El cobre y el plomo de los suelos de Euskadi favorecen los cánceres de pulmón y esófago

El cobre y el plomo de los suelos de Euskadi favorecen los cánceres de pulmón y esófago

Un trabajo del Centro Nacional de Epidemiología relaciona los minerales más comunes con distintas enfermedades tumorales

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

El Centro Nacional de Epidemiología ha elaborado un novedoso estudio que relaciona los minerales más comunes en el suelo con la aparición y muerte por diferentes enfermedades cancerígenas. El riesgo de morir por un tipo de tumor u otro dependería, en consecuencia, según este trabajo, del lugar de residencia de cada uno. En el caso de Euskadi, la tierra es más rica o está más contaminada por plomo y cobre y, por tanto, habría una mayor tendencia de la población a morir por tumores de esófago y pulmón. Ambas enfermedades, especialmente la segunda, tienen cierta relevancia en el País Vasco, pero los autores del trabajo advierten -para que nadie se alarme- de que en la aparición de las patologías tumorales intervienen múltiples factores, algunos de ellos desconocidos. Este riesgo es sólo uno de ellos y, por supuesto, no implica que obligatoriamente se vaya a sufrir una enfermedad.

Los cánceres de pulmón si figuran entre los más letales -aunque no sólo en Euskadi, en el mundo entero- y el de esófago, por su parte, resulta mortal para los hombres -y más raro entre las mujeres-, especialmente en la franja de edad de los 30 a 49 años. «Es importante tener en cuenta que estamos hablando de un componente más de la etiología del cáncer. Hay que interpretar estos datos con mucha cautela, porque las relaciones encontradas no permiten concluir que exista una relación causa-efecto», subraya el investigador del Instituto de Salud Carlos III, Pablo Fernández, coautor del trabajo.

El trabajo se basa en un estudio previo sobre la concentración de metales pesados y semimetales carcinógenos de España, elaborado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Un equipo de epidemiólogos del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III cruzó esta información, relativa al tipo de suelo, con la distribución geográfica de los tumores, aplicando análisis estadísticos y variables sociodemográficas.

También cuestión de sexos

Con este modelo de trabajo -según informó la agencia SINC, especializada en información científica y dependiente del Ministerio de Economía- se vinculó la relación entre el número de muertes por cáncer de esófago y abundancia de plomo en la zona; así como cánceres de pulmón y terrenos con más cobre; tumores cerebrales con arsénico; y patología de vejiga con la presencia de cadmio. La presencia en el organismo de elementos tóxicos se cree que podría aumentar la frecuencia de determinados tumores. El trabajo ha merecido su publicación en las revistas científicas 'Environmental Geochemistry and Health' y 'Environmental Science and Pollution Research International' ('Geoquímica y salud ambiental' y 'Ciencia ambiental e investigación internacional de la contaminación').

Los tipos de terrenos afectan de manera diferente, según este informe, a hombres y mujeres. Las mayores concentraciones de cadmio, plomo, zinc, manganeso y cobre se asocian estadísticamente con una mayor mortalidad de cánceres del sistema digestivo en los varones, según detalló Fernández.

En las mujeres, en cambio, el cadmio favorecería una mayor presencia de tumores en el encéfalo. «A pesar de los matices y apreciaciones, los resultados son plausibles y podríamos estar frente a un componente más de las etiología del cáncer», destacó el investigador.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos