El aterrador relato de dos víctimas de trata en Oviedo: «Ganamos 700 euros y nos obligaron a comérnoslos»

Los acusados a la entrada del juicio. /Pablo Lorenzana
Los acusados a la entrada del juicio. / Pablo Lorenzana

El clan de los Sandulache, la mayor red de tráfico de seres humanos del norte de España, castigaba a las chicas con palizas, violaciones y mutilaciones

CECILIA PÉREZ

Violaciones, abortos, palizas indiscriminadas, obligadas a comer dinero, amputaciones de miembros con una catana, es la brutal lista de agresiones que este lunes relataron dos de las víctimas de la red criminal de trata de seres humanos liderada por los hermanos Sandulache. Ellos negaron todos los hechos y salieron en libertad, de momento, porque cuando fueron detenidos por estos hechos, en 2013, pagaron una fianza de 30.0000 euros. Ellas los describieron con detalle en una vista oral que continuará mañana a partir de las diez y media de la mañana en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial.

La vista oral de la considerada por la Policía Nacional como la red criminal de trata de seres humanos «más operativa» del norte de España se celebró en la mañana de lunes. Un juicio duro en el que dos de las víctimas del conocido como clan de los Sandulache describieron con todo detalle las aberraciones sufridas por parte de los líderes de esta organización.

Curiosamente, estas mismas víctimas están acusadas también por sendos delitos de trata de seres humanos. Ellas se defendieron argumentando que los hermanos Cristian y Sebastian Sandulache les obligaron a ello. «Yo solo les decía a las chicas que hiciesen lo que pedía Christian para que no me pegaran», explicó ante la sala una de las chicas.

Visiblemente nerviosa y en ocasiones superada por el llanto no titubeó a la hora de responder a las preguntas de Fiscalía, de la acusación particular y de su defensa. No quiso contestar al abogado de los acusados. Su testimonio, digno de una película de terror, no dejó indiferente a nadie. «Vine a España de Rumanía con Cristian porque éramos novios. Me enamoré y solo quería formar una familia», explicó ante la sala. Su historia se truncó en cuanto pisó territorio nacional. Sin documentación, sin teléfono propio y amenzada de muerte, relató cómo fue obligada a ejercer la prostitución por el que se consideraba su novio. «Me daba palizas y amenazaba con violar a mi hermana que tenía diez años menos que yo, con quemar viva a mi abuela y con cortarme en pedazos y meterme en un saco».

El tema del dinero era lo que más preocupaba a los cabecillas de la red. El control sobre las once jóvenes que fueron obligadas a prostiuirse era total. «Teníamos que informar todos los días de cómo había ido el trabajo y entregar el dinero en mano». Una de las víctimas relató como una noche, en la que solo habían recaudado 700 euros, les obligaron a comer los billetes. «Nos dijeron que eso no era dinero entonces nos trajeron agua para que pudiéramos tragarlo mejor y nos obligaron a comérnoslo», relató entre llantos una de las víctimas.

A ella y a otras jóvenes tambén las obligaron a abortar. «Aborté de quince semanas», expuso. En su relato ante la jueza explicó que después de cada paliza era obligada a mantener relaciones sexuales contra su voluntad con Cristian Sandulache. «Yo pensaba que era algo normal».

Esta testigo, víctima y también acusada aseguró que «éramos propiedad privada» y que «si nos queríamos ir nos pegaban». Negó tener ningún tipo de «ventaja» sobre el resto de las chicas por ser novia de uno de los cabecillas. «Era la que más palizas recibía, no tenía derecho a llorar, ni a gritar, tenía que llorar en silencio».

Durante el juicio, otra de las víctimas y también acusada, que se enfrenta a ocho años de prisión, relató como a una de las chicas le llegaron a cortar el brazo con una catana y como a otra, «al soportar mejor los golpes» porque en Rumanía había sido compatidora de lucha libre «la pegaban con más fuerza». Una de esas palizas la llevó hasta el hospital y la dejó una semana sin poder moverse de la cama debido a los golpes.

Al finalizar la sesión de hoy, los hermanos Sandulache abandonaron la sala, libres, porque a pesar de que fueron detenidos en 2013 por estos delitos solo pasaron cinco días entre rejas. Pagaron una fianza de 30.000 euros y salieron en libertad. La Fiscalía recurrió, por aquel entonces, en apelación a la Audiencia Provincial para que la prisión fuera incondicional pero no llegó a resolverse, por lo que su condena o no dependerá del juicio que se celebra estos días. Lejos de abandonar su carrera delictiva, fueron de nuevo detenidos por los mismos hechos en diciembre pasado. También pagaron fianza.

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