Un albañil de Sevilla sufrió un accidente en el mismo ascensor en el que murió Rocío

David Jiménez sufrió el accidente en el ascensor./ABC
David Jiménez sufrió el accidente en el ascensor. / ABC

Al subirse la puerta se cerró, impactó contra él y hasta perdió el conocimiento

AMALIA F. LÉRIDA

Ha conocido el triste final de la joven Rocío Cortés el pasado domingo y ahora rememora su historia, de la que aún le quedan secuelas en una pierna.

David Jiménez Núñez es un maestro albañil de Pruna (Sevilla), con 42 años y dos hijos de 11 y 17, que según informa ABC también sufrió un accidente en el Hospital de Valme, en el ascensor número 3, el mismo que comenzó a funcionar con la puerta abierta y aplastó a la recién parida que iba a planta desde la sala de despertar.

Entonces, en julio de 2013 el mantenimiento de los ascensores no lo llevaba Orona, la empresa actual que también conserva los del Virgen Macarena y el Virgen del Rocío, sino Schindler.

La denuncia de David se archivó por la vía penal y por la civil el pleito también se perdió y además con condena en costas, según los abogados que llevaron el caso, Salvador Jiménez Flores y Rafael Guillén Berraquero.

Eso es algo que no entiende David porque aún sufre dolores en los huesos, además de la pena de ver cómo ha muerto Rocío «porque si hubiesen arreglado el ascensor a esa muchacha no le hubiese ocurrido nada».

Han pasado 4 años y recuerda como si fuera ayer el impacto y el ruido del ascensor.

Los hechos ocurrieron el 8 de julio de 2013 en el Hospital de Valme y en el ascensor número 3. David estaba en el centro sanitario porque llevó a su padre de 78 años, que sufrió una caída y dio la casualidad de que a un tío suyo que estaba ingresado le daban el alta ese mismo día.

De modo que se encontró al hijo y, estando los dos saludándose, el primo se dio cuenta de que había dejado en la habitación donde estaba el padre dos estampas religiosas que había puesto en la cabecera de la cama. David se ofreció para ir a recogerlas y ahí empezó su calvario.

Se situó en la planta baja delante del ascensor número 3 a esperar que llegara y, cuando se abrió la puerta y fue a entrar, no había accedido aún a la cabina, cuando se cerró «con fuerza». «Impactó sobre mí y caí al suelo. Perdí el conocimiento no sin antes tropezar con las piernas de una señora que ya estaba dentro», señala a ABC y agrega en la denuncia que la puerta impactó sobre él a consecuencia del mal estado del muelle.

«Yo peso hoy día —sigue— 90 kilos y entonces 82. Vamos que estoy fuerte ¿no? Pues con todo y con eso me tiró la puerta de la fuerza que llevaba. Con una persona más endeble no sé yo qué hubiera pasado. Así que aquí me tienen dispuesto a ir a donde tenga que ir para contar mi verdad».

En la sentencia judicial que le quita la razón a David y absuelve plenamente a Schindler, se refleja el relato de un testigo presencial de los hechos que añade que «la puerta no estaba terminando de cerrarse, que sólo había cerrado hasta la mitad, pero cuando el actor intentó cruzarla, se disparó y lo golpeó».

También figura que la empresa demandada alegó que la culpa era de David, «que el ascensor estaba en perfecto estado... y que en todo caso él fue el que hubo de impactar contra la puerta y no al revés». Como consecuencia del percance y, según la denuncia al Juzgado de Instrucción número 18, David sufrió diversas contusiones y contracturas musculares, así como mareos y traumatismo en la rodilla derecha de la que se tiene que operar «pero no sé qué hacer porque no me pronostican que vaya a quedar bien». En la denuncia aportó informes del propio Hospital de Valme, del Virgen de las Montañas de Villamartín (Cádiz) del servicio de Urgencias de Morón de la Frontera, del Hospital Reina Sofía de Córdoba y, posteriormente del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Valme.

«En el juicio civil —dice el abogado Salvador Jiménez Flores— la empresa demandada, entonces Schindler, presentó documentos donde decía que todo estaba correcto y que habían pasado todas las inspecciones, (igual se dirá ahora), pero no se concretaba en qué consistían esas inspecciones, por lo que eran meros formalismos y que en la realidad nada se verificaba en profundidad. Aparentemente todos los documentos se rellenaban pero la realidad es otra cosa muy distinta. Todos los organismos de control de la Junta de Andalucía fallan».

Agrega que este caso pone en entredicho «lo que se está diciendo ahora de que este ascensor llevaba 30 años sin accidentes y eso no es cierto. Este mismo ascensor ya había provocado accidentes».

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