«¿Qué tienen en común un cardo, un cerdo hormiguero y tu profesor de 'Mate'?»

IÑAKI ANDRÉS

Alumnos de la ESO y Bachiller dan lecciones sobre ciencia a través de monólogos en el Palacio Euskalduna

OLATZ HERNÁNDEZ

«Hace unos días se encontraron el oxígeno y el potasio y les fue OK». Hacer chistes sobre los elementos de la tabla periódica -y de la ciencia en general- parece una ecuación difícil de resolver, pero estudiantes de la ESO y Bachiller han demostrado que es posible en el concurso de monólogos científicos Ciencia Show, organizado por el grupo Big Van en el Palacio Euskalduna. La iniciativa, ubicada dentro del evento Bizkaia Zientzia Plaza, sirve para acercar la ciencia a los jóvenes de una forma diferente.

«¡Uff...! Mi hijo cuando vea tanta gente no sale», comentaba la madre de uno de los participantes antes de que comenzara el evento. Decenas de estudiantes de instituto se han acercado este jueves a la sesión de estos monólogos sesudos, felices de poder salir de las aulas. Entre los asistentes estaban los alumnos del instituto de Cruces. «Les gustan mucho los monólogos», asegura una de las profesoras que ha invitado a sus alumnos a que se acerquen a los demás eventos, «pero como es en fin de semana... no sé yo si vendrán», bromea.

Alberto Vivó, miembro de Big Van, se encarga de la introducción del evento y de calentar motores. «¿Queréis un chiste de matemáticas?», incita al público. Mientras, los cinco concursantes, tres de ellos vizcaínos, esperan nerviosos su turno. El primero es Hector Andrés, de 16 años, que carga contra la tecnología. «No entiendo cómo Apple tiene tanto éxito si a todos sus productos los llama igual: iPhone, iPad... ¡Vamos, que me cambio el nombre a Aitor y ligo fijo!», dice y arranca unas cuantas carcajadas entre el público. La tecnología es su ámbito favorito de la ciencia y encaminará sus estudios por esa rama. «Algún profesor podría aprender de esta forma de enseñar ciencia», asegura.

El siguiente monólogo es el de Ana Salamanca, de 15 años, y que vive en Madrid. «La Biología es lo que más me gusta», confiesa. La idea le surgió después de echar una mano a sus compañeros con la asignatura de Biología. «¿Qué tienen en común un cardo, un cerdo hormiguero y tu profesor de Matemáticas? Que los tres están hechos de células». Los cinco minutos se hacen cortos, con multitud de referencias a las clases del instituto. «La primera vez que miras por un telescopio flipas en colores. En una gota de agua de un charco hay más animales que en un documental de National Geographic».

Explicación científica del amor

Lorea Elorriaga se dio cuenta hace un año de que la ciencia no era lo suyo y decidió cambiarse a letras. Pero allí estaba, hablando sobre el método científico con una seguridad aplastante. «La idea me vino leyendo un libro de Sherlock Holmes» y de ahí empezó a pensar en todas las situaciones cotidianas en las que se usa el método científico. «Nuestro cerebro está constantemente elaborando hipótesis y descartando otras –apunta la joven–. Como cuando vas al acuario, ves un pez cirujano y solo piensas... Dory, ¿qué haces ahí?».

En el caso de Elena Nasima, de 16 años y natural de Fuerteventura, la inspiración vino de la forma más insospechada, mientras veía el programa ‘All you need is love’. «La ciencia está en todas partes, incluso en un programa de televisión llorón», advierte. En su intervención, explica los procesos químicos que se dan cuando alguien se enamora, llenando las lagunas que dejan muchos 'shows' de 'prime time'. ¿Que qué sabe una chica de 16 años del amor? «Mucho... por Wikipedia».

A Asier Fernández, estudiante de 16 años, la disciplina que más interés le suscita es la Astronomía. Es por eso que su monólogo se centra en los planetas y la rotación de la tierra. «El humor es una mejor forma de transmitir conocimientos». Él ha sido el vencedor del concurso: «No me lo esperaba». El joven, estudiante del Colegio Lauaxeta, venía a por todas y se ha llevado el primer premio: un viaje al CERN en Suiza, donde está el mayor acelerador de partículas del mundo. Además, compartirá su monólogo nuevamente mañana, en el evento Naukas Bilbao. «Esta experiencia me ha servido para aprender mucho», dice con una sonrisa dibujada en la cara.

Todos coinciden en que su participación les ha servido para aprender y quitarse el miedo a hablar en público. «Es algo que llevamos haciendo 4 años y que ha dado muy buenos resultados. No se trata de mostrar ciencia, sino de animar a participar», explica Helena González, de Big Van. Esta forma de aprender ciencia, que sale de los cánones habituales, sirve también para aprender a hablar en público. Los científicos integrantes de Big Van viajan por distintas ciudades de España, buscando financiación local, y sembrando la curiosidad en la ciencia por donde pasan. «Es una experiencia única, con un premio extraordinario».

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