«Todos mis animales están castrados, es por su bien»

«Hay miles de cerdos y gallinas que no ven la luz del sol». / A. Di lolli

«Los políticos se fotografían con su perro para dárselas de amigos de los animales, pero solo lo hacen para obtener votos», asegura Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista

ARANTZA FURUNDARENA

Bien sea por desprecio o por exceso de mimo, rara vez el ser humano entabla una relación equilibrada con los animales. Tal vez nuestro presunto amor hacia ellos sea siempre un amor mal entendido. Silvia Barquero, madrileña de 43 años, casada, sin hijos pero con cinco mascotas, preside el Partido Animalista (PACMA), es vegana y su objetivo en la vida es evitar que los animales sufran, igual que Clarice Starling (Jodie Foster) necesitaba silenciar los chillidos de los corderos...

Barquero acaba de resumir sus 15 años de activismo en el libro ‘Animales. La revolución pendiente’, prologado por el actor Dani Rovira.

–¿Tratamos mejor a los animales que hace 15 años?

–Sin duda. Ahora hay mucha gente concienciada. Hemos conseguido grandes avances como la prohibición del toro de la Vega, pero España es un país donde todavía se ahorcan galgos y se matan toros en plazas públicas.

–También se castra a las mascotas.

–Nosotros somos partidarios de medidas de control poblacional de animales abandonados.

–¿El amor a los animales pasa por cortarle los testículos a tu perro?

–La esterilización es un método recomendado por los veterinarios. Yo no hablaría de amor, hablaría de respeto. En España se abandona una media de 150.000 animales al año. Lo mejor para evitar ese sacrificio masivo es la esterilización. Ellos además no lo viven como algo negativo.

¿Se lo ha preguntado?

–Lo sé. Todos mis animales están esterilizados. Llámelo castrar si quiere. No pueden tener descendencia. Y es una cuestión de responsabilidad. Es que se están sacrificando por decenas de miles todos los años. Convivo con cuatro gatos y con un perro. Y al perro le quitaron los testículos. Lo consulté con mi veterinario y está contrastado, es beneficioso.

–¿El auténtico respeto a los animales no debería traducirse en que el perro volviera a ser lobo?

–Yo tengo animales porque me los he encontrado abandonados en la calle. Ya existían y los he ayudado y han pasado a formar parte de mi familia. Pero no tenía la necesidad de convivir con ellos. Los he rescatado por darles una segunda oportunidad. El ser humano se ha pasado miles de años domesticando animales, hemos llegado a este punto y no creo que haya vuelta atrás. Ahora somos responsables de ellos. Mi objetivo es acabar con el sufrimiento de los animales.

¿Sufre una mascota cuando la visten ridículamente o tiene que aguantarse sus necesidades?

–Yo desde luego no les pongo a mis animales chaquetitas ni lacitos. Convivo en un entorno rural y con los que he recogido de la calle, un perfil social que cada vez abunda más. Por eso es tan importante encontrar a la familia más idónea para cada animal.

–¿Es inevitable que el hombre abuse de los animales?

–La expresión máxima de ese abuso es la ganadería industrial. El ejemplo de dominación del ser humano sin ningún tipo de consideración. Mantener a cientos de miles de cerdos hacinados en granjas en las que no se pueden mover ni ver la luz del sol o a gallinas que se ven obligadas a vivir en el espacio de un folio... A eso le llama la industria bienestar animal. Ahí tendríamos que poner el foco.

–Mucho más que en las corridas de toros ¿no?

–En eso estamos de acuerdo, porque los toros ya se deberían haber acabado hace tiempo. Somos el primer productor de cerdos de Europa. El 40% de los acuíferos catalanes está contaminado por los purines. Nos hemos convertido en un auténtico vertedero. A los pobres cochinillos se les amputan los testículos para evitar el canibalismo que se produce cuando viven hacinados.

–¿Pero no decía que la castración...?

–No es lo mismo. Se les amputan sin anestesia, con unas tenazas. Una auténtica barbarie. Para eso he escrito el libro, para que la gente abra los ojos a una realidad oculta.

–¿A usted un encierro de San Fermín qué le dice?

–Veo sufrimiento, tortura y muerte.

–¿En unos toros que corren por la calle?

–El toro termina muriendo. Están corriendo hacia la muerte. Quédese con esa frase.

–¿Ha visitado alguna ganadería de bravo?

–He debatido con ganaderos, toreros...

Y habrá notado que quieren a sus animales.

–Pero es un amor mal entendido. Yo a mi perro no lo mataría a espadazos. Entienden de manera perversa la crianza de un animal para darle ese fin terrible. Por suerte solo el 10% de los españoles acudió el año pasado a una corrida de toros. La tauromaquia está en extinción claramente.

Hay quien se alegra de la muerte de un torero. ¿Se puede ser animalista de verdad odiando a los de tu propia especie?

–Es una actitud que no comparto. No gano nada con la muerte de un torero y nunca me he alegrado. Tuve un cara a cara con Enrique Ponce y lo primero que hice fue preguntarle por su operación de clavícula.

–¿Le pareció Ponce un asesino?

–No soy quién para ponerle un calificativo. Pero tenemos que asumir las consecuencias de nuestros actos. Y creo que dedicarse a matar animales es algo negativo que no comparto. Eso sí, solo desde la serenidad y la razón podremos entendernos.

La naturaleza es un inmenso matadero. ¿A ustedes no les habrá hecho daño Disney?

–Nosotros nos basamos en argumentos filosóficos y éticos. Y desde luego Disney no entra en ellos. Que los animales sienten es una realidad demostrada científicamente. Pero yo no los humanizo, defiendo un trato ético con ellos.

¿Nunca ha matado una mosca, un mosquito?

–Ja, ja, ja... Trato de evitar que me piquen los mosquitos. Pero cuando camino me preocupo de no pisar las hormigas, se lo digo desde el corazón. Tampoco consumo productos de origen animal. Soy vegana desde hace 15 años. He olvidado el sabor de jamón, y es lo que más me costó dejar.

Pues los animales más inteligentes comen animales.

–También hay animales que se comen a sus crías. No creo que los animales sean el ejemplo ético que debamos seguir.

No es ética. Es equilibrio ecológico.

–Ya, pero el ser humano hace mucho que abandonó la naturaleza.

Sin embargo, cuando aún estaba integrado en ella, cazaba.

–Es verdad. Eso lo comparto. Era cazador y recolector. Pero yo vivo integrada en este sistema y voy al supermercado y allí decido si compro un filete o una hamburguesa vegetal.

El Partido Animalista sacó solo 312 votos menos que el PNV en las últimas elecciones. ¿Hasta dónde llega su ambición política?

–Estoy convencida de que vamos a tener representación en las próximas europeas y diría que en las generales también. Estamos en un momento muy dulce.

¿Conoce a algún político que sea animalista de verdad?

–No. Se fotografían con su perro para dárselas de amigos de los animales, pero solo lo hacen para obtener votos.

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