Los humanos primitivos que sobrevivieron al «invierno volcánico»

Recreación de la erupción del volcán Toba desde el espacio./Creative Commons
Recreación de la erupción del volcán Toba desde el espacio. / Creative Commons

Hace unos 74.000 años, un enorme volcán llamado Toba y situado en Sumatra cubrió de gas y cenizas toda la Tierra llevando al ser humano al borde de una extinción que un grupo de individuos refugiados en la costa sur de Sudáfrica evitó

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El «invierno volcánico» estuvo a punto de acabar con la presencia humana en la Tierra. Hace aproximadamente 74.000 años, un enorme volcán llamado Toba y situado en Sumatra (Indonesia) provocó la erupción más grande que haya ocurrido en cualquier parte del planeta en los últimos dos millones de años. El gas y las cenizas arrojadas por el colosal Toba a la atmósfera se extendieron por el mundo en cuestión de semanas y según los científicos, desencadenaron un «invierno volcánico global» que pudo haber durado décadas, dando lugar a una masiva extensión de la escasez de alimentos y con ello a la casi extinción de la especie humana.

Rastros de cenizas volcánicas hallados en el lugar arqueológico de Pinnacle Point, en la costa sur de Sudáfrica, sugieren que al menos algunos grupos de humanos primitivos sortearon las terribles consecuencias de la erupción.

Cuando el gigante Toba despertó su furia, los humanos modernos ya habían salido de África y se habían establecido al menos en Oriente Próximo e incluso en regiones más alejadas del continente africano. Ahora, algunos investigadores han propuesto que la erupción fue lo suficientemente grande como para causar un efecto invernadero inverso que enfrió la Tierra durante décadas, lo que provocó un desastre ecológico y una escasez generalizada de alimentos a la que solo un puñado de pequeñas comunidades pudo sobrevivir. Una teoría que no obstante, aún genera discusión en la comunidad científica, ya que sedimentos del lago Malaui, situado en África oriental, no presentan evidencia alguna de un cambio biológico drástico en el momento de la erupción. Asimismo, en 2009 también se descubrió un conjunto de artefactos de piedra en un yacimiento del sur de la India que sugiere que las poblaciones locales permanecieron en la región después de la erupción.

En cualquier caso, un equipo de arqueólogos ha tratado de hallar evidencias de los efectos del volcán en Pinnacle Point, una serie de cuevas donde los arqueólogos han descubierto una rica muestra de huesos, herramientas y armas dejados por humanos de la Edad de Piedra, algunos de los cuales datan de hace unos 200.000 años.

Excavación arqueológica en Pinnacle Point (Sudáfrica).
Excavación arqueológica en Pinnacle Point (Sudáfrica). / Universidad Estatal de Arizona

Salvados por las aguas

Los científicos tomaron muestras de cada centímetro de sedimento en una sección vertical de metro y medio de la excavación Vleesbaai y también analizaron muestras de capas clave en Pinnacle Point y hallaron composiciones químicas que coinciden con la ceniza de Toba encontrada en Malasia y el lago Malaui.

De esta manera, los artefactos que se encuentran justo debajo o directamente sobre los restos de ceniza no muestran ningún impacto dramático sobre la presencia humana en el lugar, lo que sugiere que a la comunidad que allí habitaba le fue bien, según señala el arqueólogo y autor principal de la investigación, Curtis Marean, de la Universidad Estatal de Arizona, en Tempe.

Dado que los habitantes de Pinnacle Point se alimentaban principalmente de mariscos y otros recursos marinos, Marean propone la teoría de que el océano pudo haber amortiguado los efectos de la erupción del volcán, evitando la escasez de recursos provocada por la enorme afectación de la fauna y flora terrestre, y permitiendo el abastecimiento de esta comunidad de humanos primitivos que halló la supervivencia en las aguas.

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