Te contamos el artículo 155 y el libro de la autoescuela... en palabras sencillas

Te contamos el artículo 155 y el libro de la autoescuela... en palabras sencillas
Ilustración: Josemi Benítez

Una de cada tres personas no comprende bien los documentos institucionales, judiciales... La alternativa es la lectura fácil, decir lo mismo con palabras sencillas, un movimiento al que están adhiriendo cada vez más administraciones

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

«Ningún español puede perder la nacionalidad española». «Está prohibida la tortura, la humillación y la pena de muerte». «Nadie puede abrir tus cartas, leer tu correo electrónico o escuchar tus llamadas de teléfono sin permiso». «Las personas tienen derecho a reunirse sin armas y sin provocar violencia». «Algunas personas tienen prohibido ser diputados o senadores, por ejemplo los jueces, los militares, los policías y los guardias civiles»... Todo esto está recogido en la Constitución española. Las palabras exactas no son éstas, pero el sentido, sí.

Ésta es una redacción alternativa, adaptada a la lectura fácil, una necesidad para las personas con dificultad lectora y una ayuda para cualquiera, porque hay que estar muy preparado para entender lo siguiente: «Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el artículo 14 y la Sección 1ª del Capítulo Segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Este último recurso será aplicable a la objeción de conciencia reconocida en el artículo 30». Así, nada menos, reza el artículo 53.2 de la Constitución... En otras palabras... mucho más sencillas: «Las personas pueden pedir la protección de los jueces cuando las instituciones no han respetado sus derechos y libertades más importantes. Estos juicios deben atenderse antes que ningún otro y deben ser rápidos. Por ejemplo, el derecho a expresarse o practicar tu religión».

Una de cada tres personas no sería capaz de entender la primera versión. Ese 30% es el porcentaje de personas con dificultades lectoras que se calcula que existe. El dato lo aporta Blanca Mata, responsable de la entidad Lectura Fácil Euskadi-Irakurketa Erraza, y aplaude la adaptación a lectura fácil de la Constitución. «Es una norma fundamental que toda la ciudadanía debería conocer. Además, hay que estudiarla para muchas oposiciones y hay oposiciones a las que pueden presentarse personas con dificultades de comprensión que no podrían estudiar el texto original». No solo ellos. «Hay textos de juzgados que incluso gente con carrera apenas podría descifrar». En este sentido, Mata destaca la senda abierta en Asturias, «donde ya se han adaptado a lectura fácil algunas sentencias en las cuales la persona juzgada tenía dificultades lectoras».

La avanzadilla, los nórdicos

La lectura fácil es un concepto relativamente novedoso aquí, pero «en los países nórdicos y en Estados Unidos este movimiento empezó en años 70». Ahora Mata señala a países de Latinoamérica como la referencia en los avances que se están dando. «El Tribunal Supremio de Chile, por ejemplo, ya está abogando por el lenguaje claro». Que no es exactamente lo mismo que la lectura fácil, dirigida exclusivamente a personas con dificultades lectoras, sino que tiene vocación de incluir al conjunto de la sociedad. «En definitiva se trata de que las administraciones elaboren normas y textos en lenguaje sencillo y comprensible».

Aquí muchas administraciones ya lo están haciendo. «En la web Irekia del Gobierno vasco el programa de ayudas económicas a familias con hijos a cargo, que tiene mucha demanda, está escrito también en lectura fácil». La Diputación de Bizkaia adaptó a este lenguaje su Norma de Transparencia: «La palabra transparencia está de moda, pero no basta con poner un cristal para que la gente vea lo que haces, porque si ese cristal está sucio no sirve de mucho, y lo que ocurre a veces con estas webs es que te metes y es complicadísimo buscar algo y cuando lo encuentras está redactado de tal manera que es difícil entenderlo». Y el Ayuntamiento de Bilbao ha puesto en marcha «un plan pionero» a varios años que pretende involucrar a todas las áreas. «Documentos en los que se explica el matrimonio civil, cómo funciona la oficina de objetos perdidos, cómo pedir una licencia de obra... ya están adaptados al lenguaje fácil».

A continuación diez ejemplos de textos originales extraídos de leyes, folletos de administraciones, sentencias... y su traducción a lenguaje sencillo (para ver la versión en lectura fácil hay que pinchar en la parte inferior del texto original).

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