Las curiosas apuestas de Stephen Hawking: dinero, camisetas y revistas porno

Steven Hawking, con su colega Kip Thorne./Afp
Steven Hawking, con su colega Kip Thorne. / Afp

El científico británico, fallecido este miércoles a los 76 años, siempre gozó de un gran sentido del humor. Y lo reflejó en varios retos con sus colegas físicos

Jon Garay
JON GARAY

Solo tenía 21 años cuando la vida le dio uno de los golpes más duros que puede asestar, un diagnóstico médico que le condenaba a morir en dos años. La culpable, una forma atípica de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Stephen Hawking cursaba entonces su primer año como estudiante de doctorado en la universidad de Cambridge. Dotado de una inteligencia sobresaliente -de la que, pese a ello, no presumía, según su autobiografía 'Brevísima historia de mi vida'-, siempre gozó de un gran sentido del humor que plasmó en forma de curiosas apuestas con sus colegas científicos.

Su órdago más famoso involucró ni más ni menos que a 'Penthouse'. Hawking apostó en 1975 con su colega Kip Thorne, Nobel de Física el año pasado, que la fuente de rayos X Cygnus X-1 no contenía un agujero negro. Si éste estaba allí, Thorne conseguiría una suscripción anual a la conocida publicación porno, mientras que si no era así, Hawking recibiría durante cuatro años los números de la revista satírica 'Private Eye'. El resultado de la apuesta no se conoció hasta 1991, cuando se comprobó que efectivamente había un agujero negro. Hawking demostró ser un buen perdedor y accedió a pagar la suscripción a su amigo. El problema es que éste hacía años que estaba casado y tuvo que convencer a su mujer que le interesaba 'Penthouse' por sus artículos.

En 1997 volvió a jugársela. Otra vez contra Thorne y otro reconocido científico de prestigio como aliado, John Preskill. La discusión en esta ocasión se refería a la posibilidad o no de observar directamente un agujero negro, porque nada puede escapar de él, ni siquiera la luz. Hawking decía que no; sus colegas, que sí. Y volvió a perder. En esta ocasión tuvo que pagar 100 dólares y reconocer su equivocación en un mensaje bordado en una camiseta. 'La Naturaleza aborrece las singularidades desnudas' fue la frase elegida, un reconocimiento a regañadientes de su derrota, ya que las singularidades desnudas fueron precisamente las que le hicieron perder la apuesta.

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Ese mismo año, un nuevo reto con los mismos protagonistas, pero en este caso contando con el apoyo de Thorne. El debate era, cómo no, sobre agujeros negros: ¿destruyen estos toda la información que cae en ellos? Preskill volvía a tener razón. No, existe un proceso -demostrado, por irónico que parezca, por el propio Hawking-, en el que el agujero negro se evapora muy lentamente, y al hacerlo emite parte de esa información. El precio a pagar, «una enciclopedia a elegir por el ganador». El tema escogido por Preskill, el béisbol.

Preskill, con la enciclopedia de béisbol regalo de Hawking.
Preskill, con la enciclopedia de béisbol regalo de Hawking.

Pese a que su cuerpo continuaba deteriorándose hasta el punto de que desde 2005 solo podía comunicarse moviendo un músculo bajo su ojo con el que accionaba un sintetizador de voz, Hawking mantuvo este buen humor característico y siguió con sus apuestas. En 2012, los científicos del CERN, el laboratorio de partículas ubicado en Suiza, demostraron la existencia del bosón de Higgs, la partícula que daría masa al resto de partículas elementales. «Parece ser que he perdido 100 dólares», reconoció, para regocijo de su contendiente, el físico Gordon Kane.

La revancha del Hawking llegaría en 2014. El problema en este caso era lo que ocurrió en los primeros instantes después del Big-Bang: ¿se expandió el universo en fases o lo hizo gradualmente? Por fin ganó una apuesta. O eso decía él, porque su contendiente, el cosmólogo Neil Turok, sigue sin estar demasiado de acuerdo. Poco importa el ganador. La huella de uno de los científicos más populares es profunda, por su obra y por su sentido del humor.

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