Los colegios vascos perderán más de 30.000 alumnos menores de 16 años en una década

Los colegios vascos perderán más de 30.000 alumnos menores de 16 años en una década

Las últimas estadísticas muestran una caída de la población escolar que afecta ya a la etapa de Infantil y que ha puesto en alerta al sector educativo

MARTA FDEZ. VALLEJO

La campaña de prematrícula en el País Vasco finalizó el pasado 9 de febrero y ha sacado a la luz la batalla por conseguir alumnos en la que están inmersos los centros de enseñanza. Proliferan los anuncios de colegios en transportes públicos, en la calle, medios de comunicación, redes sociales, y la celebración de jornadas de puertas abiertas, incluso en aquellos colegios ‘de élite’ que hace años dejaban una larga lista de solicitudes fuera y nunca habían necesitado publicitarse. Son los efectos del desplome de la natalidad, que empieza a vaciar las aulas.

La proyección de población del Eustat –el Instituto Vasco de Estadística– ha hecho saltar las alarmas en el sector: en una década habrá 31.000 niños menos hasta los 16 años –a esa edad acaba la etapa obligatoria–. Ya el pasado curso se redujo la matrícula del ciclo de Infantil en 2.244 niños.

El informe augura un futuro complicado para los colegios. Este año, la población menor de 16 años se sitúa en 325.900 niños y adolescentes. Una década después habrá caído un 10%, hasta los 294.000. Y seguirá el descenso. Las previsiones para 2031 colocan el tramo de 0 a 16 años en 285.200 –40.700 menos–. Esta bajada se produce después de un ciclo de crecimiento de la cifra total del grupo en edad escolar desde 2001 a 2017.

Las consecuencias se irán notando por etapas. Ahora le toca a las guarderías y las aulas de Infantil. Y año tras año avanzará hacia Primaria y Secundaria. Lo explica el Eustat en su trabajo. «El sistema educativo ha sido uno de los ámbitos en los que más se han dejado sentir los cambios en la dinámica demográfica en las últimas décadas. Si bien la población total en edad escolar presenta una tendencia descendente a medio plazo, los ritmos serán dispares en los distintos ciclos educativos a medida que vaya repercutiendo en ellos la natalidad», señala el informe.

EN SU CONTEXTO

303.773
alumnos menores de 16 años acuden a los 684 centros que hay en Euskadi, de los que 152.072 están escolarizados en Bizkaia. Se reparten casi al 50%entre públicos y concertados.
Infantil
Las previsiones apuntan a que la población de 0 a 2 años tocará fondo en 2028, con 48.000 niños, y a partir de ahí crecerá muy levemente. Hasta 2031, los pequeños con edad de escolarizarse en la etapa de Infantil –2 a 6 años– tendrán una reducción del 26%.
Primaria
La población de 6 a 12 años – de primero a sexto de Primaria–, ha crecido hasta este año, en el que la cifra se ha situado en 129.000 niños. El descenso se iniciará a partir de 2019, hasta llegar en una década a rozar los 100.000.
Secundaria
A los institutos y colegios que imparten la etapa de Secundaria les queda más margen hasta que lleguen los tiempos de vacas flacas. El número de adolescentes de entre 12 y 15 años crecerá hasta los 88.000 en 2024, y desde esa fecha comenzará a bajar.

El Eustat pone fechas al retroceso de las matrículas escolares. Sólo un ejemplo que da idea de la dimensión del problema al que se enfrenta el sector educativo: el número de niños escolarizados en Educación Infantil, en aulas de 3 a 5 años, tendrá una reducción del 21% entre 2016 y 2031.

El goteo de pérdida de alumnado de los ciclos iniciales se registra desde hace más de un lustro. Este año académico se han incorporado al sistema educativo en las etapas de Infantil – de 0 a 5 años– 2.244 niños menos que en el anterior. Si miramos atrás vemos que el ritmo de descenso se acelera de curso en curso: en el de 2015-16, por ejemplo, la reducción fue de 1.400 pequeños. Las haurreskolak públicas, que atienden a menores de 3 años, ofertan este año 8.500 plazas, de las que están cubiertas 5.700. Un número de puestos vacantes similar al del pasado curso.

