La Ertzaintza acude a burdeles y pisos de citas para ganarse la confianza de las prostitutas

La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, presentó el plan contra la trata de seres humanos en la comisaría de Vitoria./I. AIZPURU
La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, presentó el plan contra la trata de seres humanos en la comisaría de Vitoria. / I. AIZPURU

El objetivo es recabar toda la información posible para luchar contra las mafias que trafican con mujeres

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

La Ertzaintza elaboró en 2003 su primer atestado por un caso de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. En aquella época, la tipificación del delito en el Código Penal era distinta. Pero, en el fondo, aunque con otras palabras, aquella primera investigación escondía el mismo drama que, hoy en día, se esfuerzan en combatir los principales organismos internacionales: el que sufren decenas de miles de mujeres -en su gran mayoría inmigrantes- que son obligadas a prostituirse bajo chantajes y amenazas de todo tipo. Y Euskadi no es una excepción a esta realidad. Hablamos de una forma de «esclavitud en pleno siglo XXI». De la mayor pérdida de dignidad y de derechos a los que se puede enfrentar una mujer, según explicó ayer la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia.

En los últimos 15 años, la Policía vasca ha desarrollado 24 investigaciones (18 en Bizkaia, ocho en Álava y una en Gipuzkoa), ha liberado a 45 víctimas de estas mafias y ha detenido o investigado a 47 personas como supuestos integrantes de estas redes «transnacionales». En el País Vasco los datos que maneja la Ertzaintza no son «alarmantes» -sobre todo teniendo en cuenta que las mafias introducen cada año en Europa 70.000 mujeres para ser explotadas sexualmente-, pero la consejería de Seguridad pretende «dar un paso más» en la lucha contra una «lacra social» que, a menudo, pasa inadvertida para la inmensa mayoría de la sociedad. Con este objetivo en el horizonte, el Departamento de Seguridad presentó ayer el ‘Plan de Acción contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual’ en un acto en el que, además de la consejera, participaron algunos de los especialistas que han trabajado en este proyecto: el jefe del Servicio de Investigación Criminal Territorial de Álava, Iñaki Arteaga; la jefa de Centro de la comisaría de Bilbao, Patricia Martínez de Musitu; y el jefe del Área de Delitos contra las personas, Hugo Prieto.

«Es un negocio que reduce a la mujer y a Euskadi llega el tramo final de estas redes de explotación» Hugo Prieto. Delitos contra las personas

46% de las víctimas son africanas. Otro 44% de Sudamérica

El objetivo fundamental de este plan, elaborado con la colaboración de ONGs y entidades como Emakunde, es «proteger» a las víctimas de un fenómeno que, en todo caso, resulta difícil de perseguir dada la opacidad que caracteriza a los pisos en los que se ejerce esta actividad y a la «movilidad» del sector. Un objetivo que se encuentra por encima incluso de la propia persecución de los delincuentes. Y, para ello, uno de los requisitos fundamentales es, precisamente, acercarse y ganarse la confianza de estas mujeres, que suelen ser muy vulnerables y desconfiadas. ¿Cómo? Acudiendo a los clubes y pisos en los que se ejerce la prostitución para hablar con ellas en persona. Allí les darán folletos informativos y un número de teléfono (677 999 555) al que recurrir en caso de que lo necesiten. «Las víctimas no suelen venir a poner denuncias», explica Iñaki Arteaga.

El 94% son extranjeras

Patricia Martínez de Musitu detalló que esta iniciativa se desarrollará en todas las comisarías gracias, en parte, a los resultados obtenidos en un proyecto piloto que se ha desarrollado en Vitoria, Irún, Muskiz y Rentería. En esta prueba se sacaron algunas conclusiones. Por ejemplo, el 94% de las 372 personas que ejercen la prostitución en estas localidades son extranjeras -unas 1.500 en Euskadi-. La idea es poder recoger todos los datos disponibles sobre este mundo para poder hacer frente a las mafias. La responsable de la Ertzainetxea de Bilbao explicó, además, que la «acogida» que recibieron los agentes que acudieron a estos lugares fue «inmejorable» y que gracias a la información recabada se ha podido abrir más investigaciones relacionadas con otros delitos. De hecho, se trata de grupos «pluridelincuenciales», es decir, no sólo vinculados a la prostitución. El Jefe del Área de Delitos contra las personas, Hugo Prieto, puso el acento en la vulnerabilidad de las víctimas, que además tienden a desconfiar de la policía y tienen altos niveles de dependencia de sus captores y explotadores.

Los perfiles habituales de las víctimas

Sudamericanas con falsas ofertas de empleo de camareras

En muchas ocasiones, son mujeres que llegan a Europa engañadas por sus «tratantes» con falsas ofertas de empleo como bailarinas y camareras. Estos delincuentes a veces les proporcionan dinero para el viaje y cuando llegan a España, por ejemplo, les quitan el pasaporte y les dicen que no se «olviden» de los trabajos prometidos. Por último les obligan a prostituirse porque deben afrontar la deuda que han generado con el viaje.

Los ‘lover boys’ que engañan a las chicas rumanas

Muchas de las chicas rumanas que son obligadas a prostituirse son forzadas, paradójicamente, por sus propias parejas. Muchas veces se trata de hombres que inician relaciones sentimentales con mujeres en situación de exclusión social en este país y les convencen para venir a España. Una vez aquí, les dicen que tienen que prostituirse para poder salir adelante. «Muchas veces estas chicas no son conscientes de que están siendo explotadas sexualmente».

El «hermetismo» de las redes chinas de explotación sexual

Las redes chinas de tráfico de seres humanos comenzaron su actividad sin estar plenamente centradas en las mujeres y en la explotación sexual. Estas mafias, sin embargo, no tardaron en darse cuenta de que esta vertiente delictiva da tanto dinero como el tráfico de armas o de drogas y se empezaron a especializar también en la prostitución. Las víctimas chinas suelen estar recluidas en pisos «herméticos» a los que resulta difícil acceder.

Nigerianas atrapadas por desorbitadas deudas y ritos vudú

Las nigerianas son el grupo más numeroso de víctimas. Muchas son captadas con la promesa de una vida mejor en Europa y contraen una deuda de unos 45.000 euros por un viaje que puede durar un año y durante el cuál suelen ser violadas y agredidas. Además, antes de repartirlas por los distintos países, sus tratantes realizan una especie de ritual vudú, en el que las víctimas creen ciegamente, para garantizarse su sumisión y su silencio.

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