Diez trucos para vender mejor su casa (y más rápido)

Un salon reformado con criterios de 'home staging'.
Un salon reformado con criterios de 'home staging'. / Casas a Punto

Unos retoques pueden marcar la diferencia. Esta es la máxima del 'home staging', una técnica que hace las viviendas más atractivas para los compradores. Dos expertos nos dicen cómo aplicarla

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

En los tres primeros meses de este año se han vendido en Euskadi 4.593 viviendas, el 80% de segunda mano. Estas cifras son las mejores de los últimos años -en el conjunto del país, no se veían resultados similares desde 2011, según el Colegio de Registradores-, pero, pese a este aparente cambio de tendencia, la mayoría de estas operaciones siguen siendo un pequeño 'triunfo', algo digno de celebrar descorchando una botella de champán y lanzando confeti. Definitivamente, los tiempos en los que sólo había que colgar el cartel de 'se vende' y sentarse a esperar ofertas, así, sin despeinarse, se los llevó la crisis.

Actualmente, para que alguien se interese por una propiedad -y ya no digamos para que dé el gran paso de adquirirla-, hay que trabajárselo. Y recurrir a todos los trucos posibles: no se trata de engañar, pero sí de potenciar las virtudes de nuestra casa. Sólo así destacará en ese maremágnum de portales inmobiliarios que ofrece Internet, donde los posibles compradores hacen una primera criba, y enamorará a quienes se decidan a visitarla. ¿Cómo se logra el flechazo? Existe una práctica de marketing inmobiliario llamada 'home staging', algo así como 'puesta en escena de la casa', que ofrece unas pautas para mejorar increíblemente el aspecto de la vivienda haciendo una pequeña inversión. «Es una práctica que proviene de la cultura anglosajona. Aquí, como con muchas otras cosas, nos ha costado adoptarla», asegura Manuel Gandarias, director del gabinete de estudios de Pisos.com, quien añade que, a la vista de su «buen resultado» -reduce el tiempo que la casa está en el mercado y mejora su precio de venta-, está en pleno auge

«Antes se vendía todo. Ahora no. Por eso una buena imagen es fundamental. Y lo que mucha gente no sabe es que, muchas veces, basta con unos pequeños cambios que marcan una diferencia abismal», asegura Joana Aranda, directora de Casas a Punto, una empresa de Home Staging con sedes en Euskadi y en otras cuatro comunidades. Según indica, desde 300 euros se puede contratar a un profesional. De hecho, hay estudios que indican que los retoques pueden suponer una diferencia en el precio de venta de hasta el 15%. Estos son algunos de los trucos que utilizan los expertos para cambiar el look de una casa y hacerla más atractiva.

1. Adiós a las fotos tristes

Para anunciar su casa es imprescindible que las fotos que muestre sean de calidad y destaquen sus puntos fuertes. Un buen encuadre o una adecuada iluminación hacen milagros. Es el primer reclamo, el que dará pie o no a una visita. Por eso no se comprende que muchas veces se vean desastres fotográficos que paracen perpetrados por el peor enemigo del vendedor. Habitaciones revueltas, con persianas bajadas, camas mal hechas... en la red hay muchas 'casas de los horrores'. Si no puede hacerse con los servicios de un profesional, busque a alguien con buena mano para la fotografía o esfuércese un poco, porque tiene que ser consciente de que se la está jugando

2. Una capita de pintura, mano de santo

Es una excelente manera de darle un aire fresco y 'nuevo' a una casa. Mejor optar por colores claros y neutros -blanco, gris claro-, que dan sensación de limpieza y amplitud y, además, son del gusto de casi todo el mundo. Luego, para animar el conjunto, se añaden detallitos en la decoración de colores vivos (un jarrón, unos cojines…).

3. Hay que 'despersonalizar'

Cuando un posible comprador entre en su casa, debe verse viviendo en ella. Esta sensación, según los expertos, suele producirse en los primeros segundos. Por eso, sus colecciones de muñequitos de 'Star Wars', la foto de su luna de miel, sus trofeos de futbito y las manualidades de sus niños deben desaparecer, por mucho que a usted le parezcan entrañables. Su casa ya no es su casa: es un espacio comercial. No lo olvide.

4. Limpieza es-cru-pu-lo-sa

Puede parecer una perogrullada. ¿Quién no limpia bien la casa que tiene en venta cuando vienen a verla? Pues se sorprenderían. «Es fundamental. Tiene que estar impoluta», indica Aranda. Cualquier rastro de suciedad puede dar al traste con la operación. «Cuando alguien va a una entrevista de trabajo, va limpio y arreglado, ¿no? Mostrando su mejor aspecto. Pues esto es lo mismo», explica.

5. Olores que matan... o venden

Como se trata de que la primera impresión sea buena (si no, no hay nada que hacer), el olor es un asunto fundamental. Si tiene mascota, debe eliminar su presencia olfativa. Ventile bien la casa para que no huela a cerrado o a comida. Si el comprador percibe algún tufo indeseado, se pondrá a la contra. Para que el olor sea agradable, algunos agentes de la propiedad recomiendan hacer café u hornear algo, de modo que la sensación al entrar sea positiva. Ojo con los ambientadores fuertes, también pueden producir rechazo. «Se trata de crear un ambiente acogedor y jugar con los sentidos», apunta Manuel Gandarias.

6. Fuera trastos

Hay que ordenar. Muchas veces las casas parecen peores de lo que son por la profusión de cosas que se han acabado acumulando aquí y allá como por arte de magia. Puede que nosotros nos hayamos acostumbrado y ya no reparemos en su presencia, pero lo cierto es quitan espacio, dan sensación de desorden y recargan el ambiente. Así que, sin piedad: trastos guardados. Hay que despejar lo máximo posible. «No hay que confiar en que el comprador va a hacer un esfuerzo de imaginación para ver las posibilidades del espacio que le muestras si él quita las cosas o cambia algo. No lo va a hacer -advierte Gandarias-. Así que hay que ponérselo fácil».

7. Mover muebles

Si es necesario, deshágase de los que no valgan la pena y afeen el conjunto. Y los que queden, colóquelos de manera que haya amplias zonas de paso. El exceso envejece las estancias y las oscurece. Pero tampoco deje las habitaciones vacías, porque dan la sensación de ser pequeñas y eso tampoco conviene.

8. Ganar luz

Al entrar en una vivienda, una de las primeras cosas en que se fijará el posible comprador es la luz. Por eso, hay que intentar potenciarla como sea. Si hay buena luz natural, aprovéchela a tope (persianas arriba, cortinas abiertas si son gruesas) y, si no, recurra a la artificial, con puntos de luz cálida repartidos por la casa. Para ganar luminosidad, quite alfombras y textiles oscuros -del sofá, de las camas- y sustitúyalos por otros claros. Si el sofá está viejo, unas fundas claritas lo pueden 'salvar' y darle un toque fresco.

9. Arregle los desperfectos

No se trata de embarcarse en una gran reforma, pero sí conviene arreglar pequeños desperfectos -grietas, manchas de humedad, un enchufe roto...-. No cuesta mucho y evita que el comprador intente regartear agarrándose a esos fallos. El baño y la cocina son especialmente importantes. Si los azulejos son anticuados o no están en buen estado, deles una capa de pintura especial. El cambio es brutal. «Al final, la gente tiene que entender que es una inversión. Y, por muy poco dinero, los resultados son muy notables. Se vende antes y a mejor precio, absolutamente garantizado», sentencia Gandarias. Algunos informes afirman que una inversión de 1.000 euros supone una diferencia en el precio de venta de 5.000 a 6.000.

10. Esos toquecitos, un plus

La casa ya está limpia, ordenada, reparada... ¿Cómo podemos dejarla aún más bonita? Pues con unos sencillos detalles que dan el toque definitivo. Por ejemplo, un jarrón con flores, una planta, unas toallas nuevas en el baño o un pequeño rinconcito de lectura. «Incluso hay empresas de 'home staging' que te colocan réplicas de obras de arte», apunta Gandarias. Según destaca el director del Gabinete de Estudios de Pisos.com, «aunque estas cosas no deberían ser lo más relevante -está claro que lo que es determinante son los metros cuadrados de la vivienda, la casa en su conjunto y otros elementos estructurales...-, lo cierto es que las pequeñas cosas tienen una importancia enorme».

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