Educación acusa a los sindicatos de tomar como rehenes a las familias para pedir mejoras laborales

Un grupo de trabajadoras de limpieza y cocinas de la red pública durante una protesta./Manu Cecilio
Un grupo de trabajadoras de limpieza y cocinas de la red pública durante una protesta. / Manu Cecilio

Las centrales abertzales han convocado ocho huelgas de profesores y paros en educación especial, haurreskolak y cocinas y limpieza hasta final de curso

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

La consejera de Educación, Cristina Uriarte, censuró ayer con dureza la convocatoria de tres huelgas generales y cuatro semanas de paros en diferentes sectores de la red pública que anunciaron Steilas, ELA, y LAB. El Departamento considera «inadmisible» que los sindicatos «pretendan tomar como rehenes a las miles de familias que confían en la enseñanza pública con el objetivo de reivindicar mejoras laborales», criticó en una comparecencia urgente, horas después de que las centrales abertzales hicieran público su nuevo calendario de movilizaciones, que se suman a las cinco huelgas registradas ya en escuelas e institutos durante este curso.

Uriarte lamentó que, «aunque el fin de las movilizaciones es el de presionar al Departamento para que acepte íntegramente todas sus reivindicaciones», será «el alumnado y las familias de los centros educativos públicos quienes sufrirán directamente sus consecuencias». Reiteró la necesidad de «blindar» a los colegios de «la conflictividad laboral para que puedan seguir con su normal funcionamiento» y «limitar la confrontación a las mesas de negociación».

Educación ha censurado en numerosas ocasiones que se haya trasladado el conflicto a las aulas desde el curso pasado, pero ayer elevó el tono de las críticas ante la decisión de las centrales abertzales de recrudecer su lucha para reclamar mejoras en sus condiciones laborales y mayores inversiones en la red pública. ELA, Steilas y LAB anunciaron tres nuevas huelgas generales, dos en marzo y una en junio, y cuatro semanas de paros por sectores -docentes, personal de educación especial, haurreskolak, y trabajadores de cocina y limpieza-.

La consejera les lanzó una advertencia. «El último trimestre del curso escolar no puede soportar continuas jornadas de huelga y movilizaciones, quienes las promueven serán directamente responsables de las consecuencias académicas, organizativas y sociales que pudieran ocasionar». Recordó que las fechas en las que se inician los paros coinciden con el período de prematrícula. «Aquellos sindicatos que dicen defender la educación pública anuncian movilizaciones a las puertas de un periodo especialmente sensible en el que las familias deciden qué centro y qué proyecto desean para sus hijos», en una clara referencia a que el ambiente de conflictividad y la pérdida de días de clase puede llevar a muchos padres a optar por la red concertada.

Fechas y peticiones

Huelgas generales
14 y 15 de marzo y el 12 de junio. Semanas de paro: del 23 al 27 de abril (profesores), del 7 al 11 de mayo (educación especial), del 21 al 25 de mayo (cocinas y limpieza) y del 4 al 8 de junio (haurreskolak).
Reclamaciones
Incremento salarial y mejoras laborales, menos alumnos por aula, 2.000 docentes más, inmersión en euskera y suprimir Lomce y Heziberri. Mayor inversión en la red pública.

Posiciones alejadas

Los responsables sindicales argumentan que la última oferta que les hizo Educación está aún «muy alejada» de sus reivindicaciones de aumentos de plantilla, incrementos de sueldos, incentivos para la jubilación, sustituciones de bajas desde el primer día, la retirada de la Lomce y el currículum vasco de las aulas o la implantación de un modelo de inmersión lingüística en euskera, entre otras peticiones. Ayer defendieron que la lucha que iniciaron el pasado curso les ha funcionado. «Las vías de negociación han estado bloqueadas, la única salida que nos ha dejado el Gobierno vasco es la movilización. Los diferentes colectivos de la educación pública han secundado masivamente las huelgas del curso pasado y de este», señaló el representante de LAB, Aitor Nuñez.

«Quienes promuevan los paros serán responsables de sus consecuencias académicas y sociales»

Después de llevar a cabo cinco días de paros, en las mesas de negociación de septiembre y diciembre de este curso, el Gobierno vasco «ha variado la postura inmovilista mantenida hasta el momento», comentó la representante de ELA, Miren Zubizarreta, aunque lamentó que «sólo ha atendido algunas de nuestras reivindicaciones, y de un modo muy parcial». A juicio de los sindicatos, «no queda otra salida que seguir con las movilizaciones para presionar al Gobierno vasco a tomar medidas que permitan revertir la grave situación actual y atender las necesidades básicas de la enseñanza pública».

La última oferta del Gobierno vasco recogía sacar a concurso 5.000 plazas de profesores, medidas para reducir la interinidad de los profesores, rebajar la jornada lectiva por razón de edad, cubrir las bajas desde el primer día en Primaria y Infantil y reforzar con más docentes las aulas con mayores necesidades, entre otras. «No hay motivos suficientes para las huelgas y esas últimas propuestas refuerzan esa opinión», comentó Educación.

«No nos queda otra salida que las movilizaciones para responder a las necesidades de la escuela»

Al Departamento le pilló ayer por sorpresa la decisión de los sindicatos de endurecer el conflicto después de que en la última negociación se había producido un acercamiento de posturas y ante la reunión que iban a mantener la próxima semana para retomar el diálogo. «Muestran una nula voluntad de negociación y posibilidad de alcanzar acuerdos», se lamentó la consejera.

Los sindicatos dejaron una pequeña puerta abierta para frenar los paros. Ana Pérez, de Steilas, apuntó que, si se producen «avances importantes», estas jornadas de huelga no se llevarán a cabo, aunque consideró que será «difícil» lograrlo. Con ese fin, reclamó al Ejecutivo «propuestas concretas» que tengan un calendario también «concreto». «Aceptar medidas sin un calendario es como aceptar nada», concluyó.

La situación en los centros de la red pública es «insufrible» y «grave», reiteran las centrales

Los sindicatos arremetieron de nuevo contra lo que consideran «políticas de recorte» que aplica el Gobierno vasco en la red pública y el «modelo de enseñanza neoliberal que se nos quiere imponer». Argumentan que se ha registrado un «incremento de matrículas» en los últimos años sin que se haya contratado a más personal y que la carga de trabajo es mayor para las plantillas. «Un gran número de familias de diversos orígenes y culturas han venido a Euskal Herria y a nuestros centros públicos. La diversidad es riqueza pero, debido a una gestión interesada de Educación, nos hemos visto abocados a condiciones de extrema complejidad en demasiadas escuelas», comentaron en referencia a la mayor proporción de alumnos inmigrantes que atiende este sector. La «falta de medios» y «de infraestructuras dignas» ha conducido a que la situación de los centros sea «grave» e «insufrible» en muchos casos, insistieron. Demandan a Educación dotar a la enseñanza pública «de las inversiones y medios que le son imprescindibles».

Otro de los fines de la lucha de ELA, LAB y Steilas, es la defensa de «un modelo propio para Euskal Herria», que no acate la ley estatal vigente, la Lomce, ni el currículum Heziberri, aprobado por el Gobierno vasco. «La ciudadanía vasca debe decidir su sistema educativo acorde a su realidad y necesidades, para lo que resulta imprescindible la soberanía en este ámbito», dijeron.

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