El FBI detiene al héroe que frenó el ciberataque masivo de mayo

Marcus Hutchins. /E. C.
Marcus Hutchins. / E. C.

Marcus Hutchins fue arrestado en Los Ángeles tras dar dos conferencias sobre ciberseguridad

G. CUESTA

Marcus Hutchins, el héroe de 23 años que frenó el ciberataque masivo mundial del pasado 12 de mayo, ha sido detenido este miércoles por el FBI en Estados Unidos. El hacker que consiguió detener el Wannacry acudió a Defcon y Blackhat para explicar en estas conferencias de ciberseguridad su actuación. Allí en Las Vegas fue arrestado, aunque aún se desconocen los cargos de los que se le acusan.

«Estamos al tanto de la situación. No podemos comentar más», ha declarado a BBC el servicio de Ciberseguridad Nacional de Reino Unido, quienes han aclarado que el experto no forma parte de su plantilla ni trabaja para ellos, pero sí que colabora de manera puntual como hacen otros especialistas.

Mothherboard ha sido el primer medio en hacerse eco de la noticia tras haberse puesto en contacto con un amigo de Hutchins. El hacker habría sido llevado a un centro de Nevada para después ser trasladado a otro centro de detención. Según The Telegraph, que se ha puesto en contacto con la madre, no se conoce más información sobre el arresto.

Wannacry, el virus detenido por el hacker, afectó a hospitales de la red pública de Reino Unido, a Telefónica en España y a otras grandes corporaciones internacionales. El malware infectó a más de 230.000 ordenadores gracias a un agujero en Windows. Los atacantes pidieron 300 dólares en bitcoins para recuperar el control de la información. En compensación.

Botín desaparecido

Hutchins recibió 10.000 dólares -cantidad que donaría- como reconocimiento a su labor. La única pista con la detención tiene que ver con la billetera digital donde los atacantes depositaban el dinero recaudado. Los 140.000 dólares conseguidos por los autores del malware han desaparecido.

Hutchis utilizó un dominio alternativo a la web al que derivaban los atacantes, por lo que guió al tráfico de la infección a un callejón sin salida, a una dirección falsa que no llevaba a ninguna parte. Es la técnica denominada 'kill switch', un 'interruptor' que frenó la amenaza.

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