Campañas publicitarias. Los centros se promocionan cada vez más para atraer alumnos al comenzar a vaciarse las aulas.
Campañas publicitarias. Los centros se promocionan cada vez más para atraer alumnos al comenzar a vaciarse las aulas. / BORJA AGUDO

Cierre de centros

Los sindicatos de la enseñanza concertada lo advertían hace unos días cuando convocaron movilizaciones en el sector para reivindicar mejoras laborales. Los colegios «empiezan a sufrir las consecuencias de la bajada de la natalidad con cierres de aulas y despidos en los primeros cursos de Infantil», alertaban sus portavoces. Reclamaban medidas para paliar sus efectos. «Todo parece indicar que esta tendencia se acentuará durante los próximos años, de modo que el sector necesita un plan para el mantenimiento del empleo y que, a su vez, favorezca el contrato de relevo», subrayaron.

Ante este negro panorama los colegios se esfuerzan más que nunca por atraer alumnos. «Muchos centros han contratado gabinetes de comunicación para desplegar potentes campañas publicitarias, algo impensable hace años. La batalla es cruenta», explica el responsable de relaciones externas de un centro vizcaíno que ha organizado jornadas de puertas abiertas y ha difundido folletos publicitarios por primera vez en su historia.

Los anuncios de colegios son habituales en el metro, en las marquesinas, en los autobuses escolares que circulan por las carreteras, en redes sociales, medios de comunicación... al igual que la celebración de días de puertas abiertas. El propio Gobierno vasco invierte cerca de 250.000 euros en su campaña de publicidad para fomentar las matrículas en sus escuelas e institutos.

La red concertada reconoce la caída de matrículas y el cierre de aulas, principalmente en Infantil, y que hay centros pequeños en la cuerda floja. En Bizkaia dos han bajado ya la persiana: el colegio Ibaigane de Deusto en 2014, y el año pasado La Milagrosa, de las Hijas de la Caridad, en Barakaldo. Hay síntomas de que en las aulas hay cada vez más pupitres vacíos también en la red pública. Educación ha fusionado clases de diferentes edades en escuelas ante la escasez de alumnos. El pasado curso padres del centro Ruperto Medina de Portugalete, ubicado en una zona en la que hay media docena de colegios, se quejaron por esta medida.

Jesús Prieto Mendaza.
Jesús Prieto Mendaza. / ec

Prieto Mendaza. Antropólogo

«La matrícula en la red pública se mantiene por la inmigración»

El berritzegune nagusia de Bizkaia, el centro de orientación pedagógica del Departamento de Educación, está ubicado en unas antiguas escuelas públicas del barrio bilbaíno de Recaldeberri. Es la imagen que pone el antropólogo Jesús Prieto Mendaza para ilustrar un fenómeno que ocurrió el siglo pasado y que amenaza con volver, el reciclaje de edificios escolares para otros fines.

«Con el ‘baby boom’ se abrieron colegios en todos los barrios de Bilbao, después se desplomó la natalidad y comenzó el cierre de escuelas a partir de los años ochenta. La amenaza actual es similar», explica. Destaca que Euskadi es la región con la menor tasa de natalidad de Europa, lo que da la medida de las profundas repercusiones que tendrá la falta de niños tanto en el sistema educativo como en el mercado laboral y en el futuro de la sociedad vasca.

A pesar de que el País Vasco es una de las comunidades españolas con el índice más bajo de inmigración en las aulas –por debajo de un 7% frente a la media estatal que supera el 8,5%–, Prieto resalta que si la matriculación se ha sostenido en los últimos años ha sido gracias a los alumnos extranjeros, «principalmente en la red pública». Representan casi un 10% de los estudiantes de escuelas e institutos frente a menos del 5% de los centros concertados. «La población extranjera es joven y con una tendencia a tener más hijos», comenta.

La baja natalidad va a condicionar la política de contrataciones del Gobierno vasco y de las patronales de la enseñanza privada. «Los gestores del dinero público lo deberán tener en cuenta porque no se pueden abrir nuevos colegios o convocar oposiciones sin tener en cuenta las previsiones de alumnos. Habrá que reservar buena parte de los recursos a bienestar social, atención sanitaria a la tercera edad, a geriátricos, porque va a ser el sector de la población que más va a crecer», resalta este profesor alavés.

Lo resume en una frase: «van a hacer falta más fisioterapeutas y geriatras que docentes». Se reducirán los empleos para maestros a pesar de que la media de edad es muy elevada. «Las previsiones del Gobierno vasco apuntan a que para el año 2020 deberá jubilarse el 45% de las plantillas», apunta.

La precariedad laboral que soportan las nuevas generaciones no permite ser optimista y soñar con un futuro a largo plazo en el que las aulas vuelvan a llenarse. «Con los salarios que tienen los jóvenes vascos no pueden independizarse, y menos pensar en tener hijos». Y Euskadi, dice, «no es Noruega ni Suecia, no tiene recursos suficientes para poner en marcha planes que incentiven realmente la natalidad».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos