La clase media vasca demanda cada vez más inmigrantes para tareas domésticas

Una mujer limpiando los cristales en una casa.
Una mujer limpiando los cristales en una casa. / FERNANDO GÓMEZ

Las mujeres extranjeras salvan la crisis gracias a este nicho laboral, mientras que entre los hombres aumentó el desempleo, según un informe de Ikuspegi

AMALIA IBARGUTXI

La presencia de mujeres inmigrantes es «uno de los mejores indicadores de la salud económica de la sociedad»: cuando aumenta su población, significa que la economía mejora, y a la inversa. Según ese termómetro, una buena parte de Euskadi vuelve a recuperar fuelle, regresa a parámetros similares a antes de la crisis y solicita cada vez más mujeres inmigrantes para trabajar en el sector doméstico. Esta una de las principales conclusiones del Observatorio Vasco de la Inmigración, Ikuspegi, que repasa en su último informe la situación de las mujeres inmigrantes dentro del mercado laboral.

Dentro del colectivo inmigrante, son las mujeres latinoamericanas las que tienen el acceso laboral más favorable en Euskadi, por el hecho de estar empleadas en el sector de las tareas domésticas y de cuidados, un nicho de mercado que les ha permitido salvar la crisis. La recesión sí tuvo un impacto negativo en la ocupación del colectivo de origen extranjero, pero no para todos por igual. Mientras que los hombres vieron reducida su ocupación -la mayoría estaba empleado en la construcción-, las mujeres no solo mantuvieron su empleo sino que la presencia de trabajadoras extranjeras en tareas domésticas aumentó: en 2014 casi tres de cada diez personas de origen extranjero ocupadas en Euskadi lo estaban en este sector, cinco de cada diez en el caso de las mujeres. «No parece desdeñable suponer que el aumento del desempleo masculino haya intensificado el acceso de la mujer al mercado laboral», interpretan desde Ikuspegi.

Nuevas incorporaciones

El sector está copado por mujeres de origen latinoamericano, sobre todo paraguayas, bolivianas y de resto de América Latina. Sin embargo, la crisis también ha hecho que colectivos de otros orígenes que antes no accedían a este sector «se hayan visto obligados a hacerlo», debido al impacto del desempleo en otros empleos y entre el colectivo masculino. Ikuspegi resalta que «el modelo inmigratorio vasco se ha afianzado durante la crisis», con mayores oportunidades laborales para las mujeres que para los hombres. Así, las mujeres de origen paraguayo tienen la tasa de actividad más alta, mientras que la más baja corresponde a la población africana, con una situación laboral «tremendamente vulnerable» y tasas de paro que se acercan al 70% entre los magrebíes y ronda el 80% para el resto de África.

El estudio subraya, sin embargo, que una tasa de actividad en mujeres magrebíes del 60% es «un dato positivo a retener» dado que «la dinámica de actividad va en incremento y posibilita inserciones no dependientes». Para ellas, el sector de las tareas domésticas ha pasado de ser «irrelevante» a ser el «principal nicho laboral».

Fuera de esta pauta se sitúan la mayoría de países de América Latina, que muestran tasas similares entre sexos en lo referente a actividad laboral. Las mujeres bolivianas, por contra, tienen una mayor actividad laboral que los hombres del país iberoamericano.

La excepción de China

En la otra cara de la moneda, China muestra unas pautas diferentes al resto de países en lo que a trabajo se refiere. La tasa de ocupación es mayor en hombres, pero ambos con porcentajes muy altos, tanto ellos (86,1%) como ellas (80%), debido a «la especialización sectorial dentro del mercado laboral del colectivo, donde el autoempleo cobra una gran relevancia, potenciando y autoconstituyéndose su propio potencial integrador».

Junto a las mujeres paraguayas, los hombres chinos son los que tienen una mayor tasa de ocupación del conjunto de procedencias analizadas. El estudio señala que en los últimos años a Euskadi «está llegando mayoritariamente población de origen latinoamericano muy feminizado», intensificándose la tendencia que ya existía antes de la crisis.

Ikuspegi constata a través de esta radiografía que «la clase media vasca siente un suelo firme, solicita inmigración y, en gran medida, una parte muy relevante de la población vasca vuelve a parámetros similares a los del comienzo de la crisis». Dicho de otra manera, «la población femenina latinoamericana es uno de los mejores indicadores de la salud económica actual de la sociedad vasca. Cuando aquella crece, la situación económica mejora o se estabiliza, y viceversa», concluye.

Fotos

Vídeos