La breve pero fértil visita del primer mensajero interestelar

El viaje del asteroide 1I/2017 U1, descubierto este otoño y bautizado como ‘Oumuamua, ha brindado multitud de datos a los responsables de la Unión Astronómica Internacional

DANIEL CABORNEROMadrid

La visita a nuestro sistema solar del intruso interestelar 1I/2017 U1, un asteroide descubierto este mismo otoño y bautizado como ‘Oumuamua, ha brindado la oportunidad de recabar multitud de datos a los responsables de la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés).

El resultado de sus observaciones, tras su hallazgo con el telescopio Pan-STARRS1 en Hawái (EE UU), se ha publicado recientemente en la revista Nature; de esta forma, se ha comprobado que ‘Oumuamua ha estado viajando durante varios millones de años a través del espacio antes de toparse con el Sol y con su retahíla de planetas alrededor.

La IAU ha determinado que el asteroide hizo su recorrido más próximo al Sol el 9 de septiembre y que se acercó a menos de 24 millones de kilómetros de la Tierra el 14 de octubre. Recorrió esa distancia, que es aproximadamente 60 veces la que hay entre nuestro planeta y la Luna, a una velocidad como mínimo de 95.000 km/h al precipitarse hacia el sistema solar exterior.

Al inicio de su intrusión, fue reconocido como procedente de fuera de nuestro sistema debido a su órbita hiperbólica, clasificándose como cometa; pero los astrónomos constataron el 17 de septiembre que no se comportaba como tal en su cercanía al Sol, así que fue recategorizado como asteroide interestelar 1I/2017 U1 antes de retomar su periplo. Ahí, el equipo de investigadores logró que el Comité Ejecutivo de la IAU le asignara el nombre hawaiano de ‘Oumuamua, cuyo significado más acertado es "el primer mensajero que llega de lejos".

Asimismo, el Observatorio Europeo Austral utilizó su sistema de grandes telescopios (VLT) para medir órbita, brillo, color y velocidad de este objeto extrasolar con una precisión inaudita. Por ejemplo, ‘Oumuamua variaba drásticamente su brillo (en un factor de diez) a medida que giraba sobre su eje, algo que sucedía cada 7,3 horas; e incluso se documentaron picos de velocidad de 158.360 km/h.

De color rojo extintor

Su fortuito paso cercano a la Tierra captó la atención en todo el mundo; así, con el telescopio WIYN del Observatorio Nacional Kitt Peak (en Tucson, Arizona) y con el Telescopio Óptico Nórdico en las Islas Canarias se corroboró que, pese a sus lejanos orígenes, 1I/2017 U1 tenía un tamaño, rotación y color similares a los de asteroides en nuestro sistema solar.

A tenor de su brillo cambiante, este otro estudio planteó que ‘Oumuamua era muy alargado y sus dimensiones respondían a 30m x 30m x 180m, unas dos veces la altura de la Estatua de la Libertad. "Su forma es similar a las proporciones de un extintor de incendios, aunque no es tan rojo como eso", bromeó David Jewitt, profesor de astronomía en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

"Con una forma tan alargada, probablemente necesite una pequeña fuerza cohesiva para mantenerlo unido. Pero eso no es realmente inusual. Lo más notable de ‘Oumuamua es, a excepción de su forma, que es familiar y físicamente nada especial", reiteró Jayadev Rajagopal, del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica.

Ambos astrónomos, además, han insistido en la semejanza de ‘Oumuamua con rocas y astros que salieron despedidos desde nuestro sistema hacia órbitas cada vez más excéntricas cuando los planetas gigantes se formaron. Mientras algunos asteroides y cometas impactaron en planetas interiores dejando cráteres, ce cree que otros fueron expulsados del sistema solar por completo.

"Esto puede proporcionar la primera evidencia directa de que los sistemas planetarios alrededor de otras estrellas expulsaron objetos a medida que se formaron", comentó Rajagopal antes de estimar que hay unos 10.000 objetos del tamaño de ‘Oumuamua más cercanos al Sol que Neptuno. "Cada uno recorre el sistema solar en aproximadamente diez años; y, cada diez años más o menos, tenemos un grupo completamente nuevo de estos objetos, algunos de los cuales esperamos poder ver", explicó Jewitt.

"Teniendo en cuenta el creciente interés en la observación y determinación de la órbita de los asteroides, se espera que el descubrimiento de ‘Oumuamua se una pronto al hallazgo de más intrusos que ingresan al sistema solar interior desde la región interestelar. El plan para su designación está listo, mientras que el procedimiento para asignarles un nombre, similar al que se usa para los planetas menores, pronto será decidido", dijo la propia IAU en una nota de prensa.

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