«Hemos desatado la sexta gran extinción»

Una mujer anda por un campo cerca de Nueva Delhi, en medio de la polución./REUTERS
Una mujer anda por un campo cerca de Nueva Delhi, en medio de la polución. / REUTERS

15.000 científicos de 184 países alertan de la «muy alarmante» situación del planeta por la contaminación, el consumismo y la superpoblación

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Las poblaciones de animales de agua dulce, marinos y terrestres han caído un 81%, un 36% y un 35%, respectivamente, desde 1970. La cantidad de agua dulce disponible por humano es hoy menos de la mitad que a principios de los años 60. El mundo ha perdido 129 millones de hectáreas de bosque -dos veces y media la superficie de España- desde 1990. Las capturas marinas mundiales alcanzaron su máximo, 130 millones de toneladas, en 1996 y descienden desde entonces. Los diez años más cálidos de los últimos 136 se han registrado desde 1998. La situación del planeta es «muy alarmante», advierten en la revista ‘BioScience’ más de 15.000 científicos de 184 países.

En 1992 la Unión de Científicos Preocupados y más de 1.500 investigadores -incluidos la mayoría de los premios Nobel de ciencias- suscribieron una primera alerta a la Humanidad. «Sería necesario un gran cambio en nuestra forma de cuidar la Tierra y la vida sobre ella si queremos evitar una gran miseria humana y que este planeta, nuestro hogar, sea irremediablemente mutilado», decían. Advertían de la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, el colapso de la pesca, la falta de agua dulce... y la necesidad de frenar el crecimiento de la población. Veinticinco años después y con 2.000 millones más de bocas en el planeta, casi todo ha ido a peor, con la excepción de la estabilización de la capa de ozono, que nos protege de la radiación ultravioleta.

La cifra

129
millones de hectáreas de bosque han desaparecido desde 1990, 2,5 veces la superficie de España.

«La rápida reducción mundial de las sustancias que destruían la capa de ozono demuestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de manera decidida», afirman los autores de la alerta actual. Además, hemos avanzado en la reducción de la pobreza extrema y el hambre, de la natalidad en algunas regiones y de la deforestación. Sin embargo, hemos «fracasado» al hacer frente a la mayoría de los retos de 1992 y, «de manera muy alarmante, estamos mucho peor que entonces», especialmente en lo que se refiere al «catastrófico cambio climático de origen humano». «Estamos poniendo en peligro nuestro futuro por nuestro desproporcionado consumo material y por no darnos cuenta de que el alocado crecimiento de la población mundial es el principal motor de la mayoría de las amenazas ecológicas e incluso sociales».

Invertir en educar a las mujeres para frenar la natalidad

Para frenar la natalidad, no hay mejor camino que dar poder a las mujeres y, para eso, han de tener acceso a la educación, algo que no ocurre todavía en muchos países. «El rápido descenso de la fertilidad en muchas regiones es achacable a la inversión en políticas educativas dirigidas a niñas y mujeres», explican los autores. La lucha contra la superpoblación, principal causa de los males del planeta, exige también modificar comportamientos individuales, «incluyendo nuestra propia reproducción (idealmente, el nivel de reemplazo, dos hijos por mujer, como máximo) y reducir drásticamente nuestro consumo per cápita de combustibles fósiles, carne y otros recursos». Menos hijos y una alimentación más vegetal son dos de las soluciones que todos tenemos a nuestro alcance para salvar la Tierra. Para salvarnos.

Los firmantes creen que el problema solo se remediará si «los medios de comunicación y los ciudadanos» presionan a los gobiernos para que pasen «a la acción inmediata como un imperativo moral hacias las actuales y futuras generaciones, humanas y de otras formas de vida. Con una marejada de esfuerzos desde organizaciones surgidas desde el pueblo, la obstinada oposición puede ser superada y los líderes políticos se verán obligados a hacer lo correcto». Que es crear grandes reservas naturales, recuperar ecosistemas degradados, luchar contra la caza furtiva, reducir el desperdicio de alimentos, minimizar el peso de la carne en la dieta, aumentar la educación ambiental, promover las tecnologías verdes...

«Hemos desatado un evento de extinción masiva de especies, la sexta en unos 540 millones de años», que podría suponer la desaparición de muchos animales de aquí a fin de siglo, advierten los más de 15.000 firmantes de la alerta.

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