«Con los niños, menos pantallas y más realidad»

La psicóloga Ana Sáenz, de la Escuela Municipal de Madres y Padres, ofrece criterios sobre el uso en la infancia de las tecnologías

Itsaso Álvarez
ITSASO ÁLVAREZ

Las tecnologías digitales llegaron para quedarse. No sólo los adultos estamos invadidos por ellas. También han cambiado de forma radical la sociedad y el concepto de infancia. Los niños de hoy han nacido en la era digital, pero eso no significa que sepan hacer buen uso de lo digital. Las potencialidades son infinitas. Los riesgos, los que a todos nos vienen a la cabeza, evitables. Fue en líneas básicas el mensaje que la psicóloga Ana Sáenz, especialista en Intervención Comunitaria, trató de trasladar durante un encuentro organizado por la Escuela de Madres y Padres adscrita a la concejalía de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao. Hasta 24 personas, la mayoría madres, acudieron a recabar algunas pautas y orientaciones, preocupadas por el uso que hacen los niños de la tecnología y con muchas dudas sobre el tiempo que tienen que dedicar a ellas y para hacer qué.

Algunos de los asistentes señalaron que utilizan el móvil para mantener entretenidos a sus hijos pequeños mientras viajan, están en un restaurante, en una sala de espera o cuando hacen tareas domésticas, pero no todos manifestaron sentirse cómodos con esta decisión.

«Las tablets son un instrumento de educación muy importante, pero están sobrevaloradas» En los colegios

«Yo soy partidaria de utilizar menos pantallas y de tener en cuenta más la realidad. La tecnología se presta mucho a la adicción pero también es porque hay una dificultad hoy en día para ser autónomos. A veces se desayuna con la pantalla delante y el niño no se está enterando de lo que está haciendo. Comer no es sólo meter un producto en un buche. Es sentirlo, es olerlo. Y es interrelacionarse con los que están en la mesa. No es lo mismo lo humano que lo virtual», ejemplificó la psicóloga, quien recordó que, por desgracia, «las pantallas están ocupando el lugar de la función adulta, cuando lo que se tiene que trabajar es el ejercicio de la autoridad y los límites» cuidando las necesidades con afecto y firmeza. «Porque el objetivo del límite no es privar y reprimir, sino ayudar a crecer». «Autoridad -precisó- es diferente a autoritarismo».

«¡Voy a grabarlo!»

Durante la sesión, a los reunidos se les pidió que representaran alguna situación cotidiana mediante un juego dramático para después reflexionar sobre el comportamiento que en ocasiones adoptan los progenitores a partir de él, un recurso de la metodología ProCC, utilizada habitualmente por la psicóloga de la Escuela de Madres y Padres. Hubo una escena muy típica. Una madre intentando dar su primer puré a un bebé mientras el padre decía «¡espera, espera, espera, vamos a grabarlo!». Y después de varios intentos de seducir a la criatura para que abriera la boca sin éxito, se les ocurre: «¡Si le ponemos la tablet delante, seguro que sí!».

En otra situación escenificada, varios adultos tratan de mantener una conversación cuando unos niños interfieren en la misma. Alguien les ofrece un móvil y automáticamente se apartan a un lado. «La contradicción social que existe es que te ofrecen las tecnologías como algo maravilloso, las tomas y después te dicen que tienes que hacer un buen uso de ellas. Que en estos momentos ya se esté fabricando una tablet dirigida a los bebés no es por un interés en que estemos mejor, sino porque es la vía directa de entrada de todos los demás productos», advirtió Ana Sáenz. «Por eso intento desculpabilizar a los padres sin quitarles responsabilidad, trabajando con ellos las contradicciones».

