«Chicos y chicas deben hacer lo que quieran, sin miedo»

Uxue Almiñana juega de «lateral derecho o de central» en el Bilboko Merced San Inazio./Yvonne Fernández
Uxue Almiñana juega de «lateral derecho o de central» en el Bilboko Merced San Inazio. / Yvonne Fernández

Uxue Alminaña juega al fútbol y demuestra, de obra y de palabra, que los sueños en la infancia no entienden de estereotipos

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Una vez, cuando era pequeña, Uxue Almiñana estaba jugando al fútbol en el parque. De repente, una observadora, también chiquitina, se acercó a ella con esa curiosidad infantil que no sabe de diplomacias y le preguntó a quemarropa: «¿Eres un niño o una niña? Porque es que las niñas no juegan al fútbol...». «¿Cómo qué no? ¿Quién dice eso?», le contestó Uxue, estupefacta.

Ha pasado mucho tiempo de aquello. Ahora Uxue tiene ya 11 años y juega en el Bilboko Merced San Inazio «de lateral derecho o de central». «Es un equipo de chicas», aclara a pie de campo, mientras se ajusta una bota. «Lo digo porque no siempre ha sido así. Cuando empecé a jugar, con 5 años, lo tuve que hacer en un equipo de chicos. Estuve muy a gusto. Nos llevábamos bien y había otras dos chicas. Pero luego crecí y ya no podía seguir con ellos...», relata como una deportista profesional. Ella y otras dos compañeras se integraron entonces en un equipo femenino. Los que conocen a Uxue dicen que, a raíz del cambio, mejoró mucho su juego. Y también se acabaron los problemas de no poder compartir vestuario con sus compañeros. «Siempre andaba buscando un lugar libre para cambiarse, como el cuartito del árbitro», indica su madre, Iratxe, que la ha acompañado al entrenamiento en el campo de fútbol de San Ignacio, un lugar atestado de chavales y chavalas de distintas edades que se reparten el rectángulo de césped.

– Pero unas zonas del campo son mejores que otras... ¿No os dejarán a las chicas las peores, no?

– ¡Qué va! Vamos rotando.

Uxue lo dice como si tal injusticia no pudiese ocurrir, así que borra la pregunta de su cabeza en un santiamén y se prepara para la siguiente, como si fuese una portera antes de que le lancen un penalti. Cerca de ella, pero a una distancia prudencial, están sus compañeras de equipo, que buscan balones, revuelven en un montón de sudaderas... y tratan de escuchar algo de lo que Uxue está diciendo. ¿Por curiosidad? Bueno, sí, pero, sobre todo, para comprobar que responde bien a la prensa, ya que momentos antes han ‘asesorado’ a Uxue sobre la mejor manera de afrontar su primera entrevista como futbolista para EL CORREO. «Ja, ja, ja... Hace un rato, en el vestuario, han estado fingiendo que eran periodistas y haciéndome preguntas, a ver qué decía», desvela Uxue.

– ¿Y qué te han preguntado?

– Cosas fáciles. De dónde soy, qué opino del fútbol femenino...

– Buena pregunta, me la quedo. ¿Qué opinas?

– ¡Pues que es igual que el masculino, pero con chicas! Hay cosas del fútbol que no me gustan, como que los chicos futbolistas ganen más dinero o que no haya mujeres árbitros (sólo pueden ser linieres ). Me gustaría ver algún día a alguna.

– ¿Crees que será pronto?

– ¡Claro!

Ella es todo optimismo, aunque alguna hebra de cruda realidad le cruza la cabeza. Pensando en lo que quiere ser de mayor, dice que le gustaría estudiar Magisterio Deportivo, ya que vivir del fútbol siendo una chica «parece algo difícil». Tiene muy presente que hasta su ídolo y referente, la futbolista Irene Paredes –«es vasca, antes estaba en el Athletic y ahora en el PSG», informa–, «tiene que estudiar una carrera» porque a las jugadoras de equipos femeninos «no les pagan como a Cristiano Ronaldo»: «Que a mí él no me gusta nada, ¿eh? Yo soy más del Athletic», apostilla.

En un momento dado, se hace un silencio y parece que la conversación toca a su fin. Pero Uxue se queda pensando y, antes de estrechar la mano de la periodista para despedirse, se ve en la necesidad de añadir algo: «Hay un chaval que quería hacer gimnasia rítmica. Pero, antes de empezar, se agobió y se desapuntó. Lo que quiero decir es que chicos y chicas tienen que hacer lo que quieran, sin miedo. Es como lo que me dice el entrenador, que no tenga miedo y vaya a por el balón... Y así con todo». Con este final de entrevista, a ver quién tiene agallas para decir que Uxue no hace unos remates inapelables.

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