Calzarte con residuos

Un par de zapatos de El Naturalista. /
Un par de zapatos de El Naturalista.

Velas de barco, algas o conchas hallan una segunda vida en el sector del calzado gracias a firmas como El Naturalista

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

La textil es la segunda industria más contaminante después del petróleo. Razón por la que algunas marcas como El Naturalista han hecho de la lucha por la sostenibilidad su prioridad, utilizando los residuos como un recurso diferenciador. Velas, conchas, algas y trenzas recicladas, entre otros, dan vida a nuevos materiales de gran calidad, multiplicando hasta por siete los estandares de durabilidad de la Unión Europea.

Los residuos son una nueva oportunidad para ellos. "Cuando rompes un bloqueo a la hora de probar y crear ya no paras", asegura Juan de la Peña, Director internacional de ventas de El Naturalista. Cada cuatro años un velero cambia sus velas para una mejor navegación. ¿Por qué no aprovecharlas? Se asociaron con Dvelas, que es una empresa que recoge las velas retiradas para convertirlo en mobiliario, y con sus sobrantes El Naturalista confecciona un tejido de larga durabilidad para un concepto de zapato único.

Con algas marinas realizan calzados veganos, consiguiendo un tejido muy similar a la lona al mezclarlo con celulosa. Se fabrica según un proceso ecológico que permite obtener una fibra pura, natural y biológicamente degradable. Este tejido está elaborado a partir de un 83% de algodón y 17% de hilatura de seacell -el nombre dado a la fibra concebida a partir de algas y celulosa-. A partir de un tipo de algas que crece en los fiordos de Islandia -tienen abundancia y más industria-, se ha creado un tejido innovador que mantiene las propiedas revitalizantes de las algas en los propios zapatos. Un proceso ecológico que ha servido también para crear cremas protectoras para el calzado.

Su línea vegana no contiene ningún producto de origen animal, ni en la piel, ni en el forro, ni en los tratamientos y acabados. Están hechos con material textil de alta calidad, en su mayoría microfibras, y su interior libre de cromo. Además, el forro de sus botas ya es 100% de bambú.

Las suelas no se quedan atrás. Son de caucho con reciclado de conchas de moluscos como alternativa al deshecho de las toneladas de conchas originadas en el proceso productivo de empresas conserveras en Galicia (también se usan para la creación de tinta). Sirven de protección para los moluscos marinos y también para los zapatos. También usan coral. Son dos excelentes alternativas para la creación de suelas clásicas o con neumáticos. Este último es un proceso que se vende como sostenible pero tiene un consumo energético brutal y es muy tóxico.

Las plantillas que usan son extraíbles, anatómicas, de corcho reciclado o cuero reciclado cosido a mano. El zapato se adapta a la forma del pie sin deformarse, así la sensación de comodidad es mayor. El forro más biodegradable y por lo tanto mucho más sostenible, mientras que las tintas de las pieles -100% españolas- tienen base de agua residual.

Calzados de El Naturalista.

Socialmente comprometidos

Las personas han sido en todo momento nuestra razón de ser y de existir. Tenemos claro que los zapatos son el medio para cumplir nuestro sueño: ser agentes de transformación social. "La Responsabilidad Social Corporativa es el pilar de nuestra filosofía y de cada una de nuestras acciones. Estamos comprometidos con ello", afirma De la Peña.

Sus fábricas están en Arnedo (La Rioja), con unos 200 trabajadores, y en Tánger, rondando los 800. Escogieron Marruecos por las garantías sociales que no había en sistios como Asia o Europa del Este. "El coste por trabajador es más alto, pero lo preferimos".

Además, su movimiento webelieveinpeople.org apoya proyectos sociales, la mayoría destinados a la infancia, gracias a la donación del 2,14% de sus beneficios. Al comprar un par de zapatos de la firma te adjuntas los datos para que el comprador se meta en la página web para elegir donde donar ese dinero. Además, para el manipulado de las etiquetas y otros detalles se contrata a disminuidos psíquicos.

Desde luego, es necesario un cambio de la forma de consumir y dar apoyo a las firmas responsables es una buena opción.

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