La experta, Ana Sáenz Berbejillo.
La experta, Ana Sáenz Berbejillo. / Jordi Alemany

La experta

Ana Sáenz Berbejillo:
Psicóloga especialista en intervención sobre los malestares de la vida cotidiana (Metodología ProCC), es la coordinadora de la Escuela para Madres y Padres del Ayuntamiento.
La Escuela es una actividad gratuita.
Está dirigida a los padres y madres del municipio de Bilbao. Organiza varias charlas al mes en el edificio del Área de Salud y Consumo (antigua fábrica de Harino Panadera, c/Ugalde, 7)

Evitar la exposición a cualquier tipo de pantalla antes de los tres años, evitar colocarlas en la habitación del niño y que, por lo menos dos horas antes de irse a dormir por la noche no tengan ningún contacto con ellas. Fueron tres grandes recomendaciones escuchadas en el taller de la Escuela de Madres y Padres. Además, Ana Sáenz aconsejó a los interesados que lleven a sus hijos a la calle a jugar al aire libre siempre que puedan, que les permitan vivir más experiencias reales y que incluso experimenten momentos de «nada que hacer». «Los pequeños aprenden con todos los sentidos, no sólo con la vista y el tacto con un dedo a una pantalla», recordó.

«Pensar que los niños lo quieren todo a través de las pantallas es tener un gran desconocimiento de lo que es un niño y es subestimar sus intereses. Les importa mucho más jugar con otros de su edad, estar en la calle, tener tiempo a solas en su cuarto y crear con sus cosas. Es un error pensar que un niño es más listo cuanto más rápido aprenda a usar un móvil o una tablet». Y ante la preocupación manifestada por algunas madres por el uso «excesivo» que, a su entender, se hace del iPad en el colegio de sus hijos, la psicóloga Ana Sáenz apuntó que, si bien las tablets «son un instrumento muy importante en la educación, están sobrevaloradas. Lo que más transmite es el profesorado, el vínculo humano», zanjó.

Inma Olave | Madre «Mi hija de 3 años ya sabe darle al 'play'»

«Tengo una niña de tres años. Las pantallas están ahí y hay que lidiar con ello. Mi hija, cuando me ve con el móvil, suele pedírmelo. Los niños de tres años ya saben cómo funciona y dónde tienen que darle al 'play' para ver los vídeos. Por un lado, te dices, qué bien, pero por otro lado, te asusta. Porque de un vídeo adecuado para ella te puede saltar a otro con contenidos inadecuados. Y no es sólo por el contenido, el tiempo de uso se prolonga sin darte cuenta. La televisión para nosotros en casa no es un problema. Los niños ya no ven la tele como antes. Ahora buscan ellos lo que quieren ver. ¿Y en el coche? No. A veces, pide el móvil. Me parece importante que esté teniendo la sensación del traslado. Pero ha habido lloros, no es fácil. Te sientes mal y cedes».

Rubén Abiega | Padre «Mi hijo desayunaba con la televisión»

«No es fácil ser padre. Mi hijo tiene 22 años y creció desayunando con la televisión. Pero después de participar en varios encuentros de la Escuela de Madres y Padres, opté por no tener televisión en casa. Antes pensaba que la tecnología nos iba a salvar de todo y hoy lo cuestiono mucho. A mi hijo le veo encauzado en algunos sentidos, pero quizá un poco desvinculado de cuestiones más relacionadas con las habilidades de otro tipo, más sensibilidad... Quizá para ser una persona integral tienes que ser multidisciplinar y las tecnologías hacen a las personas muy racionales, poco sensitivas y poco abiertas a otras experiencias. Te encasillan, te encajonan, te hacen más útil para el sistema social donde privan conceptos como la productividad y el beneficio».

Jesús Notario | Padre «¡Fuera los móviles de la mesa!»

«Tengo una hija de 24 años y un hijo de 21. Desde edades tempranas he tenido que pelear, no tanto con las tecnologías más avanzadas como con la clásica televisión. Mi hijo pequeño era de los que cuando salía de la ikastola decía 'vamos a casa, vamos a casa'. Descubrimos que era porque quería ver una película. No jugaba, no se socializaba. Tuvimos que prohibirla de lunes a viernes. Costó, pero sabíamos que era por su bien y ejercimos una autoridad desde las necesidades y no desde un autoritarismo. Ahora les veo que efectivamente... En algunas celebraciones familiares he tenido que pegar un grito del estilo de '¡fuera los móviles sobre la mesa!'. Hay familias en las que vencen los críos, que 'whatssapean' a la vez que comen con todos en la mesa».

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