Multan a una bilbaína con 1.500 euros por llevarse una perra en Cáceres y pedir 4.000 a sus dueños para devolverla

Multan a una bilbaína con 1.500 euros por llevarse una perra en Cáceres y pedir 4.000 a sus dueños para devolverla

Tres años después de la desaparición, su novio envió fotos de 'Nina' por Whatsapp a su antigua ama, a la que reclamó «todo el dinero que se habían gastado en ella» si quería recuperarla

SERGIO LORENZO

«Yo creo que me la robaron, porque la perra estaba en una especie de pequeña tienda de campaña de la caravana, encerrada con otro perro, y cuando abrimos sólo faltaba ella», explica María, una vecina de Cáceres que ha vivido una curiosa y desagradable experiencia con el presunto robo de su perra, una pequeña yorkshire que se llama 'Nina'.

Su desaparición o robo ocurrió el 10 de septiembre de 2011, en el camping Roma de Hervás. María y su marido intentaron encontrar a su perra, que entonces tenía tres años, pero no tuvieron éxito. Dos días después de la desaparición de Nina, pusieron la denuncia en la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres. Dijeron que la perra estaba valorada en unos 800 euros.

Pasó el tiempo, hasta casi tres años, cuando a las diez y media de la noche del 4 de junio de 2014 María recibió una llamada en su móvil. Era de Roberto S. H., un vecino de Bilbao que le dijo que su número de teléfono aparecía en el chip de una pequeña perra que tenía su novia. María se alegró al saber que había encontrado a su Nina tanto tiempo después. En días sucesivos siguió hablando con Roberto, que incluso le envió fotografías de su perrita por Whatsapp.

Lo malo es que no parecía que la pareja de Bilbao tuviera intención de devolverle a Nina sin más. Roberto le dijo que por él no había ningún problema, pero era imposible entregarles a la perra porque su novia se había encariñado con ella.

La novia es Vanesa G. Z. María y llegó a hablar con ella, pero le dijo con toda contundencia que no le iba a devolver a la mascota.

Roberto, en la última conversación que mantuvo con María le hizo una oferta: si quería recuperar a su perrita, «tendría que pagar 4.000 euros por todo el dinero que se habían gastado en ella».

Se denunció la situación a la Guardia Civil, y a finales del año 2014 Roberto y Vanesa fueron requeridos por la Policía Autónoma Vasca, por la jefatura de la Comisaría de Bilbao, y prestaron declaración en el Juzgado de Instrucción número 5 de los de Bilbao. Vanesa declaró entonces que ya no tenía a la perrita, que precisamente se le había escapado el 23 de agosto de 2014. Dijo que estaba en un parque de Bilbao y Nina salió corriendo despavorida con los fuegos artificiales. También aseguró que la tenía desde finales del 2011, cuando se la encontró en una carretera de Barakaldo.

Juicio

En septiembre de 2017 tuvo lugar el juicio en el Juzgado de lo Penal número 1 de Plasencia. En el banquillo de acusados estaba Roberto, pero no Vanesa. Eso no impidió que se celebrará el juicio, en donde los abogados defensores pidieron la absolución, mientras que el fiscal solicitó, para cada uno de ellos, 400 euros de multa, que devolvieran a la perra y que, en su defecto, indemnizarán a María con 326 euros.

El despacho de abogados Picado pidió en nombre de María para cada uno de los acusados un año y nueve meses de prisión al considerar que cometieron un delito de apropiación indebida, y que indemnizarán a la dueña del yorkshire con 5.000 euros.

En el juicio se supo que la pareja se había separado, y que la perra se la había quedado Vanesa.

Finalmente, el Juzgado de lo Penal ha condenado solo a Vanesa, absolviendo a Roberto. Ella debe pagar una multa de 240 euros, otros 326 euros a María por el perro, e indemnizarle con 1.000 euros por el daño moral causado.

La sentencia indica que no se les puede acusar de haber sustraído a la perra porque no hay ni un solo indicio de que alguno de ellos estuviera en el Camping Roma cuando desapareció Nina, además de que la denuncia se siguió en la Guardia Civil como una desaparición, y no como un hurto.

Roberto dijo que no se había puesto antes en contacto con María porque en el primer veterinario al que llevaron al perro en Bilbao no pudieron leer el chip (el profesional sanitario declaró que en aquella época sólo se tenía acceso a los animales que estuvieran registrados en el País Vasco). Por otra parte el jefe de la sección de inspección alimentaria y zoonosis del Ayuntamiento de Bilbao confirmó que Nina nunca estuvo en el Registro General de Identificación de Animales del Gobierno Vasco. Tampoco la pareja la había registrado.

En la sentencia se insiste en que Roberto quería devolver la perra, pero su entonces pareja se negaba. Por ello, se absuelve a Roberto del delito de extorsión del que se le acusaba, ya que según el tribunal hace falta que hubiera empleado violencia o intimidación, y él lo que hizo fue limitarse «a exigir una contraprestación por los gastos sufragados durante el tiempo que el perro estuvo en su compañía». El fallo judicial dice que puede ser reprochable exigir los 4.000 euros, pero no se intimidó a nadie, y sólo se pidió una vez.

Esta sentencia fue recurrida por Vanesa, quien alegaba que todo se debía a una venganza de su expareja, y acaba de ser confirmada por la Audiencia Provincial de Cáceres.

María no cree el relato que le han hecho, y se siente además extorsionada. «Me han pedido dinero. No me han devuelto a Nina porque dicen que se les escapó. Pero yo no me lo creo», afirma.

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