la hipotermia y anunció que iba a recibir el alta de forma inminente. No obstante, no supieron determinar el día porque mantenía «atención médica».

El entorno familiar ha preservado hasta el último momento la posibilidad de que alguien más estuviera implicado en los hechos, aunque sin precisar si podría ser un caso de violencia de género o un ataque de algún desconocido. Su deseo era «dejar atrás» lo sucedido y «recuperar la normalidad». «Somos una familia tranquila, humilde y discreta, que nos ha pasado esto y queremos dejar atrás este acontecimiento. No seguir reviviéndolo», insistían, conscientes de la gran repercusión del caso y de las incógnitas que lo rodeaban. Su principal afán, no obstante, parecía el de proteger a la joven, y por eso pedían respeto y «tiempo» para que la Ertzaintza concluyera la investigación, y que no se alimentaran rumores ni se atendiera a informaciones «erróneas».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos