'Eros', el perro viajero contra el abandono animal

Ha estado en el Ritz y hasta con el Papa. Su dueño, Christian Oliva-Vélez, lleva más de dos años dedicado a viajar con su mascota para concienciar al mundo contra el abandono animal

Christian y 'Eros' antes de subirse a un avión. / David Suárez Fernández
Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Eros' no aparece en las estadísticas de milagro: 104.501 perros abandonados en un año en España. Este destino o peor le esperaba a este Teckel al que su dueño no deja que nadie llame 'salchicha' «porque es peyorativo». A él tampoco le gusta mucho eso de 'dueño'. Christian Oliva-Vélez, argentino de 44 años nacionalizado español, se considera más bien un compañero de viaje.

Literal, porque desde hace dos años y medio se dedica a recorrer mundo con su perro para fomentar el no abandono a los animales. «Abandonar a tu perro porque te quieres ir a París de vacaciones es un disparate, una barbaridad». Él, de hecho, se lo llevó. «Enfrente del Louvre hay un parque donde pueden correr sueltos, ¡enfrente del Louvre! Y estuve en un restaurante ecológico en el que no solo me dejaron entrar sin problema, sino que antes de atenderme a mí le pusieron un bol de agua a 'Eros'. Por cierto que en la mesa de al lado estaba Vanessa Paradis, era un restaurante super chic». Casi todos los sitios a los que viajan Christian y 'Eros' tienen un aire sofisticado... e intencionado. Es su original manera de llamar la atención, «experiencias idílicas» para poner el foco sobre la problemática del abandono animal. Publica sus reportajes de viajes en una prestigiosa revista y en un blog -Dog Friendly Traveler- que tiene «un aire al 'Vogue'».

Las cifras

Perros:
En España se contabilizaron en 2015 un total de 104.501 perros abandonados, según los datos de la Fundación Affinity. Todavía no hay datos de 2016.
Gatos:
33.330.
¿Cómo llegan a la protectora?:
El 66% son encontrados en la calle. Del restante 34%, una de cada tres veces es el propio dueño quien lo lleva al refugio y en siete de cada diez ocasiones es una persona ajena.
Una vez que se recogen...
El 44% son adoptados, el 20% devueltos a sus dueños, un 10% se sacrifican...
Por meses:
Entre mayo y agosto se recogen la mayor parte de los animales.
¿En qué estado?:
El 70% de los animales abandonados están sanos y un 30% sufre algún tipo de enfermedad o está herido.

Un cambio de 180 grados en la existencia de 'Eros', un perro maltratado al que Christian acogió cuando era un cachorrito de tres meses. «Llegó con el pelo quemado, sin una uña, el rabo roto...». Y no estaba seguro Christian de quién iba a ayudar más a quien. «Después de una lesión en el trabajo, una empresa de comunicación del ámbito de la moda, me despidieron y sufrí una depresión. En la recuperación me venía muy bien compartir mi vida con un perro».

Ya había tenido antes otro, y también caballos, patos, hamsters... No quería comprar un animal «por no participar de ese negocio» y cuando una amiga le mandó por WhatsApp la foto de 'Eros', que buscaba nuevo hogar tras una experiencia traumática, se decidió. «Cuando le ví lloré porque me dí cuenta de lo que había sufrido ese animal. Necesitaba tanto amor que por eso le puse de nombre 'Eros', el dios del amor». Así, dice, saldaba también «una cuenta pendiente» con la Filosofía, carrera que empezó y no acabó. Igual que Periodismo e Historia del Arte.

En Sierra de Gredos, Oslo y Cascais. / David Suárez Fernández

Cuenta Christian que tardó «tres meses en dejar de perseguir a 'Eros' con la fregona por casa» y, una vez educado, decidió llevárselo de viaje para «predicar» con su causa y demostrar que un animal, lejos de ser un freno, puede ser «el mejor compañero» de viaje. Oslo, París, Roma, Praga, Lisboa, Buenos Aires, Capri, Viena... y una amplia ruta por España con paradas en Toledo, Salamanca, Ibiza, Marbella... Le pillamos de paso en Salamanca, donde su padre tiene una casa, pero desde enero de 2015, cuando empezó con su cruzada viajera contra el abandono animal, Christian no tiene campamento base. «Me dedico completamente a los viajes y a la causa del 'No abandono'. Pero no soy rico. Las oficinas de turismo de los países me ayudan porque se han dado cuenta de que existe un nuevo cliente potencial. Igual que hay un turismo familiar o un turismo gay, hay un mercado de gente que tiene perro y quieren ofrecerles alternativas de viaje».

Porque hay muchas (alternativas), prácticamente todas. Que Christian ha llevado a 'Eros' hasta el Vaticano. «Pedí permiso para asistir a una audiencia y el Papa, al ver al perro, se acercó y posó su mano sobre él. Me emocionó mucho». En Noruega montó a 'Eros' en un kayak para navegar por «las aguas cristalinas de los fiordos», en La Provenza se alojaron juntos en una suite «de un castillo del siglo XVIII restaurado», en la Sierra de Gredos montaron a caballo -«el perro en el suelo, a una distancia de seguridad del caballo, claro»- y recorrieron los viñedos, en los Pirineos montaron en 4x4 y en Roma se coló en la perfumería más exquisita. «Los perros tienen una capacidad olfativa de super héroe y cuando un olor les disgusta, estornudan».

Antes de volar Christian y 'Eros' dan un largo paseo de una o dos horas

Dice Christian que solo le falta hablar para contar lo que le gusta viajar: «Lo vi muy feliz cuando andábamos en lancha por Cascais, cuando navegamos por Ibiza y Menorca y se pudo bañar en una cala virgen... Le encanta el viento, e ir en coche. Va con su cinturón y no se mueve. Me vienen a la memoria también imágenes de verlo correr por la playa del Parador de El Saler en Valencia, por Nordkette, que es el nombre de la Joya de los Alpes, subiendo en un teleférico de Innsbruck jugó todo el trayecto con otro perro aventurero mientras los excursionista presentes lo pasaban genial mirándolos...».

- ¿Cuál es el país más amable para los perros?

- Francia, Austria y, aunque no lo parezca, España. Aquí he entrado con 'Eros' en casas de decoración, en peluquerías, en el Ritz, en farmacias... Únicamente me encontré todas las prohibiciones del mundo en una urbanización de Madrid, en Las Tablas, donde no dejaban ir con el animal casi a ningún lado. Hablando de las ciudades más 'dog friendly', me gustaría destacar Madrid, París, Nantes, Innsbruck, Salzburgo, Viena y Florencia. En el otro extremo, quise llevarlo a Marrakech, me fascina su cultura, pero en el hotel me dijo que podía encontrarme con problemas.

- ¿Ninguna mala experiencia en los viajes?

- Una, volviendo en avión de Buenos Aires a Madrid. Mi médico me había expedido un papel en el que se indicaba que yo tenía que viajar junto a mi perro porque 'Eros' es un perro-terapia para mí. La ley permite que viajen contigo si pesan menos de 8 kilos, que es el caso porque 'Eros' pesa 7,400. Así que en el mostrador de facturación de Iberia les mostré el documento médico y me permitieron subir sin transportín. Pero me llevé una desagradable sorpresa al llegar al avión, cuando el comandante dijo que lo tenía que llevar dentro de la jaula. Son más de doce horas de viaje y diecinueve de puerta a puerta del aeropuerto. Como no tenía transportín me dijo que le pusiera bozal pero 'Eros' tampoco usa. Así que no quedaba más opción que dejarme volar con él en brazos o bajarnos a los dos del avión, sacar las maletas con el retraso que eso iba a conllevar... Mi compañera de asiento era una mujer a la que le expliqué que tenía que viajar junto a 'Eros' por recomendación médica y lo aceptó sin problemas. En Estados Unidos volar junto a tu mascota es un derecho, por 150 dólares te sacas en internet un carné que te autoriza a llevar perros en los aviones.

En Nantes, Buenos Aires e Innsbruck. / David Suárez Fernández

Hablando de viajes... el equipaje, porque 'Eros' también 'lleva' el suyo: un bowl plegable para el agua, un spray bucal, champú, juguetes, un hueso, su comida y aceite de salmón para aderezar su pienso y, a veces, hasta su mantita. Y una rutina importantísima antes de volar: un largo paseo de una o dos horas o más, depende de lo largo que sea el trayecto hasta llegar al destino.

Se cansan ambos para viajar más relajados. Aunque hace falta más que eso. «A un perro hay que educarle para que no dé problemas. Y se le educa con refuerzo positivo. A base de mimos, de cariño... No siempre tengo un premio para darle cuando hace algo bien, pero basta con rascarle un poco, con aplaudirle, con darle un beso...

Que para eso es el perro «del amor». «Cuando llegó no tenía ni nombre. Por su significado le pegaba muy bien 'Eros' y también porque es un nombre corto, solo cuatro letras. Es importante eso para que se identifiquen fácilmente con el sonido, con los nombres largos es más complicado». 'Eros', de hecho, no se acuerda ya de aquella época en la que no tenía ni nombre.

Temas

Turista

Fotos

Vídeos