Ser ertzaina tiene tirón, pero no tanto

Abrazos tras la obtención de credenciales en Arkaute. /IGOR AIZPURU
Abrazos tras la obtención de credenciales en Arkaute. / IGOR AIZPURU

El Gobierno vasco quiere atraer a más aspirantes a las OPE de la Policía autonómica, inmersa en un proceso de renovación generacional

DAVID S.OLABARRI

La Ertzaintza ha emprendido un ambicioso plan de renovación generacional que incluye la incorporación de unos 1.200 nuevos agentes hasta 2021. No se trata de un capricho. Es, más bien, una necesidad acuciante. La Policía vasca está perdiendo efectivos año tras año y más de la mitad de la plantilla –que en la actualidad se encuentra en 7.450 efectivos sobre los 8.000 que en teoría debería tener– se jubilará en los próximos diez años. Hace falta savia nueva y el Departamento vasco de Seguridad lleva ya varios años convocando nuevas promociones para tratar de garantizar ese relevo.

Pero hay un problema: aunque la profesión de ertzaina aún atrae a un importante número de aspirantes, a las últimas Ofertas Públicas de Empleo (OPE) no se han presentado tantos candidatos como serían necesarios para garantizar la correcta renovación del Cuerpo, que además se ha visto ralentizada por la disputa judicial mantenida hasta el pasado año con el Gobierno central por las tasas de reposición de funcionarios. Además, hay otro dato que ahonda en la idea de que no se consiguen atraer los suficientes aspirantes. Una buena parte de quienes hicieron los exámenes del último proceso selectivo ya se habían presentado a las anteriores promociones de la Policía autonómica o a alguna de las convocatorias abiertas para cubrir vacantes en las policías locales de Euskadi, que también se enfrentarán a una importante cascada de jubilaciones en los próximos años.

«Una parte de la sociedad no conoce el trabajo que se hace en la Ertzaintza»

«Una parte de la sociedad no conoce el trabajo que se hace en la Ertzaintza» Malentxo Arruabarrena, Directora de Arkaute

En otras palabras, se trata de un grupo de personas que, en un alto porcentaje, conseguirá previsiblemente la plaza de funcionario en un futuro más o menos próximo. Pero las necesidades de regeneración en la Ertzaintza van a seguir ahí durante una larga temporada y hace falta atraer «a nuevos aspirantes».

Solicitudes de acceso a la Ertzaintza

Malentxo Arruabarrena, directora de Arkaute, la Academia vasca de Policía y Emergencias, considera que, en el fondo, se trata de un asunto de simple desconocimiento. «El problema es que una parte de la sociedad no conoce el trabajo que se hace dentro de la Ertzaintza. Nos quedamos con la típica imagen de una patrulla en la calle, con la imagen clásica de un policía. Y no se tiene en cuenta la proyección interna y todas las posibilidades que existen, por ejemplo, en la Policía Científica o en la de Investigación Criminal», explica Arruabarrena en una conversación con EL CORREO.

Las cifras son bastante elocuentes. En la última promoción, la 27, convocada en diciembre del pasado año para cubrir 300 plazas, se presentaron 3.741 personas. El número de aspirantes es similar al que se contabilizó seis meses antes en el anterior proceso selectivo, cuando se recibieron 3.631 matrículas para 250 puestos de funcionario. Pero se trata de un registro claramente inferior a los 5.756 aspirantes que se presentaron en 2014, cuando se convocó la promoción 24, para optar a una de las 120 plazas ofertadas después de cuatro años de parón en la renovación generacional. Nada que ver, en todo caso, con las 9.050 personas que pagaron la matrícula en 1993.

Vocación o tranquilidad

¿Cómo se explica este estancamiento en el número de personas que oposita para convertirse en ertzaina? La directora de Arkaute explica que una parte importante de los ciudadanos que no consiguieron plaza en 2014 se presentaron después a las siguientes OPE. Es decir, muchos candidatos tienen «muy claro» que quieren ser policías y se preparan para ello. De hecho, un rasgo común de los integrantes de la promoción 26, que se encuentra en la actualidad formándose en la academia, es que tienen familiares o conocidos con vínculos directos con la Policía autonómica.

