La movilidad de la mujer, clave en el salto del Neolítico a la Edad de Bronce

Vista de una figura neolítica de una mujer de espaldas. /EFE
Vista de una figura neolítica de una mujer de espaldas. / EFE

Desempeñaron un papel clave en el desarrollo de nuevas tecnologías, y en el intercambio de objetos e ideas

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Los prehistoriadores tienen abierto un debate sobre cómo se expandieron por Europa las innovaciones tecnológicas y culturales que llevaron del Neolítico a la Edad del Bronce. Hasta ahora, la discusión se ha centrado en si los inmigrantes portadores de esas innovaciones reemplazaron a las poblaciones locales, se mezclaron con ellas o solo les transmitieron sus conocimientos. Pero hoy investigadores alemanes proponen en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ que la movilidad individual femenina pudo ser clave en ese salto cultural.

Corina Knipper, del Centro de Arqueometría Curt-Engelhorn, y su equipo han hecho análisis genéticos e isotópicos de 84 esqueletos de siete yacimientos del valle del río Lech, de hace entre 4.500 y 3.700 años, procedentes de cementerios de granjas. Y han descubierto una gran variedad en el ADNmitocondrial, que transmiten las mujeres.

«Vemos una gran diversidad de linajes femeninos, lo que ocurriría si con el tiempo muchas mujeres se trasladaran al valle del Lech desde otros lugares», señala Alissa Mittnik, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana. «Basándonos en el análisis de la proporción de isótopos de estroncio en molares, que nos permite determinar el origen geográfico, constatamos que la mayoría de las mujeres no provenía de la región», dice Knipper. Ellas nacieron en las actuales Chequia yAlemania central; ellos, cerca del río Lech. Un patrón que se repitió durante 800 años. «Sus enterramientos no difieren de los de la población nativa, lo que indica que las originariamente extranjeras se integraron en la comunidad local».

Los autores creen que desempeñaron un importante papel en el intercambio de objetos e ideas, y en el desarrollo de nuevas tecnologías. En su opinión, el hallazgo demuestra también que hay que ver los movimientos humanos de entonces desde una nueva perspectiva. «La movilidad individual fue una de las principales características de la vida en Europa central de la época», asegura Stockhammer, de la Universidad de Múnich, quien cree que sería achacable a ese fenómeno parte de lo que hasta ahora se atribuía a la migración de grupos humanos.

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