Educación implantará este curso su primer plan contra el acoso escolar

La consejera de Educación, Cristina Uriarte, junto a un cartel contra el acoso escolar
La consejera de Educación, Cristina Uriarte, junto a un cartel contra el acoso escolar / MAIKA SALGUERO

Los centros vascos deberán contar también con programas de lectura como medida para mejorar el rendimiento de sus alumnos tras el fracaso en PISA

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Cerca de 370.000 alumnos del País Vasco volverán a clase a partir del próximo jueves. La mayoría estudiará en modelos euskaldunes y se repetirá el equilibrio en el reparto de escolares entre la red pública y concertada. Este curso, muchos chavales estrenarán nuevas metodologías de aprendizaje, más prácticas, por las que apuesta Educación y cada vez más colegios; y crecerá el número de centros que sustituyen libros de texto por tablets. Pero si hubiera que destacar una novedad este año académico es el primer plan contra el acoso escolar que el departamento que dirige Cristina Uriarte pondrá en marcha para combatir el ‘bullying’ en las aulas. Las escuelas también estrenarán programas de refuerzo de la lectura, una de las medidas con las que el Gobierno vasco quiere mejorar el rendimiento académico de los estudiantes tras los malos resultados en el último examen internacional de PISA.

En la enseñanza vasca funcionaban hasta ahora los protocolos para actuar en situaciones de acoso, pero este será el primer plan integral que contempla acciones para prevenir y detectar este tipo de agresiones, que se duplicaron el año pasado al pasar de 67 a 121. El programa, que ultima un equipo de trabajo constituido por profesionales de la UPV/EHU, miembros de los berritzegunes e inspectores, plantea que los colegios creen comisiones de alumnos formados «en la detección y resolución de conflictos entre escolares» y habiliten «vías asequibles» a los niños para «poder comunicar» de forma sencilla situaciones de ‘bullying’ y ciberacoso que sufran o hayan sido testigos, según avanzó ya la consejera en el Parlamento vasco.

Alumnos, profesores y padres también recibirán formación para poder prevenir y actuar ante un conflicto. Las horas de tutoría -tanto grupales como individuales- se utilizarán para luchar contra el ‘bullying’. Los docentes trabajarán «los valores de convivencia» y las competencias «emocionales» de los escolares. El departamento tiene previsto distribuir materiales didácticos específicos para facilitar la detección de estos casos y llevará a cabo campañas de sensibilización.

El Gobierno vasco se ha marcado otro objetivo para este curso: reforzar la lectura entre los estudiantes. Todos los centros tendrán la obligación de contar con un Plan Lector. La decisión se tomó tras los pobres resultados de los estudiantes vascos en el examen de PISA. Los alumnos de la comunidad ni siquiera lograron alcanzar la media española en Lectura y Ciencias y también retrocedieron en Matemáticas. Uriarte ha destacado en varias ocasiones la importancia de la comprensión lectora para «el desarrollo de todas las competencias».

La Consejería ha elaborado una guía de orientaciones en torno a la lectura que pondrá a disposición de las escuelas, aunque les deja libertad para que elaboren su propio programa. El documento aconseja leer en cada asignatura media hora a la semana, hacer tertulias literarias, aumentar el número de libros en las bibliotecas, encuentros con autores o cuentacuentos. Los colegios también han recibido la consigna de avanzar hacia modelos de enseñanza más prácticos e «investigativos», en los que «predomine el aprendizaje activo del alumno». Educación tejerá a su vez una red de colaboración entre centros con buenos resultados y el resto de escuelas para que puedan compartir las metodologías más efectivas.

Hacia un pacto educativo

Si dentro de los colegios la lucha contra el acoso escolar y el impulso a la lectura serán las prioridades, fuera de las aulas los responsables de la enseñanza vasca se enfrentan al reto de lograr un pacto educativo entre todos los sectores y agentes de la comunidad escolar y los partidos políticos. Este acuerdo permitiría sacar adelante una nueva ley de educación para Euskadi, que ya prepara el Gobierno, una vez que el currículum vasco (Heziberri), se ha implantado en la enseñanza.

El acuerdo no parece fácil. La escuela pública defiende que debe ser el eje del sistema y pide más recursos. La enseñanza concertada reclama su sitio. Argumenta que, a pesar de atender a la mitad de los alumnos vascos, la actual normativa no contempla a su sector y quiere que la nueva ley avale su labor. «El pacto educativo es una oportunidad para hacer que nuestro sistema sea de calidad y proyectado a la excelencia, con el consenso de todos», destacan en Kristau Eskola, los colegios religiosos concertados.

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