Aizkorri, una cima a dos pasos del paraíso

La mítica cumbre de 1.523 metros, en la sierra del mismo nombre, impresiona desde lejos y permite descubrir magníficas sensaciones cuando la alcanzas

Aizkorri, una cima a dos pasos del paraíso
ELISA BELAUNTZARAN

Unas preciosas vistas, un silencio inmenso, una sensación de tranquilidad absoluta y unas tremendas ganas de sonreir inundan a quien sube al Aizkorri la primera vez, e incluso cuando sube las siguientes. Impresiona cuando la ves desde lejos y te parece magnífica cuando alcanzas su punto más alto y descubres la inmensidad de la llanada alavesa, los pueblos goierritarras y la cantidad de cumbres que puedes identificar en cualquiera de los puntos cardinales que contemplas.

Si la estampa a lo lejos impresiona, no puedes dejar de disfrutar la estampa de una intensa nube que cubre el valle guipuzcoano. Una especie de capa de algodón mullidita que da ganas de tocar o incluso invita a descansar sobre ella. Aizkorri tiene un encanto especial y atrae diariamente a un buen número de asiduos que se multiplica entre los aficionados que se acercan a conocerla. Por algo, es una de las clásicas entre los mendizales que goza de tanta fama y se convierte en un objetivo obligado para muchos. Impresiona por sus vistas pero también por su belleza natural. Ese gris de la piedra caliza que la puebla en la zona más alta de la montaña mezclada con el verde de los pastos de Urbia, el musgo que recubre la piedras del camino a Santiago, los árboles que pueblan el camino de ascensión que se va tiñendo en tonos marrones y rojizos.

La sierra de Aizkorri-Aratz se sitúa en un importante enclave natural por el que según estudios realizados por arqueólogos de Aranzadi ha sido ocupado por los humanos desde al menos 14.000 años de manera prácticamente ininterrumpida. Los restos arqueológicos encontrados en el interior del túnel natural de San Adrián, de unos 70 metros de longitud a 1.000 metros de altitud, demuestran que estuvo habitado en la Edad de Bronce, en la Edad de Hierro, se supone que también durante la época romana -aunque no han aparecido aún restos-, y también en la Edad Media. Al parecer, en esa época, incluso hubo un castillo. El túnel fue un sitio de paso obligado para las gentes y las mercancías que de Castilla accedían al mar cantábrico, y viceversa.

Denario indígena

Los estudios realizados en esta cavidad natural permitió hace unos 50 años encontrar el llamado 'tesorillo', consistente en unas monedas de diferentes épocas medievales y más recientemente un 'denario indígena' que podría tratarse del pago realizado por las autoridades romanas a los mercenarios procedentes de estas tierras. De épocas mucho anteriores han aparecido piedras trabajadas y fragmentos de huesos de jabalí, ciervo y bisonte, y raspadores y buriles de sílex, entre otros.

San Adrián es un lugar de paso con una energía especial, el paso natural entre Álava y Gipuzkoa. Mientras uno la atraviesa piensa en las aventuras y todo tipo de sucesos en su interior pudieron producirse a lo largo de los años que fue utilizada como lugar de refugio, asentamiento o zona de paso. Sus piedras podrían contar muchos secretos de los moradores que las poblaron o la utilizaron como lugar de descanso o refugio. Según los estudiosos de Aranzadi el clima hace 14.000 años en la zona habría sido como el que ahora existe en Siberia o en Finlandia.

Ahora, en la cueva de San Adrián se pueden ver las señales de los trabajos arqueológicos, la pequeña ermita. El templo actual es del año 1883 y se asienta sobre los restos de una capilla de 1010. Los vecinos de Zegama, Idiazabal y Segura se reúnen en la ermita para celebrar cada mes de mayo la romería en la que intercambian la vara de mando.

La historia de la cueva, la ermita, su antigua calzada, sus monumentos megalíticos... son las joyas de Aizkorri-Aratz. A unos doscientos metros de la cueva se abre una pequeña pradera en la que se levanta un túmulo prehistórico de un metro de altura. Uno de los diferentes monumentos que utilizaron los habitantes prehistóricos de la zona para el descanso eterno de sus seres queridos. Unos privilegiados que disfrutaron de la belleza de esta sierra y sus zonas de pastos.

Guía

Acceso:
Siguiendo la N-1 llegamos a Olaberria, donde se debe coger el cruce a Idiazabal/Segura/Zegama. Seguir la GI-2637 (8 kilómetros). Una vez en Zegama continuar dirección Altsasu.
Tiempo:
Arantzazu (2h 30 min ); Otzaurte (2h 45 min ).
Dónde comer:
En el puerto de Otzaurte se encuentra la Benta que ofrece copiosas comidas aunque el caminante llegue algo tarde. Precios asequibles y platos elaborados con productos locales de calidad.

En el enclave se conserva además una antigua calzada del siglo XVIII. Por ella transcurrieron los viajes de los peregrinos cuyo destino era Santiago de Compostela convirtiendo el túnel de San Adrián en paso obligado para alcanzar el valle del Oria durante la Europa medieval. La historia cuenta que la cueva de San Adrián sirvió de paso a comerciantes, embajadores europeos, altos cargos eclesiásticos y hasta un emperador. El enorme tránsito de mercancías y pasajeros se desvaneció en el siglo XVIII, momento en el que se trazó la nueva Carretera Real por Arlaban y el valle del Deba, un paso menos brusco que el de San Adrián, y el túnel quedó fuera de las rutas.

Subida desde Zegama

La ascensión desde Zegama (296 m.) comienza en el apeadero de tren (530 m.). A la derecha se debe tomar el camino que sube la collado Intzuzaeta (735 m.). Poco a poco continuamos por nuestro camino siguiendo por la izquierda siguiendo la ruta del paso Andreaitz o Igoate (1.324 m.) que discurre en fuerte pendiente sobre la vertiente N de la sierra. El camino está señalizado y las marcas blancas y amarillas nos guían hasta la cima. En el paso de Andreaitz (1.324 m.), se debe cruzar un poco hacia los prados de Urbia para a continuación desviar a la izquierda. Rodeando por terreno herboso llegamos al pico Andreaitz (1.434 m.) situandonos en Lugaitzeko lepoa (1.370 m.), desde donde se debe a acometer el cresterío de Aizkorri pasando por sus cimas: Arbelaitz (1.513 m.), Iraule (1.511 m.), Aitxuri (1.551 m.) la mayor de toda la sierra, Aketegi ( 1.549 m.), Aitzabal (1.518 m.) y, finalmente, Aizkorri ( 1.528 m.).

Para el descenso una opción es retornar por la vía habitual a San Adrián ( 1.008 m.). Luego bajaremos a la ermita de Sancti Spiritus ( 969 m ) y conectado con el PR-GI 70 llegar al mismo apeadero de Zegama.

Si optamos por subir desde Otzaurte (671 m.) no hay ningún problema siguiendo las marcas que no conducen hasta la casa de los miqueñetes desde donde podemos ver la cueva. Después debemos la vía empedrada nos conducirá a los hayedos y demás caminos que nos acercarán a nuestro objetivo. Con seguir los pateados caminos alcanzaremos la mítica cima que tanto nos gusta.

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