En este contexto, el reto es conseguir abrir a la sociedad la profesión de ertzaina, un trabajo «duro pero muy bonito y apasionante». Arruabarrena afirma que entre los aspirantes suele haber «de todo»: desde profesionales vocacionales hasta quienes buscan la tranquilidad que proporciona un trabajo seguro. Sin embargo, rechaza la idea extendida de que una gran parte de opositores se presentó a las pruebas como consecuencia de la crisis.

Evolución
En las últimas promociones ha disminuido el número de aspirantes
Mismas personas
Una parte de quienes se presentan lo han intentado en otros procesos selectivos, también en las policías locales

También apunta que hay aspirantes «de todo el espectro político», incluida la izquierda abertzale, y recalca que la amenaza que ETA ejerció sobre el Cuerpo hace años ha dejado de influir en los futuros policías. De hecho, en los seis años en los que ella lleva al frente de la Academia de Arkaute no ha encontrado a nadie que le diga que «se ha equivocado, que ese trabajo no le gusta. Los alumnos se sorprenden cuando ven lo variada que es esta profesión», incide la directora, antes de confesar que ella misma se ha «enamorado» de su trabajo formativo.

Arruabarrena señala otro reto: conseguir atraer a más mujeres. En la actualidad, son un 12% del total de la plantilla. Un registro claramente insuficiente a pesar de los esfuerzos promocionales que está realizando la consejería que dirige Estefanía Beltrán de Heredia y a pesar de que en el último proceso selectivo este porcentaje ya ascendió hasta el 26%. Numerosas ertzainas que ingresan en la institución reconocen que se animan a presentarse porque conocen la profesión a través de sus vínculos personales. «Lo que tenemos que conseguir es que la sociedad vea este trabajo como lo que es: apasionante y bonito», concluye Arruabarrena.

De la obligación de haber cumplido el servicio militar a la edad máxima de 35 años

Las 27 promociones de la Ertzaintza que se han convocado desde 1981 no han impuesto siempre los mismos requisitos a las personas que querían convertirse en agentes. Las condiciones planteadas en las distintas OPE han ido variando en función también de los impulsos políticos o de los distintos momentos sociales.

Por ejemplo, uno de los requisitos de la primera promoción de la Policía vasca, que se convocó en 1981, era que todos sus aspirantes hubiesen realizado el servicio militar. Un detalle que, en la práctica, dejó fuera a todas las mujeres, que sólo pudieron empezar a incorporarse en el segundo proceso selectivo. En la tercera promoción se produjo otro hecho inusual, cuando 90 berrocis –todos hombres escogidos entre personas afines al PNV– entraron a formar parte de la Ertzaintza sin pasar las pruebas oficiales.

Desde 1982, en diversas convocatorias se ha reservado un cupo para mujeres con el fin de paliar uno de los déficits que arrastra la Policía vasca. Sin embargo, en 2010 la Justicia dio la razón a unos aspirantes y anuló estas reservas de plaza. La idea del Departamento de Seguridad, en todo caso, es incluir estos cupos en la futura Ley de Policía, que debería aprobarse esta legislatura, para proporcionar la cobertura legal necesaria a esta medida.

La primera vez que se exigió a una buena parte de los candidatos tener el perfil 1 de euskera fue en 2001. En la actualidad se pide que la mitad de los funcionarios que consiguen la plaza tengan ya este nivel de euskera. Aunque la directora de Arkaute, Malentxo Arruabarrena, apunta que la mayoría de los que entran tienen ya el PL-1. «Es la evolución natural de la sociedad», explica.

Del mismo modo, a los futuros ertzainas se les exige que tenga como mínimo el título básico de la ESO. Sin embargo, la mayor parte de los que empiezan su proceso formativo en la Academia de Arkaute tiene estudios superiores. La necesidad de tener estudios de mayor nivel –ya sea en centros de formación profesional o universitarios– es otro de los aspectos que se pretende recoger en la futura Ley de Policía.

La edad mínima y la máxima para ingresar en la Ertzaintza –en la actualidad el tope son 35 años– también ha variado en las últimas décadas, pero lo cierto es que siempre ha existido este requisito. Se trata de un asunto que ha estado judicializado por los recursos de varios aspirantes que superaban esta edad y en el que los jueces europeos han avalado la postura del Gobierno vasco.

La altura exigida también ha experimentado cambios. Al principio se pedía 1,72 metros para los hombres y 1,62 para las mujeres. Hoy en día se pide 1,65 y 1,60 respectivamente.

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