El avión del Rey sufrió una alerta por colisión cuando iba a recoger al monarca a San Sebastián

El avión del Rey fotografiado ese mismo día, el 5 de mayo, en Hondarribia./Juan Miguel Anatol @jmanatol
El avión del Rey fotografiado ese mismo día, el 5 de mayo, en Hondarribia. / Juan Miguel Anatol @jmanatol

Una avioneta se acercó a 900 metros de la aeronave oficial en el cielo de Gipuzkoa, mientras Felipe VI inauguraba en Bilbao una exposición el 5 de mayo

JOSU GARCÍA

Uno de los cinco aviones que el Rey utiliza para sus desplazamientos de corto radio, un ‘Falcon-900’ pilotado por miembros de las Fuerzas Armadas, sufrió una situación de alerta en cabina el 5 de mayo del año pasado, cuando estaba a punto de tomar tierra en el aeropuerto de Hondarribia. Felipe VI no se encontraba a bordo, ya que había desembarcado dos horas antes en Bilbao para acudir a la inauguración de una exposición en la Torre Iberdrola, pero había dado órdenes para que fuera recogido en la terminal guipuzcoana esa misma tarde. La alarma por colisión saltó porque una avioneta privada se aproximó peligrosamente al aparato de la Casa Real por la impericia de su tripulante. La aeronave oficial tuvo que realizar una maniobra «evasiva» para salir indemne de la contingencia, según se recoge en la investigación oficial de este incidente, a la que ha tenido acceso EL CORREO.

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea abrió un expediente nada más conocer el suceso, a instancias del controlador aéreo que estaba en la torre del aeródromo de Hondarribia en ese momento. El procedimiento se cerró hace sólo unas semanas y, entre sus conclusiones, revela que ambos aviones estuvieron a una distancia lateral inferior a un kilómetro (unos 900 metros), y de unos 30 metros en vertical. El informe exculpa de cualquier responsabilidad tanto a los controladores como a los pilotos del ‘Falcon-900’. Toda la culpa del incidente recae sobre el ocupante de la avioneta, que no obedeció las órdenes de la torre de control.

El incidente tuvo lugar durante la última visita de Felipe VI a Bilbao. El Rey aterrizó en Loiu un poco antes de las diez de la mañana. Su agenda oficial para ese día incluía un acto en la Torre Iberdrola, donde visitó la exposición. Allí fue recibido por el máximo responsable de la compañía eléctrica, José Ignacio Sánchez Galán, en presencia del diputado general, Unai Rementeria, y el alcalde, Juan María Aburto. Posteriormente, el monarca tenía previsto desplazarse a San Sebastián para asistir a la conmemoración del 70 aniversario de la fundación de la Asociación Española de Fabricantes de Máquina-Herramienta (AFM). Allí se encontraría con el lehendakari, Iñigo Urkullu.

Una avioneta BE35, como la implicada.
Una avioneta BE35, como la implicada. / Juergen Lehle (wikipedia)

Un vuelo de 15 minutos

La comitiva del Rey optó por viajar hasta San Sebastián por carretera. El ‘Falcon-900’, sin embargo, no se quedó en Loiu, sino que se dirigió a Hondarribia para recoger posteriormente a Felipe VI. Fue en ese corto trayecto, menos de un cuarto de hora, cuando se produjo el incidente. Sucedió a las 12.02 horas. El monarca estaba aún en Bilbao, tras finalizar la visita a la exposición.

Flota de la Casa Real

5 aviones
‘Falcon-900B’ tiene la Casa Real a su disposición, además de dos ‘Airbus 310’.

Todo sucedió cuando una avioneta ‘Beechcraft Bonanza 35’ (BE35), procedente de Biarritz, comenzó a amenazar la trayectoria del aparato oficial. La primera de las aeronaves volaba en visual (es decir, prescindiendo de las radioayudas básicas de aproximación). En un momento dado, el controlador ordena al aparato de recreo que se dirija hacia un punto ubicado en las proximidades de San Juan de Luz para esperar el paso del otro avión.

Su tripulante, sin embargo, desoye el aviso y prosigue con su rumbo. Con posterioridad, en sus alegaciones, argumentó que «confundió» el lugar hacia el que le habían orientado. La maniobra evasiva del avión del Rey se produce en el momento en el que salta el TCAS en su nivel de alerta más alto, el cuarto (RA). Tras el incidente, el controlador abronca al piloto de recreo, que asumió su error en todo momento. Por ahora se desconoce si ha sido sancionado. El avión oficial aterrizó poco después, sin más sobresaltos.

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